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Mar Mayo 26, 2015 5:16 pm por JACOB&NESSIE

Nuestro autografo de Taylor Lautner

Fan del Mes
Nombre: Rocío Valverde Torres
Alias/Apodo: Rocio
Edad: 22 años
País: España-Madrid
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DESCRIPCION

Jacob Black Fan

Team Taycob








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 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18

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AutorMensaje
Brenda
Nuev@


Mensajes : 27
Fecha de inscripción : 25/04/2011
Localización : México, D.F

MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Vie Jun 03, 2011 6:38 am

wow.. emocionante! muy bueno..
sería stupendo que Nessie lo salvara (:
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Cristina Almeida
Nuev@


Mensajes : 74
Fecha de inscripción : 08/03/2011
Edad : 34
Localización : En La Push, con mi lobo rojizo, el ser más maravilloso del universo!

MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Vie Jun 03, 2011 5:20 pm

Holaaaaa, Tamara! Estoy leyendo todos los capis que he perdido esos días!!! Hoy Empezaré en Sombras y todos los que leí hasta ahora estan estupendosl! Eres unica! Me engancha igual que despertar... Mujer, eres genial, te lo juro! Los motes de Jake... jajajajajajaja, casí me muero de reír!!! Y me encanta muchisimo el amor de los dos, sin dudas, hechos el uno para el otro, sigo embobadisima con Jake... Que hombre, que morenazo... Mi díos, cómo escribes estupendo... Sigues con los capis pronto. Besos, preciosa!!!! I love you I love you I love you I love you
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JACOB&NESSIE
Team Mariana


Mensajes : 414
Fecha de inscripción : 14/01/2011
Edad : 37
Localización : Asturias, España, en el bosque con Jake =)ººº

MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Vie Jun 03, 2011 6:28 pm

¡HOLA, GUAPISIMAS! sunny sunny sunny sunny sunny

Brenda:
Muchas gracias!!! :ºº)
Ya veremos que pasa mas adelante Twisted Evil
Si, NESSIE TIENE QUE SALVAR A SU LOBO!!!!

Cristina:
¡HOLA OTRA VEZ! alien
Me alegro un monton de verte por aqui otra vez!!!!
Muchas gracias por esas cosas tan bonitas que me pones :ºº)
Si todavia vas por el capi de "sombra", te queda bastante para llegar!! XDD
Espero que te siga gustando Wink
Ains, mi Jacob, que guapo es, que lindo es, que MARAVILLOSO es!!!!!

Bueno, MUCHAS GRACIAS POR SEGUIRME!!!!!!!

Ahora os dejo otro capi, espero que os guste Wink

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DOS SEMANAS: ESPEJO

La densa niebla nacía de las copas de los árboles y se extendía por todo el bosque, como todos los días. El sol no parecía existir aquí. En algunas zonas, la niebla se unía a las grisáceas nubes, era como si éstas la succionasen para intentar absorberla, pero la bruma seguía siendo demasiado espesa.

Esa ventana era la única que me permitía ver el exterior. Todos los días observaba el bosque, lo estudiaba. Cada árbol, cada tronco, cada rama. Si huía de aquí con Helen, tenía que conocerlo bien.

Helen. Todavía no la había visto, y eso me tenía muy preocupada. Ya empezaba a dudar que ella estuviera aquí. Tal vez Razvan lo estuviera utilizando para hacerme daño, o tal vez fuera cierto que Helen estaba en el castillo y no me dejaran verla para angustiarme más. Fuera lo que fuera, lo poco que le había sonsacado a Teresa era que estaba bien y que se encontraba en la torreta que quedaba detrás de la mía.

Mi vista bajó a mi muñeca. Observé el intrínseco trenzado de las finas tiras de cuero que conformaban mi pulsera de compromiso. Esos colores que iban del rojizo oscuro al ocre más claro recogían toda la gama cromática del pelaje de mi Gran Lobo. Aquí era lo único que me quedaba de Jacob, aparte de mis continuos pensamientos hacia él, los cuales no cesaban en todo el día. No dejaba de pensar en él ni un instante, ni una décima de segundo, y esa pulsera era lo único que hacía que me sintiera cerca de él. Alcé la muñeca y besé mi pulsera, después, volví a apoyar la mano en mi regazo y seguí acariciando a mi aro de cuero. A veces, me parecía que ronroneaba igual que mi lobo, incluso por las noches desprendía su efluvio para que consiguiera dormirme, aunque tal vez todo fuera fruto de mi imaginación, un acto reflejo de mi cerebro para que no me volviese loca.

Los agudos pinchazos de mi estómago no me daban tregua. Estar lejos de Jacob me mataba, necesitaba verle, aunque fuera el rostro, sus preciosos ojos negros, lo que fuera, pero tenía que ser fuerte, muy fuerte. Sabía que no iba a ser nada fácil, seguramente me llevara meses escapar de aquí. Razvan, Nikoláy y Ruslán estaban bien organizados. Por supuesto, no llegaban a ser como los Vulturis, pero su pequeño castillo estaba dotado de sirvientes y guardias, eso me dificultaba mucho las cosas, puesto que engañar y tratar de escapar de una docena de vampiros que pueden oler y escuchar hasta una partícula del aire era muy difícil. Sin embargo, yo no pensaba rendirme. Estaba decidida a salir de aquí con Helen y ese corazón para salvar a Jacob. Tenía un año de plazo, pero tenía que darme prisa en trazar un plan, un buen plan.

Me levanté de la silla y me dirigí a la pared para grabar otra raya vertical más con el cuchillo de postre que había robado de la mesa del comedor, después, tracé una línea horizontal sobre las siete que había hecho estos días. Esta era mi segunda semana aquí. Esto también tenía que controlarlo bien, tenía menos de un año para rescatar a mi lobo y era importante trazar un calendario.

Escondí el cuchillo debajo de la almohada cuando unos nudillos tocaron a la puerta. Ya sabía que era Teresa, pues era la única que picaba antes de entrar en mi celda.

Efectivamente, Teresa pasó a la habitación.

- ¿Ya tengo que ir? – pregunté, extrañada.

No tenía reloj, pero me parecía muy temprano, normalmente Razvan me exigía ir a comer con él más tarde.

- Acompáñame, por favor – dijo ella con esa voz tan dulce.

No me dio tiempo a responder ni a oponerme. Ella comenzó a caminar y salió por la puerta.

Tomé aire, preparándome para tener que verle la cara a ese degenerado de Razvan, y la seguí.

Ese vestido rosa pálido se me enredaba en las piernas, no terminaba de acostumbrarme a esos horrendos faldones largos. Ni esperaba a hacerlo, desde luego.

Teresa me condujo por las mismas escaleras y pasillos de siempre, pero después se desvió por otro sitio.

- ¿A dónde vamos? – quise saber.

No me contestó. Entonces, empezamos a subir otro montón de peldaños que se parecían mucho a los de mi torreta y ya supe a dónde me estaba llevando.

- ¿Vamos a ver a Helen? – interrogué, alegre.

Tampoco me contestó, sin embargo, ya sabía la respuesta.

Sentí una alegría enorme, porque por fin iba a ver a mi amiga después de dos semanas sin saber apenas de ella, pero por otro lado, también me produjo tristeza y rabia, porque eso significaba que ella también estaba aquí, encerrada.

Salimos a un pequeño vestíbulo y Teresa se paró delante de una puerta que era casi igual a la de mi celda, para ponerse frente a mí.

- Hablad lo más bajo que podáis, y no tardéis demasiado – bisbiseó muy bajito, tanto, que tuve que aguzar el oído para poder escucharla -. Razvan te espera para comer dentro de cinco minutos.

Asentí y ella se giró para picar y abrir la puerta.

En cuanto lo hizo, entré como una bala. Helen ya debía de estar avisada, así que no gritó mi nombre, aunque sí vino hacia mí con los dos únicos pasos que le dejé, ya que yo llegué antes, y me dio un apretado abrazo que yo correspondí. Volví a sentir esa mezcolanza de alegría, tristeza, rabia...

Teresa cerró la puerta y se quedó fuera.

- ¿Cómo estás? – le pregunté muy bajito, separándome de ella para acariciarle la cara con las dos manos y verificar que estaba bien.
- Bien, estoy bien – cuchicheó, cogiéndome las manos -. Dios, ¿pero qué te han puesto? – inquirió, mirándome de arriba a abajo.
- Tengo que… - mi voz se ahogó por culpa de ese dichoso hechizo y no pude terminar la frase para explicarle que Razvan me obligaba a vestirme con esos espantosos vestidos.
- ¿A ti también te han…? – como yo, ella tampoco pudo acabar la frase.

Ni siquiera pude decirle , ni siquiera pude asentirlo con un movimiento de cabeza, pero con mirarnos ya nos fue suficiente. Las dos habíamos sido hechizadas y no podíamos explicar nada de lo que nos estaba pasando, ni siquiera insinuarlo, ni siquiera entre nosotras.

- ¿Y los lobos que te vigilaban? – inquirí -. ¿Ellos también fueron…? – la palabra hechizados se me quedó atravesada en la garganta y no pude pronunciarla.

Helen tampoco pudo asentir, pero por su mirada supe que sí. Ellos también habían sido engañados con algún tipo de truco para que no notasen que se llevaban a Helen.

- ¿Qué vamos a hacer, Nessie? – sollozó -. ¿Qué le pasará a Jacob, a tu familia? Y Ryam, ellos me usarán para atraerle, y si él viene…
- Tranquila, escúchame – le corté con un bisbiseo, mirándole a los ojos con convicción -. Tendremos que tener mucha paciencia y ser muy fuertes, puede que tardemos meses, pero saldremos de aquí, te lo prometo.
- ¿Cómo? – cuestionó.
- Ya estoy pensando en algo – le revelé -. No sé si volveremos a vernos pronto, pero cuando lo hagamos, te lo contaré todo, ¿vale? Y no te preocupes, yo no me marcharé de aquí sin ti, te lo aseguro.
- Lo sé, confío en ti – afirmó, apretando mis manos.

La puerta se abrió y Teresa se asomó.

- Tenemos que irnos, Razvan te está esperando – me dijo.
- Recuérdalo, y sé fuerte – reiteré.

Helen asintió y solté sus manos para marcharme con Teresa. Cuando salí de la habitación, me giré, le eché una última mirada a mi amiga, la cual volvió a asentirme con confianza, y la vampiro cerró la puerta.

Me sentía más tranquila al haber visto a Helen por fin, ahora ya sabía que estaba bien, al menos, físicamente, porque también había notado que lo estaba pasando mal, lógicamente, eso hacía que, a la vez, también me preocupara.

Esperaba que ella fuera fuerte y aguantase.

- Gracias – le murmuré a Teresa mientras bajábamos las escaleras.

No me dijo nada, se limitó a asentir y a caminar delante de mí.

De pronto, percibí un olor que me hizo notar esa acidez caliente al final de mi paladar, era la acidez de la sed. Era sangre, sangre humana, y era reciente. Sin embargo, no era como cuando estaba con Helen o cualquiera de mis amigos humanos, esta sangre ya no estaba viva, ya no corría por las venas de su dueño, sino que más bien estaba fuera de su cuerpo, porque, además, el olor era muy intenso. Normalmente ese impulso de sed lo controlaba muy bien, pero estas semanas me había alimentado poco y mis instintos de vampiro los tenía a flor de piel. Aún así, tragué saliva y fui capaz de controlarme.

Además, los escalofríos que sentía tapaban cualquier otra sensación. Porque eso quería decir que habían asesinado a alguien no hace mucho para alimentarse. Y lo habían hecho dentro del castillo.

Me fijé en Teresa cuando escuché el rechinar de sus dientes. Si a mí ya me costaba controlarme, no quería ni imaginarme a ella. Seguramente estaba obligada a hacerlo, por su condición de sirvienta.

No tardamos mucho más en llegar a ese extraño comedor, eso sí, después de atravesar más pasillos lúgubres. Entre el olor de la sangre y el pensamiento sobre el pobre humano al que habían asesinado, ya no tenía ni pizca de hambre.

Mi aro de cuero rojizo comenzó a vibrar, mala señal.

Razvan ya me esperaba sentado en su ostentosa silla de madera maciza. Teresa me condujo a la mía y me senté al otro lado de la mesa. Parecía bastante tranquilo, con ese olor que lo invadía todo. Probablemente, él ya había saciado su sed antes.

El vampiro le hizo una señal con la cabeza a Teresa y ésta se retiró, dejándonos a solas en la estancia.

- Estás realmente hermosa – afirmó, repasándome entera con una mirada que se acercaba más a lo lascivo que a lo complacido.

Sentí asco y no le contesté. Le dediqué una mirada que reflejaba totalmente lo que sentía y su sonrisa perversa se esfumó. Acto seguido cogí la cuchara, que era el único cubierto que me habían puesto hoy, y esperé a que me trajeran el plato.

Ya me sabía los nombres de las tres sirvientas que siempre acompañaban a Teresa y que estaban bajo su supervisión. La rubia se llamaba Alina, como ya había conocido el primer día que la había visto, el nombre de la morena era Zhanna y el de la pelirroja Natasha. Todas ellas tenían el mismo acento de Europa del este que Nikoláy, Ruslán, Razvan y todos sus secuaces, incluido la sombra. Todas menos Teresa, la cual tenía un marcado acento mexicano, incluso alguna vez se le había escapado alguna palabra en español.

Alina llegó con el plato y me lo puso en la mesa. Como siempre hacía, me observó entera con inquina mientras lo posaba, clavó esa mirada de odio en la mía, entornando sus sedientos ojos escarlata, y después se retiró, haciéndole una reverencia a Razvan.

El plato venía cubierto con una tapa de acero que tenía un asa. Cuando la levanté, mis párpados se abrieron hasta arriba, observando su contenido con horror.

Era sangre humana, la misma que apestaba por todas partes. La quemazón de mi garganta aumentó, hasta tal punto, que la boca se me hacía agua. Aún así, conseguí controlarme.

- ¿Qué es esto? – logré murmurar, apartando la vista del plato para mirarle a él.
- Es sangre humana.
- Eso ya lo sé, pero, ¿por qué me has traído esto? Yo no tomo sangre humana.
- Claro que tomas sangre humana – rebatió, mirándome con autosuficiencia -. Estoy seguro de que ya la has probado, ¿no es así?
- La sangre humana que yo he tomado no ha matado a nadie, fue donada por sus propietarios – alegué, apretando los dientes -. Esta, en cambio, ha sido fruto de un asesinato.

Las tripas se me revolvieron al pensar de nuevo en el pobre humano al que habían matado.

- Eso no tiene importancia, la sangre, sangre es – refutó -. Estoy seguro de que estás deseando probarla.

No podía negar que mis glándulas salivares no paraban de trabajar y que la quemazón que sentía en mi garganta suplicaba que me lanzara a beber ese plato, pero jamás tomaría una sangre que viniese del asesinato de un humano. Además, tan sólo pensar en la cara que pondría Jacob hacía que la sed desapareciera súbitamente.

- Quiero ver cómo la tomas – declaró con una sonrisa maquiavélica, sin darme tiempo a contestar.

¿Ver cómo me la tomaba? ¿Acaso quería que me la comiese con la cuchara como si fuese un plato de sopa? ¿Qué clase de tipo morboso era este? No entendía por qué me obligaba a ponerme estos vestidos y me hacía comer esa comida humana todos los días delante de él, era como si verme comer de esa forma le gustase especialmente, como si fuese algún tipo de fetichismo extraño, pero esto ya era lo último.

Razvan volvió a darme asco, era asqueroso.

- No pienso hacerlo – afirmé con determinación, arrastrando el plato hacia delante.

Su sonrisa se esfumó al verme tan decidida.

- Claro que lo harás – aseguró, apretando los dientes.
- No.
- Si no tomas esto ahora, no comerás nada durante toda la semana – amenazó, levantándose de la mesa.
- Prefiero morirme de hambre a tomar esta sangre – afirmé, rechinando mis muelas mientras le miraba con rabia.
- ¡La tomarás ahora mismo! – me chilló, acercándose a mí como un rayo para ponerse a mi lado.
- ¡No! – grité, tirando el plato de sangre al suelo antes de que a él le diese tiempo a cogerlo para forzarme a tomarlo.

La pieza de vajilla de porcelana hizo un ruido estrepitoso cuando impactó en la superficie, y se rompió en pedazos, desparramándose todo su contenido.

- ¡Maldita testaruda! – voceó, intentando agarrarme del cuello por detrás para obligarme a levantarme -. ¡La tomarás del mismo suelo, si hace falta!
- ¡No! ¡Suéltame! – volví a gritar, dándole un fuerte manotazo en el brazo para apartarlo.

De repente, Nikoláy y Ruslán aparecieron por la puerta que daba al salón y Razvan detuvo su próximo movimiento. Sus ojos rojos eran claramente censuradores y mostraban su disgusto sin tapujo alguno. Ellos también debían de haber saciado su sed con anterioridad, puesto que se reprimieron bastante bien ante todo aquel olor.

- Razvan, deseamos hablar contigo – le comunicó Ruslán, serio.

La abertura de la puerta me permitió ver tres siluetas que se dibujaban en el suelo del salón debido a la luz, tres sombras que pude identificar enseguida. Dos por evidencia y la otra por fácil deducción.

Una era grande y fuerte, la otra dejaba adivinar una media melena lisa. Eran Elger y Axel, así que el tercero era Duncan.

Algo importante se fraguaba allí dentro.

- ¡Teresa! – le llamó Razvan. La mencionada apareció por la otra puerta al instante y se quedó frente a él, no sin antes no echarle un vistazo a la sangre del suelo -. Haz limpiar bien esto y llévala a su habitación – le ordenó, mirándome enfadado -. Y no le des de comer hasta nuevo aviso.
- Sí, señor – asintió ella con un murmullo, agachando la cabeza.

Razvan me dedicó una última mirada de enfado, aunque yo no me quedé atrás, ya que le correspondí la vista con otra de odio, y finalmente se dio la vuelta para entrar en el salón junto a los otros dos magos, cerrando la puerta a sus espaldas.

En cuanto la puerta se cerró, sentí el trago de saliva de Teresa. Me cogió del brazo con suavidad y tiró de mí para comenzar a caminar a la vez que la conversación de dentro ya tenía lugar.

- Espera – le paré, hablando muy bajito.

No sé por qué me tomé tantas confianzas con ella, puede que fueran mis ganas de saber qué se cocía allí dentro, porque sabía que era importante, aunque no pareció ser eso lo que le molestó.

- No puedo seguir aquí mucho más tiempo – susurró extremadamente bajo, intentando tirar de mí mientras sus pupilas se iban sedientos hacia la sangre.

Razvan, Nikoláy y Ruslán estaban tan concentrados con su conversación, que no notaban nuestra presencia.

- Sólo será un momento, por favor – le pedí con un cuchicheo, mirándola con ojos implorantes.

Los suyos se clavaron en los míos con un anhelo sediento, sin embargo, apretó los dientes con fuerza y aguantó. El miedo a que Razvan le matase si ella me hacía algo debía de ser más poderoso que la sed. Me soltó y corrió hacia fuera para salir de la estancia.

No me hizo falta aguzar el oído, las voces eran más que audibles. Me puse a escuchar con un pie preparado por si tenía que salir a esconderme.

- ¡Es intolerable, Razvan! – protestó Nikoláy.
- Tendrás que domarla – siguió Ruslán en el mismo tono -. Estar entre indios y lobos ha hecho de ella un ser salvaje.

Apreté los dientes y los puños ante esa ofensa.

Pegué un pequeño bote del susto cuando Teresa entró de nuevo. Se arrodilló en el suelo y comenzó a limpiar el suelo con lejía.

- Eso intento, pero es muy testaruda – se defendió Razvan, malhumorado -. Deberíamos hacer un conjuro para que se olvidase de él, así me sería mucho más fácil trabajar.
- Sabes que eso no es posible, el vínculo de los dos es demasiado fuerte, ella es parte de él, si la hechizáramos a ella también, podría ser contraproducente. Podría producirse una paradoja que deshiciera el encantamiento del Gran Lobo.

Mi corazón quiso latir con fuerza, sin embargo, fui capaz de controlarlo para que no lo escucharan. Yo tenía razón, nuestro vínculo no estaba roto, era imposible romperlo.

- Debes domarla, Razvan – insistió Nikoláy -. Nada debe fallar. Debemos impedir que la profecía se cumpla, y el único modo es casándote con ella para que la profecía se invierta.
- La domaré – aseguró Razvan, rabiado.
- En fin, lo dejaremos en tus manos – resopló Ruslán -, ahora tenemos otros asuntos preocupantes.
- ¿Otros asuntos? – quiso saber Razvan.
- Es Ryam – anunció otra voz que me pareció que era la de Elger.

Mi corazón volvió a saltar, aunque no fue el único. Teresa se irguió súbitamente y se quedó inmóvil para prestar una atención que me extrañó.

- No le encontramos – continuó Axel.
- ¿Cómo que no le encontráis? – interrogó Razvan con disgusto.
- Le perdimos la pista en Boston – explicó Duncan -. Hemos intentado dar con él, pero parece que se lo haya tragado la tierra.

Las manos de Teresa dejaron de apretar el trapo que sostenían y éste se cayó al suelo. Me fijé en su semblante y fruncí el ceño con extrañeza, pues parecía haberse iluminado con algo.

- ¡¿Cómo es posible?! – el ruido de un cristal rompiéndose contra la pared nos sobresaltó a ambas. Razvan estaba realmente enfadado -. ¡Él no es más que un simple humano! ¡Y cuando se transforma, es un enorme gigante que sigue oliendo a humano! ¡¿Cómo no vais a poder encontrarle?!
- Creemos que puede estar recibiendo ayuda de alguien de nuestro mundo – dijo Axel.
- ¿De quién? – se cuestionó él, nervioso.
- ¿Crees que pueden ser los Vulturis? – le preguntó Ruslán a alguien que pronto se descubrió.
- Si es así, entonces habrán descubierto nuestros planes y todo estará en peligro – contestó la voz de la sombra con gravedad.

Vaya, la sombra también estaba ahí.

- Compruébalo en la semiesfera, hermano – le mandó Nikoláy a Ruslán.

Se hizo un silencio que duró unos breves segundos.

- No son los Vulturis – habló éste en un tono de ultratumba -. Si fueran ellos, la semiesfera nos lo diría. Sin embargo, no muestra ninguna imagen. Esto sólo puede ser obra de alguien.
- Ezequiel – murmuró Nikoláy, rechinando la dentadura con rabia.
- ¿No estaba muerto? – inquirió Razvan, enfadado.
- Eso creíamos, pero la semiesfera no engaña, y sólo él tiene tanto poder como para ocultar a Ryam a ojos de su líquido – habló Nikoláy -. Ezequiel ha debido de permanecer oculto durante todos estos siglos.
- Aro debió de haberse asegurado mejor de la muerte de ese traidor – manifestó Ruslán, enfadado.
- Debes solucionar esto, Razvan – le advirtió Nikoláy -. Ese Ryam no es más que un simple humano, pero, si te descuidas, puede llegar a estropear todos nuestros planes, sobretodo si le ayuda Ezequiel.
- Lo sé – reconoció él con rabia.
- ¿Qué vas a hacer con la chica humana? – quiso saber Elger con esa voz grave que le caracterizada.

Mi corazón saltó de nuevo.

- De momento, la dejaremos aquí, puede que nos sirva de algo – declaró Razvan -. Vosotros seguid buscando a Ryam.

La mano de Teresa me cogió el brazo. Pegué otro bote del susto, pues estaba tan concentrada en la conversación, que no me lo esperaba. Tiró de mí y me obligó a caminar junto a ella.

Salimos del comedor a toda prisa y seguimos de esa guisa, en silencio, hasta que llegamos a la habitación donde me encerraban.

No me dio tiempo a hacer preguntas. En cuanto me metió dentro, Teresa cerró la puerta de mi celda y me quedé con las ganas de saber el por qué de su reacción.

Me senté en la silla, junto a la ventana, y me agarré el estómago con la mano. Esos pinchazos no cesaban nunca.

Sin embargo, mis esperanzas por curar ese corazón de Jacob crecían cada vez más. Como ya sabía, nuestro vínculo era imposible de romper, y él jamás me odiaría. Además, saber que a Ryam le estaba ayudando un vampiro también aumentaba mi ánimo, porque éste no debía de ser malvado como Razvan, Nikoláy o Ruslán, si tanto odio le tenían, eso sin añadir que si estaba ayudando a Ryam, tenía que ser porque era de los buenos. Y encima, era poderoso, según lo que había revelado Nikoláy. Y mientras buscaran a Ryam, Helen seguiría aquí, seguiría con vida, y podríamos escapar juntas.

Lo siguiente que vino a mi cabeza fue esa dichosa profecía de la que tanto hablaban y que parecía tan importante para ellos. ¿Qué es lo que decía esa profecía?

La fuerte vibración de mi pulsera y el ruido de la puerta me sobresaltaron, haciéndome salir de mis pensamientos repentinamente, e hizo que me pusiera de pie con precipitación, pues Teresa siempre picaba y ahora no lo habían hecho, aparte de que mi aro de cuero nunca vibraba con ella.

Razvan apareció tras la puerta, y su semblante frustrado y furioso lo decía todo. Temí que hubiera venido porque hubiese descubierto que había estado escuchando.

- ¿Qué haces aquí? – quise saber, intentando guardar la compostura.

Pero no me contestó. Cerró la puerta con la llave y se giró hacia mí. Entonces, supe que no venía por eso. Sus ojos gritaban que venía por otra cosa.

Mi aro de cuero estaba a punto de gruñir, casi literalmente.

Se acercó a mí con presteza, tanto, que tuve que recular, aunque mi espalda enseguida se topó con la pared que tenía detrás y me quedé sin escapatoria. Me encarceló con sus brazos y se quedó a sólo un palmo, observándome con esa pretensión que me daba náuseas.

- Déjame – dije, apretando los dientes e interponiendo mis manos sobre su torso para apartarle.
- Eres realmente bella, jamás he visto una hermosura como la tuya, ni siquiera entre las mujeres de mi especie – murmuró con anhelo. Me apreté más contra la pared y ladeé la cara, para no tener que notar su gélido y asqueroso aliento -. Tu rostro, tu cabello, tu luminosa piel, tu olor, todo en ti está lleno de vida. Tus mejillas son sonrosadas, tu cabello y tus ojos brillantes, y tus labios son carnosos y cálidos. Supongo que el que la vigorosa sangre fluya y corra por tus venas hace que sea así. Las humanas están llenas de defectos, pero tienen esa vida que las mujeres vampiro no tienen, aun siendo mucho más hermosas. Pero tú eres diferente. Tú tienes la belleza de un vampiro, pero con el vigor y la vida de una humana – susurró, llevando su mano a mi pelo para tocarlo.

Ni siquiera tuve que molestarme en levantar la mía para apartársela.

Con una potencia bestial, y a una velocidad de vértigo, mi pulsera vibró una sola vez con un estallido enérgico e increíble y Razvan salió despedido de espaldas cuando su honda expansiva de fuego le empujó con furia, haciendo que se estampara en la puerta de madera maciza con un estruendo aparatoso.

- ¡Mi cara! – gritó, llevándose las manos a la misma al notar que le había quemado.

Pero ahí no terminó la actuación de mi pulsera. Antes de que Razvan consiguiera levantarse, mi precioso aro de cuero latió una sola vez y me vi rodeada de esa barrera de protección en forma de burbuja. No podía verla, pero podía sentirla, porque era cálida, cálida como mi Jacob, era como si mi impresionante Gran Lobo se hubiera puesto delante para protegerme. Casi podía sentirlo ahí de verdad.

El vampiro se incorporó, furioso y ansioso, y se abalanzó hacia mí para acosarme contra la pared de nuevo.

Sin embargo, chocó contra la barrera y ésta desprendió una descarga eléctrica de color azulado que rodeó a toda la burbuja solamente al primer y sutil contacto, lanzándole hacia atrás de nuevo. Su espalda volvió a estamparse contra la puerta, produciendo otro estruendo ruidoso.

- ¡Maldita pulsera! – masculló, rabioso.
- Jamás podrás tocarme – aseguré con una media sonrisa que delataba el enorme orgullo que sentía por Jacob -. Yo siempre seré del Gran Lobo, siempre le perteneceré a él, y sólo él puede tocarme. Jamás seré de nadie más.
- No – murmuró, apretando los dientes con saña -. Algún día serás mía. Dentro de un año tu lobo morirá, te casarás conmigo y yo te tomaré – afirmó ansiosamente, sonriendo con una malicia que me heló -. Haré de ti una mujer dócil y sumisa. Y empezaré ahora mismo. Te quitarás esa maldita pulsera, si no quieres que baje a por el corazón de tu Gran Lobo y lo estrangule en mi mano.

Mi respiración se agitó, nerviosa. Jamás me quitaría esta pulsera, antes tendría que cortarme la mano.

Mi aro de cuero vibró intermitentemente, a la vez que seguía erigiendo esa barrera, y comprendí su mensaje enseguida.

- No puedo quitármela – le dije -. Al igual que te pasó a ti, a mí también me quema.
- No te creo. Quítatela – reiteró.

Mi pulsera volvió a emitir las mismas vibraciones y, una vez más, capté el mensaje a la perfección.

Llevé mi mano izquierda hacia la pulsera y, cuando la toqué, soltó otra descarga eléctrica, aunque esta fue mucho más pequeña y, por supuesto, a mí no me quemó. Tan sólo me hizo cosquillas. Sin embargo, tenía que disimular, así que aparté la mano instantáneamente como si me hubiese quemado.

- ¡Ay, no puedo! – me quejé, meneando la mano al igual que haría si quisiera aliviarla.
- Es imposible que a ti te queme – se resistió a creer.
- El Gran Lobo me quiere sólo para él, y se ha asegurado de que así sea – me inventé sobre la marcha -. Ni siquiera yo puedo quitármela.

Se quedó en silencio durante unos segundos que a mí se me hicieron eternos, mirándome con suma atención para estudiar cada uno de mis posibles tics que pudieran delatarme.

- No importa – habló finalmente, resentido, aunque un poco más tranquilo. Parece que me había creído -. Esperaré. Dentro de un año tu lobo morirá, y con él la pulsera. Entonces serás mía – y mostró esa sonrisa perversa de nuevo.

No le contesté. Ahora me parecía más prudente callarme.

Sacó las llaves de su bolsillo, se dio la vuelta y, sin más, abrió la puerta para marcharse, echando el cerrojo otra vez cuando lo hizo y la cerró con un portazo.

Mi aro de cuero y yo esperamos un tiempo prudencial, todavía en estado de alerta, pero en cuanto ella se relajó del todo y la barrera se desvaneció, sentí un alivio enorme.

- Qué lista eres – le dije con un cuchicheo, acariciándola.

Otra vez creí escuchar ese ronroneo lupino.

Me acerqué a la silla y me senté para mirar un poco por la ventana, poniendo mi mano sobre mi estómago para intentar aplacar algo los pinchazos.

Unos golpecitos en la puerta me sobresaltaron un poco. Un poco, porque mi pulsera no vibraba y porque sabía que era Teresa. Ésta pasó a la habitación, me observó, creo que certificando que yo estaba bien, y cerró la puerta con suavidad.

- ¿Es que Razvan me ha llamado? – pregunté, algo asustada.

A saber de qué era capaz ese degenerado ahora.

- No. Sólo he venido a traerte esto – dijo esa vampiro de voz dulce y ojos bondadosos a pesar de ser rojos.

Su sonrisa también era hermosa y sincera. Sacó la mano de su espalda y me entregó un espejo de mano.

Agradecía su gesto, aunque tampoco entendía por qué me lo regalaba, pero la verdad es que el espejo en cuestión era horripilante. Se veía anticuado y viejo, el marco metálico, que había sido de color verde oscuro, estaba bastante oxidado, y tenía unos relieves con motivos florales, los cuales también habían estado pintados con unos colores chillones, que eran muy rococó.

- Ah…, gracias – intenté que mi tono sonara sincero, pero mi media sonrisa, mezcla de confusión y de estupefacción a la vez, me delataba.

Ella se dio cuenta enseguida de esa pregunta que mi cabeza se hacía: ¿para qué quería yo esto?

- No es un espejo común – me reveló, acuclillándose frente a mí.
- ¿Cómo? – ahora sí que estaba confusa.

Orientó el espejo con su mano, sin que la mía lo soltara, y lo dirigió a mi rostro.

- Observa su interior.

Bajé mis extrañados ojos hacia el espejo y miré el cristal. Al principio salía mi reflejo, pero después la imagen comenzó a cambiar ante mis atónitas pupilas.

No se veía nada, tan sólo una imagen gris, como si dentro del espejo hubiera una densa niebla.

- Se ve niebla – dije, asombrada.
- ¿Qué hay dentro de tu corazón? ¿Quién lo ocupa? ¿Quién es la primera persona que tu corazón anhela ver? – empezó a guiarme, hablándome con esa dulzura que se parecía tanto a la de Esme.
- Jacob – respondí sin ningún atisbo de duda, con un nudo enorme en la garganta.
- Eso es lo que el espejo te mostrará siempre – me desveló con una sonrisa -. Tu corazón ya ha elegido a quién ver.

Mi rostro se alzó para mirarla con sorpresa.

- ¿Quieres decir que este espejo me mostrará a Jacob?
- Sí, siempre que lo desees – asintió.

Volví a mirar lo que reflejaba.

- Pero… solamente veo niebla – murmuré -. Y lo estoy deseando, estoy deseando verle con todas mis fuerzas.
- El espejo sólo te mostrará su presente y su pasado inmediato – me explicó con ese tono pausado y tranquilo -. Piensa, Renesmee, ¿por qué el espejo no podría mostrarte su presente? – me preguntó como la profesora que pregunta a su alumno para que le dé la respuesta correcta.

No me hizo falta pensar mucho.

- Porque ahora mismo es un lobo – caí, hablando con sorpresa por mi propio descubrimiento -. Él es el Gran Lobo, y su poder espiritual se lo impide al espejo.
- Exacto. Ahora sólo tienes que desear ver lo que sucedió inmediatamente antes de que se transformara – me ayudó ella con otra sonrisa.

Mi cerebro ni siquiera se lo planteó, en cuanto ella terminó la frase, el espejo ya comenzaba a mostrarme la imagen.

Mi corazón saltó de su sitio para empezar a latir atropelladamente y mis mariposas volaron alocadas, con una mezcla de añoranza, pesar, alegría y tristeza. El nudo saltó y fui incapaz de reprimir mis lágrimas, que descendieron por mis mejillas sin cuartel.

Era la misma noche lluviosa en la que Jacob estaba sentado en ese tronco blanquecino de First Beach, en la madrugada del que debería haber sido el día de nuestra boda, la misma película que había visto en el líquido negro de la semiesfera dorada la semana pasada, cuando Razvan quería que me desnudase y no llegué a hacerlo gracias a la intervención de Teresa.

El tiempo pasó a cámara rápida, como uno de esos vídeos de los documentales de la tele. Todo pasaba rápido, el sol salía y, con él, la luz invadía el firmamento como si se fuera encendiendo progresivamente, la bajamar se convertía rápidamente en pleamar y las nubes pasaban raudas por ese cielo que ahora parecía un poco más despejado. Todo pasaba rápido, excepto Jacob. Él continuó inmóvil, con sus manos rodeando su cabeza y su rostro, llorando con una agonía silenciosa.

Mi corazón no se resquebrajó en mil pedazos de puro milagro.

Hasta que la cámara rápida se paró. Entonces, de repente, Jacob se levantó y su rostro se transformó en uno bien distinto. Se tornó a una determinación rabiosa y echó a correr hacia los primeros árboles de la playa. En cuanto los traspasó, se transformó y el espejo volvió a mostrarme la niebla.

- Jake… - sollocé.

Otra vez me vi invadida por una mezcolanza de sentimientos. Estaba feliz por haber tenido el privilegio de verle una vez más, pero la angustia de verle en ese estado me flagelaba con fiereza. Ahora seguía corriendo como lobo, llevaba dos semanas haciéndolo.

- Te dejaré sola – dijo Teresa, levantándose.
- Espera – le paré, cogiéndole de la muñeca -. Dime, ¿por qué me ayudas tanto?

Teresa se quedó mirándome durante un rato.

- Tú me recuerdas mucho a mi hija – me confesó finalmente con voz queda -. Tiene tu misma edad.
- ¿Tu hija? – inquirí, sorprendida.
- Sí, Mercedes.

Entonces, me acordé del mensaje de Ryam y me quedé estupefacta.

- ¿Mercedes? ¿Mercedes López?
- ¿La… conoces? – sus ojos se tiñeron de una sorpresa esperanzada.

Y después todo encajó, como las piezas de un puzzle. Recordé las visiones confusas de Alice sobre Ryam, lo que Helen nos contó sobre el pasadizo del bosque que llevaba a un edificio de piedra gris… Me levanté de la silla y comencé a pasear, con la mano entre mi pelo.

- Ryam, Ryam estuvo aquí, ¿verdad? – adiviné -. Ahora lo entiendo todo. Tú eres la que le ayudaste a escapar de aquí después de que copiara esos documentos de la fórmula.
- Le ayudé con la condición de que encontrase y ayudase a mi hija – desveló.
- Él ha cumplido su palabra. Tu hija, Mercedes, está en Boston – le revelé, quedándome frente a ella.
- En Boston, allí es donde Duncan dijo que le habían perdido la pista a Ryam – recordó con preocupación -. Si descubren a Mercedes… - su frágil voz se quebró y no llegó a terminar la frase.
- Helen y yo no la conocemos, pero él nos mandó un mensaje con ese dato. No sé qué pretendía con eso – me quedé pensativa.
- Lo ha hecho porque mi hija está en peligro – afirmó con angustia -. Razvan quiere hacerle daño.
- ¿Hacerle daño? ¿Y por qué? – pregunté, extrañada.
- Porque mi hija es otro gigante fallido – confesó con otro hilo de voz.
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Brenda
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Dom Jun 05, 2011 6:52 am

Ohh.. qe lindo detalle de Teresa! :3
& maravilloso el efecto qe produce la pulsera de Nessie! Claro, tenía que ser cosa de Jake! Very Happy
esto cada vez se pone más emocionante! Gracias por seguir escribiendo (:
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JACOB&NESSIE
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Lun Jun 06, 2011 7:31 pm

¡HOLA, Brenda!

Me alegro de que te guste ^^ Si, la pulsera tiene mas poder del que pensabamos Wink , y eso es por algo que ya se desvelara Wink
Aqui te dejo otro capi, espero que te guste ^^

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CINCO MESES: PROFECÍA

Pestañeé, sorprendida.

- ¿Otro gigante fallido? ¿Cómo Ryam y Helen? – pregunté.
- Sí – susurró a duras penas.
- Creía que Ryam había sido el primero.
- Y lo fue, pero mi hija fue la siguiente – me cogió de la mano y me condujo hasta el camastro, donde ambas nos sentamos -. No tengo mucho tiempo, dentro de poco tengo que bajar para atender a Razvan, pero te lo contaré lo más brevemente posible. Todo ocurrió hace más o menos dos años – empezó a explicarme -. Yo era maestra en una escuela infantil, en Dallas, y había terminado mi jornada temprano, así que me monté en mi coche y me fui a buscar a Mercedes a su instituto. Era su último año, y estaba a punto de graduarse – su rostro dejó escapar una sonrisa de añoranza y orgullo, pero pronto se le borró -. Sin embargo, cuando llegué y los alumnos salieron, ella no apareció.

››Tengo que resumir – se apremió a ella misma, suspirando y mirando a la puerta con nerviosismo -. Después de buscarla por el centro y de hacer preguntas a sus profesores, salí por la parte de atrás y di al bosque que se encontraba detrás del edificio. Fue allí donde me encontré con Ion, uno de los ayudantes de Razvan.

- Sí, sé quién es – asentí.
- Ion tenía a Mercedes y le inyectó algo, con el tiempo supe lo que era. Me puse como loca y me arrojé hacia él para defender a mi hija, pero, por supuesto, no sabía que él era un vampiro, así que toda mi lucha fue en vano, aunque no inútil. Conseguí que mi hija pudiese escapar. Ion se enfureció y comenzó a perseguirla, arrastrándome a mí del brazo. Sin embargo, mi hija no apareció, inexplicablemente, desapareció, e Ion se quedó frustrado y enfadado.

››Todos le tienen mucho miedo a Razvan, Nikoláy y Ruslán, e Ion no era una excepción. Sabía que Razvan se enfadaría mucho por ese fallo, así que debió de creer que era mejor no partir con las manos vacías, por eso me transformó y me trajo al castillo. Aún así, cuando llegamos y Razvan vio lo que había pasado, se puso furioso.

››Mi primer año fue horrible – murmuró con los ojos llenos de pesar y profundo arrepentimiento -. Razvan me encerró en una de estas habitaciones y no me dejó salir en un año. Era neófita, y me traía humanos vivos…

Hizo una pausa en la que me miró con esas pupilas que desbordaban horror y suplicaban redención por todos sitios. No llegó a terminar la frase, pero no hizo falta. Me estremecí al imaginarme las dantescas escenas de una neófita sedienta e incontrolada abalanzándose sin piedad sobre un indefenso humano y tuve que tragar saliva, aunque no fue eso lo que más me espantó. Razvan trataba a los humanos como si fueran animales, y encima él había obligado a Teresa a actuar como una depredadora, en cierto modo. Ella tenía que estar muy asustada y confusa, y en esa etapa la sed de sangre domina cualquier otro pensamiento, te impide pensar y razonar, y Razvan le traía a esos pobres humanos como el que echa carne en la jaula de los leones.

- Durante ese año la sangre ocupó todos mis pensamientos – reconoció, bajando los párpados con pesar -, no podía controlarlo, apagar esa insoportable sed era lo único que me importaba – entonces, abrió los ojos -. Pero después todo cambió.

››Cuando ya me controlaba, Razvan me dejó salir de la habitación y me hizo una de sus sirvientas. Más adelante me enteré de que Razvan estaba intentando hacer un ejército de gigantes, pero que la primera prueba que habían hecho con un humano llamado Ryam no había salido bien. Modificó la fórmula y mandó a Ion para que la probase con otro humano, esa fue mi hija. Al principio, Razvan no sabía si había resultado fallido o no, pero ahora está convencido de que tampoco salió bien, pues después dieron con la fórmula correcta y vieron que la que Ion había utilizado tampoco servía. No obstante, Razvan quería deshacerse de ese gigante fallido que había desaparecido. Ion le dijo que era una chica y que yo era su madre. Razvan no sabía el nombre de mi hija, no tenía ningún dato sobre ella, pues el descuidado de Ion la había escogido al azar entre todos aquellos estudiantes sin ni siquiera preguntarle su nombre. Intentó sonsacarme información sobre ella, pero yo utilicé la excusa de falta de memoria y no lo logró. Y sin el nombre y sin saber quién es ella, Razvan tampoco puede utilizar la semiesfera.

››Para mi alivio, Razvan estuvo bastante ocupado con el asunto de Ryam y tus lobos, y la suerte ha hecho que Ion haya muerto antes de que Razvan decidiera actuar en este tema, él era el único que había visto el rostro de mi hija. Pero Razvan no lo ha dado por zanjado – siguió declarando, mirándome con preocupación -. Ya ha estado actuando, ha mandado a Duncan varias veces para investigar en ese instituto, para que mire en los archivos, a ver si encuentra alguna pista de mi hija. Afortunadamente, Dallas es muy grande, y ese instituto tiene muchas alumnas que encajan con la descripción de mi hija, así que, por el momento, no ha conseguido dar con ella.

››No tengo muchos recuerdos de mi vida humana, y en mi etapa de neófita he de reconocer que la sangre se interpuso, pero jamás he olvidado a mi hija – siguió, hablando con seguridad -. Desde que me enteré de eso, he estado haciendo todo lo posible por protegerla, puesto que Razvan no parará hasta que la encuentre.

- ¿Y por qué quiere hacerle daño? – pregunté -. Bueno, quiero decir, que ella no es como Ryam, él se ha convertido en un peligro para los planes de Razvan, Nikoláy y Ruslán, pero tu hija…
- Razvan ya no se fía – me interrumpió con suavidad -. Ha visto lo que ha pasado con Ryam y no piensa correr más riesgos. Se ha dado cuenta de que los humanos también pueden ser peligrosos, y no quiere más testigos – Teresa apretó mi mano -. Renesmee, Razvan ya tiene un ejército de gigantes, y no son como Ryam, Helen o mi hija. Éstos son crueles y carecen de sentimientos y emociones, son como muertos vivientes, ya no se transforman en humanos, y Razvan ha conseguido dominarles por medio de su magia negra. Yo misma los he visto, ellos también están en el castillo. Si Razvan encuentra a mi hija, la convertirá en uno de esos monstruos sin sentimientos de ahí fuera, o la matará. Por eso le pedí ayuda a Ryam.

››Él consiguió entrar por unos antiguos pasadizos que debían de utilizarse en tiempos de guerra para huir o esconderse. Jamás había sabido de ellos hasta que no apareció él. Entré en el salón para proceder a su limpieza y le descubrí mirando los cuadernos de Razvan. Supe que era ese gigante fallido cuando vi sus ojos, ya que su olor me decía que era humano, pero éstos tenían un extraño color fucsia. Estuvo a punto de transformase, sin embargo, se calmó cuando le expliqué mi situación y la de mi hija. Nos presentamos con rapidez, pues él tenía mucha prisa, evidentemente. Entonces, le pedí que la ayudara a cambio de recibir mi propia ayuda para que pudiese escapar de aquí. Ryam aceptó y me prometió que haría todo lo posible por Mercedes. Vigilé mientras él copiaba a toda prisa lo que le interesaba, pero escuché cómo se acercaban dos vampiros de la guardia, movidos por el sonido del pulso de Ryam y su olor, y tuve que sacarle de allí prácticamente en volandas. Me enseñó por dónde había entrado y lo escolté hasta allí. No sé cómo no nos descubrieron, tuvo que ser un milagro. Luego, coloqué la piedra en su sitio y recé para que ese chico consiguiera escapar y diese con mi hija. Ahora sé que lo consiguió – sonrió -. Cuando volví, los guardias habían entrado en el cuarto donde nos encontramos las sirvientas y la suerte quiso que Zhanna acabara de empezar de alimentarse con un humano. Fue por eso que los guardias no hicieron preguntas y todo salió bien.

- ¿Dices que colocaste una piedra? – inquirí.
- El pasadizo por dónde entró Ryam está oculto tras una piedra que se mimetiza perfectamente con las paredes del castillo – me aclaró -. No se ve a simple vista, hay que fijarse bastante bien, aunque creo que un humano jamás podría distinguirla. Ryam lo sabía porque él entró desde el bosque y salió por esa entrada, sólo tuvo que fijarse en lo que había alrededor para recordar dónde se encontraba la puerta.

Ahora ya empezaba a comprender muchas cosas de los movimientos de Ryam. Por fin mi cabeza tenía una película clara de lo que había pasado, por lo menos, aquí dentro, porque todavía no sabía cómo él había conseguido dar con este sitio y qué era exactamente lo que estaba investigando sobre los metamorfos. Pero había algo más que aumentaba mis esperanzas, mi plan cada vez se fraguaba más.

- Tú sabes dónde está el pasadizo, ¿verdad? – quise saber.
- Sí, claro – asintió sin comprender.
- Por favor, tienes que decirme dónde queda – le imploré, apretando su mano y mirándola con ojos suplicantes -. Helen no puede seguir en este castillo mucho más tiempo, acabarán matándola. Y yo tengo que salir de aquí para… - mi voz se vio bloqueada cuando iba a decir que tenía que ayudar a Jacob y que tenía que hacerlo antes de doce meses, ni siquiera podía decir eso -. Si a él le pasa algo, yo… - otra vez mi frase se cortó.
- Os ayudaré – aceptó ella, acariciando mi mano con dulzura -, con la condición de que tú y Helen busquéis y ayudéis a mi hija.
- No, tú vendrás con nosotras – añadí -. Iremos las tres a buscarla.
- Yo no puedo irme de aquí – me contradijo, bajando la mirada con pesar.
- ¿Qué estás diciendo? – cuestioné -. Tú te escaparás con nosotras, no puedes seguir aquí bajo las órdenes de ese dictador.
- Aquí estoy bajo control.
- ¿Bajo control? – no entendía nada.

Teresa levantó la mirada de nuevo y la clavó en la mía, suplicando perdón.

- Los demás traen a esos humanos y los matan aquí – susurró -. Cuando terminan, yo me quedo con las sobras. Pero en el exterior es diferente. Allí tendría que matar yo misma a la gente para poder alimentarme. No quiero hacerlo, Renesmee, durante mi año de neófita fui un ser infernal y sanguinario, no quiero volver a serlo.
- No, no tienes por qué volver a hacer eso. Existe otra forma de vida, Teresa, la misma con la que mi familia vive – le revelé -. Ellos no se alimentan de sangre humana, sino que toman sangre animal. Ya sé que no es lo mismo, pero una vez que te acostumbras, la sed se va haciendo más llevadera y se consigue una buena calidad de vida. Y te aseguro que se es mucho más feliz.
- ¿Tú familia no toma sangre humana? – interrogó, sorprendida.
- No – le sonreí -. Escucha – entrelacé sus dedos con los míos y la hablé con convicción -, mi familia te ayudará, te lo prometo, ni siquiera tienes que pedirlo. Mi abuelo, Carlisle, se ofrecerá enseguida y Esme cuidará de ti y te alentará. Tú me recuerdas mucho a ella, la verdad, es tan dulce y buena como tú. Al principio será muy duro, pero después verás todas las recompensas que te ofrece, y, sobretodo, tendrás la conciencia tranquila. Teresa, tienes que marcharte con nosotras, tienes que ser tú quien encuentre a Mercedes.
- No sé si podré resistir ese tipo de vida – dudó.
- Lo harás, mi familia te ayudará, confía en mí. Tienes que intentarlo, no puedes rendirte tan fácilmente. Hazlo por tu hija, seguro que ella también te está buscando. Podríais reencontraros, y podrías explicarle muchas cosas. ¿No tienes ganas de hacerlo? ¿De contarle todo lo que pasó? ¿De seguir tu vida junto a tu hija?

Teresa me dio un abrazo que me pilló un poco por sorpresa.

- Está bien, tienes razón – aceptó por fin, con un nudo en la garganta -. Me escaparé con vosotras y viviré esa vida que dices.
- Nosotras te ayudaremos a encontrar a tu hija mientras tú recibes tu… rehabilitación en casa de mi familia – usé un símil para quitarle hierro al asunto.
- Gracias – murmuró.

Me separé y acaricié su rostro con una sonrisa.

- Bueno, hay que ponerse a trabajar – declaré -. Tenemos que planear algo, y tenemos que hacerlo bien.
- Yo tengo que irme – se acordó ella, apremiándose -. Llevo demasiado tiempo sin aparecer por ahí abajo, podrían empezar a sospechar.

Se puso de pie con precipitación y yo hice lo mismo por inercia.

- Espera, sólo un par de cosas – le paré cuando ya estaba a punto de echar a andar.
- Rápido, por favor – me pidió con nerviosismo -. Ya he perdido demasiado tiempo.
- Antes dijiste que el ejército de gigantes de Razvan estaban en el castillo, ¿dónde los tiene escondidos exactamente? – quise saber, hablando con rapidez.
- En el patio interior hay una caseta de piedra, los tiene allí, como si fueran animales – reveló también con prisas -. Como ya te dije, Razvan los controla gracias a su magia negra, así que ellos obedecen toda orden y se quedan allí sin oposición alguna.

Sí, ya me había dado cuenta de eso en el bosque, cuando ese gigante monstruoso obedecía a Razvan a la primera palabra.

- Bien, otra cosa.
- Por favor, Renesmee… - suplicó.
- Será rápido. ¿Elger, Duncan y Axel también son magos?
- No, son vampiros corrientes, ni siquiera tienen ningún don – declaró.
- ¿No? – inquirí, extrañada -. Pero si en el bosque, cuando nos atraparon a Helen y a mí, ellos también nos echaron esos polvos mágicos que nos privaron de transformarnos. Aunque, ahora que lo recuerdo, ese gigante monstruoso también lo hizo… - murmuré, pensativa.
- Razvan, Nikoláy y Ruslán les dieron esos polvos – me reveló -. Ellos tres son los únicos magos.
- Ah – comprendí -. Bueno, ya está.

Teresa suspiró y se dio media vuelta. Sin embargo, me percaté de otra cosa justo cuando estaba abriendo la puerta.

- Espera – le detuve, cogiéndola por el brazo. Teresa se giró hacia mí, rogándome con la mirada que parase ya. Pero yo tenía una última pregunta -. ¿Por qué me has dado este espejo a mí? Podías habértelo quedado tú para ver a tu hija.

Se quedó inmóvil durante un par de segundos y me sonrió dulcemente.

- Mi corazón no late, por eso no funciona conmigo – declaró, llevando su mano para meterme un mechón de pelo detrás de la oreja -. Este espejo estaba tirado en el sótano, esperando a que alguien lo volviera a utilizar algún día. Tú lo aprovecharás mejor viendo a tu prometido.

Me gustó que utilizara esa palabra para referirse a Jacob, porque él seguía siéndolo, yo jamás había roto con él.

Le sonreí y se giró para abrir y salir por la puerta por fin mientras yo volvía la vista hacia el espejo. Niebla fue lo primero que me mostró, pero enseguida volví a ver las imágenes de ese pasado inmediato. Me dolía profundamente verle así, pero poder verle era todo un privilegio, así que me senté y me pasé el resto del día viendo esa pequeña película una y otra vez.

Sí, dolía, pero poder verle era todo un privilegio.



Con el filo del cuchillo de postre grabé otra rayita vertical más y marqué una horizontal que tachó a esas siete. Ya estábamos en noviembre. Cinco meses. Hoy se cumplían cinco meses de mi largo encierro. Cinco meses sin ver a Jacob, sin poder verle, sin poder tocarle, olerle, besarle...

Me tiré en el camastro, boca arriba, y cerré los ojos para evocar todas esas sensaciones y recuerdos.

Sus cálidos y fuertes brazos rodeándome, haciéndome sentir amada y protegida, mi mejilla apoyada en su poderoso pecho desnudo, su maravilloso efluvio, sus prodigiosas manos acariciando toda mi piel, sus suaves y ardientes labios besándome, su dulce aliento…

Jadeé con tan sólo recordarlo…

Las lágrimas comenzaron a recorrer ambos lados de mi cara y un fuerte pinchazo se clavó en mi corazón, y eso que sólo había recordado lo físico. Pero no podía rendirme, tenía que ser fuerte. Por él.

La esperanza de escaparme de aquí y mis ansias de rescatar a Jacob era lo único que me mantenía cuerda y entera.

Ya teníamos nuestro plan trazado. No siempre podía, pero cuando sí, Teresa me llevaba en secreto a ver a Helen. Entre las tres habíamos conseguido idearlo. Con la ayuda de Teresa, hicimos un plano del castillo, aunque había zonas que ella desconocía, ya que Razvan solamente le dejaba andar por ciertas partes de la edificación. También elaboré un plano del bosque con varias posibles rutas a seguir, puesto que no sabíamos por dónde saldríamos del pasadizo, y teníamos que estar preparadas para salir y echar a correr.

El problema era llevarlo a cabo. Razvan me tenía vigilada casi todo el tiempo, tenía guardias al final de las escaleras y por algunos pasillos, los gigantes estaban en el patio, no eran un problema si no recibían ninguna orden, pero si alguien nos descubría, podían ordenarles que nos siguieran, así que teníamos que tenerles en cuenta. El único sitio que no estaba vigilado era el cuarto donde se encontraban las sirvientas, sin embargo, estaban esas tres arpías.

Lo único que nos quedaba era actuar durante los relevos de los guardias. Ese era el único momento en que los pasillos eran desalojados durante dos segundos. No todos los pasillos estaban vigilados, sino que los guardias se distribuían por zonas, pero había un inconveniente, varios, en realidad. Un vampiro puede pasarse mucho tiempo quieto o paseando, días, semanas, y los guardias se relevaban una vez al mes. O sea, que teníamos a un vampiro un mes entero vigilando una zona, con sus desarrolladísimos sentidos del oído y del olfato a su favor, que era relevado con otro que no se iba de allí hasta dentro de otro mes. Otro inconveniente era que los relevos no se hacían todos al mismo tiempo, es decir, que el guardia de una zona podía ser relevado y la zona contigua estar siendo vigilada por otro vampiro. Y eso no era todo. La puerta del pasadizo quedaba en un rincón, en un pasillo sin salida, y la única forma de llegar a él era atravesando el cuarto de las sirvientas. Conclusión: que Ryam consiguiera escapar aquel día del castillo por ese pasadizo había sido todo un milagro.

Y ahora nosotras teníamos que esperar otro.

Me sequé las lágrimas, me incorporé y me levanté de la cama. Saqué el espejo de debajo del colchón y me senté en la silla para mirarlo. Esto se había convertido en todo un ritual para mí.

Niebla. Sólo salía niebla. Cinco meses de niebla. Jacob llevaba corriendo como lobo cinco meses. Podía pasarme horas observando ese espejo, esperando a que la imagen cambiara. Horas y horas, horas y horas. Pero siempre salía la niebla.

- Por favor, Jake, vuelve… - sollocé.

Teresa no tardó en llegar, picó a la puerta y yo me levanté de la silla, con ese nudo horrible que ya se había acostumbrado a permanecer en mi garganta.

Escondí el espejo de nuevo, guardé el cuchillo debajo de la almohada y salí con ella de mi celda para bajar a comer delante de Razvan.

Éste no podía sospechar nada de nuestras intenciones, así que mi táctica había cambiado. Lo mejor era no enfadarle, obedecer casi todas sus peticiones, casi todas, porque había algunas a las que no pensaba acceder.

Mi cambio de actitud le había agradado bastante, él se pensaba que me estaba domando, el pobre iluso, así que perdonarme mi negación a tomar sangre humana se lo tomaba como una especie de premio y se limitaba a verme comer comida humana, si bien seguía insistiendo en que la tomara.

Algunas noches entraba en mi celda. Mi pulsera siempre me avisaba antes que esas bisagras, así que cuando Razvan pasaba dentro, ya estaba preparada. Confiaba plenamente en mi aro de cuero, la cual ya erigía esa burbuja cálida e invisible que me protegía, así que simplemente me hacía la dormida. Razvan se desesperaba cada vez que la barrera le impedía tocarme, pero al verme dormida, lo dejaba estar y se marchaba. Después, mi pulsera me calmaba, desprendía el efluvio de Jacob hasta que me dormía de verdad.

La comida no se extendió demasiado, Razvan tenía cosas que hacer. En cuanto terminé mi plato, se levantó de la mesa y le ordenó a Teresa que me llevase a mi habitación. Salió del comedor y nos quedamos solas.

Iba a marcharme con Teresa, cuando me fijé en que la puerta del salón estaba abierta. Ella adivinó mis pensamientos sólo con verme la cara.

- No – me advirtió con una voz extremadamente baja -, dentro de cinco minutos, Nikoláy y Ruslán entrarán en ese salón para reunirse con Razvan. Y Alina y Zhanna no tardarán en venir a recoger el comedor.

Pero yo necesitaba comprobar una cosa.

- Sólo será un minuto – murmuré igual de bajito, ya dirigiéndome allí.
- Renesmee – me regañó con un bisbiseo.

No le hice caso. Entré en el salón como una exhalación y me dirigí a mi objetivo directamente.

Cogí la caja metálica y la abrí. Mis ojos se abrieron como platos a la vez que Teresa se ponía a mi lado y miraba a todas partes nerviosamente.

Aquel puntito negro que había aparecido en el corazón de Jacob ahora era una mancha que casi cubría la mitad del órgano, aunque no era negra, era marrón oscuro.

- Jake… - sollocé.

No, él no podía odiarme, esto tenía que ser otra cosa. Estaba segura, estaba completamente segura, Jake no me odiaba, jamás lo haría.

Sentí la enorme tentación de llevarme ese corazón, de esconderlo, de protegerlo… Pero no podía hacerlo. Si Razvan veía que faltaba el corazón, sabría que habría sido yo y después lo utilizaría para hacerle daño a Jake. Además, él no podía sospechar nada de estas investigaciones, si no, descubriría nuestros planes. Tendría que aguantarme y esperar a cuando nos largásemos, para cogerlo y llevármelo.

Con todo el dolor de mi propio corazón, dejé ese en la cajita, la besé y la cerré, colocándola justo como la había encontrado.

- Vendré a por ti, te lo prometo – susurré, rozando la tapa con mis dedos.
- Vámonos de aquí – dijo Teresa, agarrando mi brazo para tirar de mí.

De repente, mi pulsera vibró, sin embargo, no lo hizo para avisarme de ningún peligro, lo hizo para que me fijara en algo que tenía justo a mi lado. Ese libro viejo de tapas marrones que descansaba sobre un atril.

- Espera – cuchicheé, apartándome de ella para acercarme al libro.
- No, tenemos que irnos – me advirtió Teresa sin dejar de observar a su alrededor con ansiedad.

Mis ojos volvieron a abrirse del todo.

- Es… la profecía – afirmé, sorprendida -. Es esa dichosa profecía de la que tanto hablan, ¿verdad?
- No lo sé – declaró a regañadientes, nerviosa -. Sí, creo que sí, pero no tenemos tiempo, tenemos que irnos.
- No, espera. Puede que no tenga otra oportunidad como esta para saber de qué se trata esto – manifesté en tono implorador -. Por favor, Teresa, déjame leer un poco.

Mis ojos se clavaron en los suyos, suplicantes.

Teresa suspiró.

- Está bien, vigilaré que no venga nadie – cuchicheó, aunque a disgusto.

Y se dirigió a la puerta.

Bajé la cabeza y comencé a leer, puesto que el libro ya estaba abierto por la página adecuada.

Todo está escrito en las estrellas.

Siglos pasarán antes de su llegada, siglos llenos de batallas, guerras y una larga y silenciosa dictadura erigida por los bebedores de sangre oscuros.

Un antecesor abrirá el camino. El primer Gran Lobo será el primer hombre que se transforma en lobo, el primer Rey de los lobos, así le será concedido ese título y, como tal, su sangre pertenecerá a la realeza, una realeza que nada tendrá que ver con el resto de reyes. Espíritu grande y bondadoso, fuerte, leal, poderoso, al igual será su fuerza espiritual. Pero el primer Gran Lobo durará poco, y con él, su reinado de paz y armonía desaparecerá. Su destino sólo será abrir el camino, legar su poder espiritual a su sucesor legítimo, el Príncipe de los lobos.

El Príncipe de los lobos nacerá a la catorceava luna del año y crecerá en completa ignorancia hasta su pubertad, entonces, tendrá lugar su primera transformación en lobo. El pardo y rojo teñirá su pelaje, al igual que el primer Gran Lobo, así mismo habrá heredado su poder espiritual; el Príncipe de los lobos lo mantendrá encadenado dentro de su ser hasta que esté preparado para recibirlo. Su sangre pertenecerá a la realeza, esa que no dan los hombres, esa que solamente tienen los seres de gran poder espiritual. Ésta fluirá por sus venas, llevando esa magia por todo su cuerpo desde el mismo día de su nacimiento.

El corazón del Príncipe de los lobos caminará solo durante dieciséis años, hasta que aparezca la mujer única. Única en su especie: mitad humana, mitad bebedora de sangre y metamorfo a la vez. Ella será única y especial, bondadosa, inteligente, fiel, leal, valiente, y su extraordinaria belleza sólo podrá compararse a los seres celestiales. Sólo ella será digna de ser la elegida para la imprimación mutua, pues será el alma gemela del futuro Gran Lobo, su complemento, su otra parte, y cuando eso suceda, forjarán un vínculo que ningún ser podrá deshacer. El Príncipe de los lobos la encontrará siendo ella tan sólo un bebé, y la elegirá para imprimarse, así mismo ella también se imprimará de él, una imprimación mutua tendrá lugar. Durante su crecimiento, el Príncipe de los lobos será su protector, su guardián, y sólo cuando ella crezca, él se enamorará profundamente. Ellos dos se amarán como nunca nadie ha hecho, puesto que su vínculo será irrompible, mágico, espiritual e intenso.

Seres de mal corazón que no comprenderán su amor intentarán separarlos, y el Príncipe de los lobos romperá las cadenas y dejará salir todo su espíritu de Gran Lobo. El amor lo guiará. Él ya estará preparado para recibirlo, su enorme poder espiritual le será revelado y él lo aceptará. Será entonces cuando el Príncipe de los lobos dejará de serlo y se convertirá en el segundo Rey de los lobos, en el segundo Gran Lobo. No será rey de corona, sino rey de corazón, rey de espíritu.

Sin embargo, una tarea mayor a la de su antecesor le será encomendada al segundo Gran Lobo, y él la llevará a cabo junto a la mujer única, porque ella es su alma gemela, ella es su complemento, su otra parte, y sólo con ella podrá realizarla. La mujer única es la elegida. Ella será la fuerza que impulsa a su espíritu, ella será su guía y su luz, y ella será fértil, llevará las semillas que harán florecer y expandir su reinado.

Ya está dictado en las estrellas.

Todo se iniciará justo con el sello entre la mujer única y el Gran Lobo. Ciento sesenta y siete puestas de sol pasarán desde que se inicia el año, y a la ciento sesenta y ocho el oro de las alianzas sellará su amor. Fuego y un sol que se apaga, las dos partes, las dos almas, por fin se unirán para ser una sola. El ciclo será completado. Su matrimonio marcará el comienzo. La mujer única representa un sello, el sello que une a las dos civilizaciones, hombres lobo y bebedores de sangre, bebedores de sangre que se han arrepentido y son puros de corazón, sus almas están a salvo. La mujer única representa esa alianza, y sólo con ella comenzará el reinado del Gran Lobo. Sólo ella podrá proporcionarle hijos que serán futuros reyes, una estirpe pura y perfecta. Su reinado se afianzará con su prole. Ella será la fuerza que impulsa a su espíritu, ella será su guía y su luz, ella le proporcionará poder, pues el poder espiritual del Gran Lobo estará forjado con su profundo amor. Entonces, el Gran Lobo iniciará su reinado y una nueva era comenzará, la larga dictadura erigida por los bebedores de sangre oscuros se verá rota, y ningún otro bebedor de sangre, ningún otro ser, tendrá el suficiente poder para revocarle. Será una nueva era de paz, convivencia y armonía.

El Gran Lobo será invencible, su poder espiritual aumentará. Porque él será el verdadero y definitivo Gran Lobo, porque sólo él será el verdadero y definitivo Rey de los lobos, porque su poder espiritual será más inmenso que el del primer Gran Lobo, porque su corazón será puro y estará lleno de amor, porque su enorme espíritu guerrero será fuerte y noble.

La alianza entre hombres lobo y bebedores de sangre no gustará a todos. He aquí que habrá bebedores de sangre que se opondrán a la nueva era, bebedores de sangre cuales corazones no son puros, cuales almas están manchadas y son oscuras, pues sus ansias de poder los dominan y corrompen. Esos bebedores de sangre están condenados. Una batalla será librada entre estos bebedores de sangre y el Gran Lobo por el poder, en la que…


Mi lectura se vio interrumpida de repente cuando Teresa me agarró del brazo y tiró de mí.

- No, no he terminado – protesté en voz baja mientras me sacaba del salón en volandas.
- Ya están aquí – afirmó sin apenas voz, apretando los dientes con nerviosismo.

Teresa me arrastró y salimos despedidas del comedor, caminando por los pasillos con prisas. Había guardias por todas partes, pero ya estábamos a salvo, pues ellos no sabían nada. Me condujo a mi habitación y me dejó allí.

No tuvimos tiempo de comentar nada, ella tenía que atender a los tres vampiros magos.

Sin embargo, yo sí que podía pensar. Y ahora tenía claras muchas cosas. Jacob era el Gran Lobo, iba a ser mucho más poderoso de lo que ya era, y su destino era reinar una nueva era. No era de extrañar que fuera tan peligroso para Razvan, Nikoláy y Ruslán, cuyas intenciones eran conquistar el mundo.

Y ahora también sabía para qué me querían a mí, por qué querían que me casara con Razvan. Si yo me casaba con Jacob, la profecía se cumpliría. Lo que todavía no entendía era cómo pensaba invertirla Razvan.

Me acerqué al camastro, saqué el espejo de su escondite y me senté en la silla para esperar a que se fuera esa niebla que reflejaba mientras pensaba en esa maravillosa profecía.

De pronto, mi corazón saltó cuando la niebla se disipó y Jacob apareció en su forma humana. El espejo estuvo a punto de caérseme al suelo, de la impresión. Mi pulso se aceleró y las mariposas tomaron todo mi cuerpo, alocadas, emocionadas, incluso la pulsera pareció alegrarse. Mis ojos dejaron escapar unas lágrimas de alegría y angustia a la vez. Jacob se había transformado en la puerta de la casita de Billy, su poderoso cuerpo estaba desnudo y su pelo estaba largo, le llegaba más allá de la barbilla. Su rostro ya no estaba desfigurado por ese profundo dolor, pero ahora lo bañaba una interminable amargura. Eso hizo que mi estomago sufriera otro más de sus pinchazos. Sin embargo, le estaba viendo, era su rostro, su cuerpo, y eso era suficiente para mí. Pasó a la casa con rapidez y se dirigió corriendo al baño, donde se duchó, después entró en su cuarto y se vistió. Cuando salió de su habitación, me quede mirando completamente embaucada cómo era recibido por Billy y todo lo que sucedía a continuación, como si estuviese viendo un video casero en directo.

La imagen del corazón vino a mi mente irremediablemente. Esa mancha marrón había cubierto casi la mitad del mismo. No sabía lo que era, sin embargo, seguía estando segura. Eso no podía ser odio, porque Jacob jamás me odiaría, nuestro vínculo era irrompible, mágico, espiritual e intenso. Y la profecía me lo había ratificado.

…forjarán un vínculo que ningún ser podrá deshacer.

Sí. Y esa profecía tenía que cumplirse.


Última edición por JACOB&NESSIE el Dom Jul 24, 2011 10:12 pm, editado 2 veces
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Cristina Almeida
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Mar Jun 07, 2011 5:16 pm

Chicas, han visto el trailer de amanecer??? Jacob está más guapo... Ains... es perfecto, maravilloso... El hombre mas guapo del mundo!!! Embarassed I love you I love you I love you
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Brenda
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Miér Jun 08, 2011 12:07 am

Muy buena la profecía! O:
me encantó este capi!
& es cierto: Jacob en el trailer se ve UFFFF! está como quiere! xD
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MariannBlack
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Miér Jun 08, 2011 1:32 am

Me estoy muriendo por leer el siguiente capitulo! D: haha, tu historia me encanto desde el primer dia, no eh parado de leer desde hace 9 dias. Estoy en shock quiero saber que mas sigue, ers una exelente escritora sigue asi Very Happy (Y), ia te eh recomendado con una Amiga, tambien le encanto tu historia, esperamos mas de ella! :DMe estoy muriendo por leer el siguiente capitulo! D: haha, tu historia me encanto desde el primer dia, no eh parado de leer desde hace 9 dias. Estoy en shock quiero saber que mas sigue, ers una exelente escritora sigue asi Very Happy (Y), ia te eh recomendado con una Amiga, tambien le encanto tu historia, esperamos mas de ella! Very Happy
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Miér Jun 08, 2011 8:43 pm

¡HOLA, GUAPISIMAS! alien

Cristina Almeida:
Pues si, he visto el trailer!!!! ¡¡¡Y mi Jacob sale guapisimo!!! Pero me da una penita de el :º( ¡Menos mal que luego nace Nessie y ya es feliz! XD
Por cierto, no se si os habeis fijado en que Edward pega a Jake cuando el se imprima Evil or Very Mad y tambien he oido por ahi que, en Amanecer 2, Bella golpea a Jake y hasta lo arrastra Evil or Very Mad Evil or Very Mad Evil or Very Mad , asi que Seth no se interpone Evil or Very Mad No entiendo estos cambios, solo van a confundir a la gente, pero bueno ¬¬
Pero tambien he oido que SM ha dicho que a las fans de Jacob nos espera una grata sorpresa al final de Amanecer 2!!!!! Y se rumorea que puede ser un adelanto de ese spinoff que va a escribir sobre la pareja Jacob y Nessie!!!! alien alien
¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah, me muero, no puedo esperar hasta Amanecer 2!!!! Y encima al final XDD

Brenda:
Muchas gracias, guapa!!!! alien Espero que te guste el siguiente Wink Ya veremos que pasa con esa profecia y con ese encierro de Nessie Wink

MariannBlack:
¡¡¡QUE BIEN, NUEVA LECTORA!!! XDD ¡Me encanta tener nuevas lectoras! ¡Bienvenida a la manada! ¡Auuuuuuuuuuuuuuuuuuu!
Muchas gracias por todo eso tan bonito que me pones I love you ¡¡Y gracias por recomendarme!!


Bueno, preciosas, aqui os dejo otro capi. Espero que os guste Wink

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DIEZ MESES: ¡CORRE!

El agua caliente le caía en la nuca, repartiéndose después por el resto de su cuerpo. Jacob estaba en la ducha, llevaba un buen rato con las manos apoyadas en la pared y los brazos estirados para inclinarse un poco hacia delante, y su rostro seguía sosteniendo esa amargura de siempre mezclada con esa mirada perdida.

Verle así me dolía como si me clavasen un puñal, pero verle y saber de él era una de las pocas cosas que me mantenían cuerda, que mantenían mis esperanzas arriba, lo que me motivaba para seguir luchando. Ya llevaba diez meses aquí, diez insoportables meses.

Estar separada de Jacob era una agonía, me subía por las paredes, me sentía como un drogadicto al que le falta su droga, porque Jake siempre había sido mi droga, lo necesitaba como el oxígeno, y ahora me estaba ahogando, me ahogaba en esta celda. Me pasaba las horas pegada al espejo, sin apartar la vista del mismo ni un instante, ni siquiera cuando se transformaba y salía la niebla, todo con tal de no perderme ni un segundo de su vida, para no perderme ni un segundo de ese privilegio que tenía por poder verle. No podía escucharle ni olerle, pero ver su rostro, aunque bañado en esa amargura, era lo único que me sostenía en este mundo, era lo único que hacía que no me volviese loca, que no terminara rompiendo la reja para tirarme por la ventana.

Jacob parecía estar llevándolo realmente mal. Desde que había regresado a La Push, todavía no le había visto sonreír ni una sola vez, ni siquiera una mueca, ni siquiera una ligera curva de su labio. Cuando regresaba de patrullar, siempre se marchaba solo, y nunca se iba a las playas, ni a First Beach, ni a Rialto Beach, ni siquiera a la playa más alejada, Hole in the Wall. Seguramente le traían demasiados recuerdos, recuerdos que ahora le resultaban muy dolorosos. En cambio, se internaba en el bosque y siempre iba al mismo sitio, se sentaba en una roca que quedaba debajo de un abeto enorme y centenario y se pasaba allí horas, con la mirada perdida y ese rostro angustiado, él también parecía sufrir esos horribles pinchazos en el estómago, hasta que se hacía de noche y regresaba a casa de Billy, caminando como un alma en pena entre la negrura. No había vuelto a pisar nuestra preciosa casita desde que yo me había marchado, ahora volvía a vivir con Billy. Eso me tranquilizaba un poco, porque por lo menos cenaba con su padre y no dormía solo.

No podía escuchar lo que hablaban, pero Billy parecía intentar animarle continuamente, aunque sin éxito. Jacob siempre terminaba levantándose de la mesa, enfadado, y encerrándose en su cuarto para tirarse en la cama y quedarse con el mismo rostro del bosque, a oscuras.

También sabía que seguía trabajando para el señor Farrow y, por primera vez, podía ver todo lo que hacía allí, cómo se metía debajo de los coches para arreglar algo, cómo trabajaba dentro del compartimento del motor, cómo cambiaba alguna pieza, cómo eran sus compañeros… y también lo guapo que estaba con ese mono de trabajo gris y esa camiseta blanca que siempre terminaban llenos de grasa.

Entre nosotros parecía seguir habiendo esa telepatía y sincronización, incluso estando tan lejos el uno del otro, sin poder vernos y con esa diferencia horaria, era increíble. Al poco de que él regresara a La Push con ese pelo largo, un día me dio por pensar en que me parecía que estaba más guapo con el cabello corto. Al día siguiente se fue a la peluquería y se lo cortó.

La telepatía también se había hecho evidente el día de nuestro aniversario. Deseé con todas mis fuerzas ver ese horizonte amaneciendo de Rialto Beach, como habíamos hecho en nuestro pasado aniversario, y ese día fue el único que Jacob pisó esa arena de piedrecillas, para ver salir el sol. No vi el amanecer en el mar, pero pude verlo en su rostro, aunque ambos terminamos llorando, él con angustia y dolor, yo con añoranza, frustración, rabia y tristeza por verle así y no poder hacer nada.

Las navidades habían sido horribles. Jake sólo se había unido a Billy, Charlie, Sue, Seth, Leah, Paul, Rachel, Sam, Emily y los niños para cenar en casa de mi abuelo, y pareció ausente durante toda la cena. Nada más terminar, se marchó y se fue a casa de Billy él solo para tirarse en la cama con ese rostro amargado. Yo las pasé encerrada en esta celda de la que solamente salía para comer delante de Razvan, aunque Teresa me había traído una cena algo especial y se había quedado conmigo un ratito para hacerme compañía, luego, había hecho lo mismo con Helen.

Me di cuenta de que mis padres no habían estado en casa de Charlie, eso era extraño, y mi abuelo parecía preocupado por algo, aparte de estarlo por Jacob, lo cual se le notaba un montón. Eso se añadió a mis esperanzas. Tal vez Charlie viera que pasaba algo raro y lo investigase. Además, llamaba a mi madre casi todos los días, y alguna vez querría hablar conmigo, ¿no? Charlie no estaba hechizado, y si yo no estaba para hablar con él, tenía que ver que pasaba algo. A no ser que el hechizo fuera tan extremadamente potente que también hechizase a la gente sólo por escuchar la voz.

Esto también hizo que me acordase de otra cosa en la que no había caído, había estado demasiado distraída pensando en cómo fugarme de aquí con Helen, Teresa y ese corazón, sin embargo, tantos meses encerrada dan para mucho. Mi familia de Denali. Ellos estaban invitados a la boda, ellos tampoco estaban hechizados, y ellos sí que sabían que Jacob y yo estábamos juntos, que nuestra relación sí había ocurrido, que Jacob no se había marchado el día en que nací. No sé quién les diría que la boda se había suspendido, pero eso tenía que haberles extrañado, y seguramente habían llamado a mi familia para preguntar el por qué. Mi familia de Denali también querría hablar conmigo, y, al igual que con Charlie, tenían que ver que pasaba algo extraño, ya tenían que haberlo visto.

Todo esto me llenaba de más esperanza, pero el que hubieran pasado diez meses me desconcertaba mucho. ¿Por qué nadie había venido a buscarme? ¿Es que todavía no se habían dado cuenta? ¿Acaso era cierto que el hechizo fuese tan poderoso? No sé, me costaba creerlo, sin embargo, yo seguía aquí, presa.

Estábamos a mediados de abril, y otra cosa que acababa de descubrir es que sin Jacob a mi lado, mi celo no existía. Bueno, era lógico, si no le olía a él, esa llamada no se producía.

Algo que también pasó por mi cabeza un par de veces fue la plantación de Drakaeas Glyptodon, aunque solamente un par de veces, pues ese era el menor de nuestros problemas. Si todo salía bien y conseguíamos escapar de aquí, y lográbamos ayudar a mi familia y a Jacob, siempre se podía volver a Australia a buscar más semillas, con lo cual, este tema no me importaba demasiado.

Sí, eso si conseguíamos escapar de aquí. Y hoy era el día elegido para intentarlo.

Jacob cerró el grifo y se separó de la pared. Abrió la pequeña mampara y salió de la ducha para coger la toalla y secarse.

Mi corazón palpitaba alocado sólo con verle y mi estómago era una revolución de mariposas que se peleaban con los pinchazos por conseguir un poco más de protagonismo. Mi mano aferraba el mango del espejo con fuerza mientras los dedos de la otra acariciaban su cristal para intentar tocarle a él. Era tan guapo, tan perfecto…, y tan, tan especial. No había nadie tan maravilloso como él en todo el universo, nadie. Yo no necesitaba ninguna profecía para saber eso.

En cuanto se vistió, salió del cuarto de baño. Allí aún era por la mañana, así que se preparó un desayuno para él y para Billy y ambos se sentaron en la mesa. No sabía lo que hablaban. Billy sonreía y se esforzaba en mantener una amena conversación para animar a su hijo, sin embargo, Jake no estaba por la labor. Se limitaba a asentir sin dejar de mirar a la comida con ese semblante alicaído y amargo, y se notaba que ni siquiera prestaba atención a las palabras de su padre. Mi mano tuvo que aferrarse a mi estómago para que éste dejase de molestarme.

No aguantaba más, esto era una agonía, era una muerte en vida. Necesitaba ir con él, tirarme a sus brazos para decirle que le amaba con toda mi alma, besarle con pasión, decirle que todo era un horrible hechizo y terminar con su sufrimiento de una vez por todas. Sí, tenía que ir junto a él ya. Y hoy era el día. Después de tantos meses esperando, por fin había llegado el día propicio para realizar nuestro plan. Hoy nos marcharíamos de este maldito castillo.

Me costó, pero tuve que dejar de observar el espejo para terminar con mi espionaje. Lo que tenía que hacer ahora requería toda mi concentración. Le di un beso a Jacob, dejé de mirar el espejo para que se apagase, me levanté de la silla y vacié el bajo de mi colchón.

Esas malditas enaguas por fin me iban a servir para algo. Alcé la falda de mi vestido y anudé la enagua por dos lados, de modo que creé una especie bolsa marsupial. Guardé en ella el espejo y los planos que habíamos realizado, después, bajé la falda y la aplané bien para que no se notase nada.

Me acerqué a la ventana y observé el panorama. Era perfecto, la niebla lo cubría todo. El bosque se ocultaba bajo una nube densa que se extendía e invadía cada centímetro, tan sólo se salvaban las copas de los árboles más altos.

Puede que Elger, Axel y Duncan se conocieran estos bosques de memoria, pero ellos no estaban por aquí. Razvan les había enviado a Boston para que siguieran buscando a Ryam, tema que seguía poniéndole histérico, pues continuaban sin tener rastro de él. Los gigantes no se conocían el bosque, ya que siempre estaban en su caseta de piedra, y los demás guardias apenas salían del castillo, tan sólo para cazar, si bien se iban a los pueblos de los alrededores y siempre iban por la misma ruta. Natasha era la encargada de traer las provisiones para que comiéramos Helen y yo, pero lo hacía una vez al mes, y, según Teresa, ella también seguía la misma ruta que los guardias, ruta que teníamos marcada en el plano para no seguirla, no fuera a ser que nos encontrásemos con alguno de estos vampiros por el camino. Sin embargo, nosotras éramos las únicas junto con los tres ayudantes de Razvan que conocíamos el bosque como la palma de la mano.

Mi ventana daba a una zona del bosque y la de Helen daba a la otra, así que las veces que Teresa me había llevado hasta su celda, había estudiado esa zona y la había añadido al plano. No es por presumir, pero mis dibujos eran perfectos. No teníamos el bosque entero, pero por lo menos era lo justo para tener un margen suficiente de ventaja y poder escapar. Tampoco sabíamos qué había más allá de nuestro plano, si había un pueblo, una ciudad, o nada, sin embargo, lo importante era escapar de aquí. Otra cosa que nos preocupaba era Teresa y un posible contacto con humanos. Con Helen y conmigo se controlaba bastante bien, aunque había veces que le costaba y tenía que terminar alejándose de nosotras. Pero no sabíamos cómo iba a reaccionar si conseguíamos llegar a una ciudad o pueblo donde hay humanos por todas partes. Tendríamos que ayudarla a que se controlase, y eso no iba a ser fácil. Puede que tuviéramos que cazar algún animal por el camino para que ella saciara un poco su sed, claro, eso si no nos estaban persiguiendo y podíamos hacerlo.

La puerta me hizo salir de mi mundo.

Mi labio estuvo a punto de curvarse hacia arriba cuando vi a Zhanna, pero fui capaz de reprimirlo. Que ella estuviese aquí, en vez de Teresa, quería decir que todo empezaba como habíamos planeado. Teresa se tenía que encargar de sacar a Helen de su habitación para conducirla abajo con la excusa de que el inodoro no funcionaba. La llevaría al patio para que atendiese a esos defectos humanos y esperarían allí.

- Razvan te espera para pasear – me anunció Zhanna con prepotencia.
- ¿Dónde está Teresa? – le pregunté para disimular.
- Teresa está ocupada.
- Ah, vaya.
- Vamos – me azuzó ella, agarrándome del brazo para empezar a caminar.

Me sacó de la habitación, arrastrándome, y comenzamos a bajar las escaleras. Ahora venía la segunda parte del plan.

- ¡Ay! – grité de repente.
- ¡¿Y ahora qué te pasa?! – se quejó ella, tirando de mí para seguir descendiendo.
- ¡Ay, ay! ¡Mi tobillo, me lo he torcido! – lloriqueé, fingiendo una cara de dolor que me salía muy bien y agachándome un poco para tocármelo.
- ¡No será para tanto! – protestó, cabreada -. ¡Muévete, Razvan te está esperando para pasear!

Pero Razvan no me esperaba para nada. Teresa se lo había inventado y le había dado una orden falsa a Zhanna.

- ¡Ay, no, no puedo! – me lamenté -. ¡Me duele mucho, creo que es un esguince!
- ¡Estúpida semihumana! ¡¿Y ahora qué hago contigo?! ¡Razvan se va a enfadar si no vas con él!

A ella lo que le preocupaba era la reacción de Razvan hacia ella, por no cuidarme como debía.

- Llévame a la enfermería – le sugerí, siguiendo con mi farsa de dolor -. Yo sé un poco de primeros auxilios, puedo hacerme un vendaje. Así podré pasear con él.
- Aquí no hay enfermería – resopló con un evidente semblante de preocupación por su pellejo -. Y tampoco tenemos vendas.
- Pues a cualquier sitio donde haya paños o algo, pero rápido, por favor, me duele mucho… - me quejé, lloriqueando.
- Está bien, te llevaré al cuarto de la limpieza, allí hay paños – accedió de mal humor, cogiéndome del brazo otra vez para bajar las escaleras -. Pero hazte ese vendaje rápido.
- ¡Ay, despacio! – sollocé.

La vampiro volvió a resoplar y me levantó del suelo para echarme sobre su hombro como si fuese un saco de patatas.

- ¡Te bajaré yo! ¡Si no, estaremos toda la tarde en estas escaleras! – protestó, ya corriendo hacia abajo.

No pareció notar el espejo que tenía escondido. Esto iba bien.

Bajó como una exhalación y siguió por los pasillos a toda velocidad.

- ¿Ha ocurrido algo? – quiso saber el guardia de media melena castaño oscuro que escondía detrás de las orejas.

Ahora ya sabía que se llamaba Keiler.

Éste era uno de los que vigilaba los pasillos.

- Nada, que se ha hecho un esguince – le reveló ella, enojada -. Voy a llevarla al cuarto de la limpieza, dice que sabe primeros auxilios. Se va a hacer un vendaje con un paño.
- De acuerdo – asintió él, volviendo a su puesto de vigilancia.

Zhanna siguió caminando con diligencia por esos oscuros pasillos y llegamos al cuarto de la limpieza. Me dejó sentada en una especie de meseta y se dirigió a un armario bastante viejo.

- ¿Pero, qué? ¡¿Dónde están todos los paños?! – inquirió, abriendo y cerrando puertas y cajones con mal humor.
- Rápido, Razvan me está esperando – le apremié.

Se dio la vuelta, nerviosamente, y se quedó mirándome un momento, mordiéndose el labio.

- En fin, no creo que puedas ir a ninguna parte con ese pie – habló finalmente. Eso se creía ella, qué ilusa -. Quédate aquí, voy a buscar un paño – afirmó.
- Date prisa, Razvan me está esperando – repetí, fingiendo mi cara de dolor.

La suya de nerviosismo lo decía todo. Salió despedida del cuarto de limpieza y cerró la puerta.

Bien, tocaba la tercera parte del plan.

Me bajé de la meseta con prisas y abrí la puerta de bajo mueble que estaba en la parte inferior de esa encimera. Como me había dicho Teresa, solamente había un bote de lejía y otro detergente. Los aparté a un lado y empujé la pared del fondo. La piedra se movió sin problemas y el hueco que Teresa me había preparado estos meses quedó abierto.

Me metí en el mueble, me arrastré y me colé por el hueco con presteza. Esos faldones me lo pusieron un poco difícil, pero lo conseguí. Una vez que salí a la estancia de al lado, me di la vuelta e inserté medio cuerpo dentro del bajo mueble para cerrar la puerta. Salí hacia atrás, ayudándome de los codos, y volví a colocar la piedra en su sitio.

Estaba en el comedor. Me puse de pie y corrí hacia la puerta que daba al salón, no tenía tiempo que perder. Teresa y Helen ya debían de estar esperándome donde habíamos quedado.

Entré rápidamente y me acerqué a la mesa. Mi corazón saltó de alegría cuando vi la caja metálica. No me hacía falta abrirla, pues podía escuchar los fuertes y pausados latidos perfectamente, pero preferí asegurarme. Abrí la caja y vi el corazón.

La mancha marrón oscuro ocupaba casi todo el órgano, solamente se salvaba una porción del lado superior izquierdo. Sin embargo, ahora no tenía tiempo para afligirme, Zhanna no iba a tardar mucho más en regresar al cuarto de limpieza y descubrir que yo no estaba. Cerré la caja, la guardé en la bolsa que había hecho dentro de mi falda y salí del salón volando, rezando para que todo saliera bien.

Abrí la puerta muy despacio, asegurándome de no hacer ruido, y asomé la cabeza ligeramente, lo justo para comprobar que Keiler, que vigilaba ese pasillo, acababa de girar la esquina para hacerlo con el contiguo. Mis latidos y mi olor no le extrañaron, pues sabía que yo estaba por allí. Sólo que él se pensaba que estaba en el cuarto de limpieza, y no tardaría mucho en descubrir que mi pulso venía de otro lado. Tenía que darme prisa.

Sólo tenía dos segundos hasta que él volviera a girar la esquina.

Salí despedida del comedor, con la mano aplastando la caja y el espejo para que no chocaran entre sí e hicieran sonido alguno, y las puntas de mis pies cruzaron la esquina contraria a la del vampiro con el sigilo propio de un gato.

La voz de Zhanna distrajo lo suficiente a Keiler, creo que gracias a eso, no me oyó, y escuché cómo éste corría hacia el cuarto de limpieza gritando qué pasaba.

Yo lo hice por el pasillo y me metí por otra puerta rápidamente. Teresa y Helen me esperaban en ese patio, saqué los planos de debajo de mi falda y se los pasé a Helen. No hubo palabras, no teníamos tiempo. Teresa llevaba a Helen en su espalda, echamos a correr y lo cruzamos a toda velocidad. Incluso pasamos por delante de la caseta de piedra donde se encontraban los gigantes de Razvan, que todavía no habían recibido ninguna orden.

Llegamos a otra puerta que daba a otro pasillo. Teresa la abrió con más delicadeza que yo y se asomó brevemente. Contó tres segundos, enseñándonos los gestos de sus dedos, y salimos como balas para cruzar la esquina antes de que el guardia que cubría esa zona llegara.

Acto seguido entramos en el cuarto de las sirvientas. Un paso, un paso más y estábamos en el pasillo sin salida del pasadizo.

Sin embargo, mi pulsera vibró, avisándome. Un problema se nos presentó en cuanto cruzamos esa puerta. Y era bastante gordo.

Alina. Alina se encontraba allí y nos pilló con las manos en la masa.

- ¿A dónde creéis que vais? – nos detuvo, mosqueada, seguramente por las voces que ya había escuchado de Zhanna y de Keiler en el otro extremo.

Teresa dejó a Helen en el suelo y ambas se agazaparon.

- ¡Vamos, corred! – exclamó, lanzándose hacia Alina.
- ¡No van a escapar de aquí! – gritó ésta, arrojándose a por nosotras.
- ¡No! – chilló Teresa.

Pero yo tampoco me iba a quedar de brazos cruzados, no tenía pensado rendirme. Nos había costado mucho llegar hasta aquí, planearlo todo, esperar a este momento propicio para poder realizar nuestro plan. Y tenía que ir a buscar a Jacob para ayudarle.

Jacob. ¡Jacob! ¡JACOB!

¡Él era lo primero para mí! ¡Y por él moriría, si era preciso!

Me lancé a por esa arpía como un perro rabioso, me daba igual no poder transformarme, sentía tanta rabia, tanto odio por todos estos meses, que saqué fuerzas de no sé dónde.

Hasta mi aro de cuero estaba ansioso.

- ¡Nessie! – gritó Helen, con su cuerpo lleno de convulsiones.

Las dos chocamos, aunque yo terminé en el suelo, pues ella era más fuerte, aún así, no me importó. Mis artes marciales me servían para algo, y Teresa y Helen estaban ahí para ayudarme. Empujé su estómago con mis piernas y la separé de mí, lanzándola un poco hacia atrás. Teresa le cogió por detrás y le encarceló con sus brazos.

- ¡Suéltame! – gruñó Alina, revolviéndose.
- ¡Vamos, iros! – nos exhortó Teresa.
- ¡No sin ti! – me negué, levantándome súbitamente.

Podía escuchar los pasos de varios guardias viniendo hacia aquí.

Salté como una leona y agarré la cabeza de Alina con ambas manos.

- ¡No! – chilló ella.

Pero no tuve compasión, habían sido demasiados meses, demasiados meses sin Jacob. Sentí el fuego en mi interior, era una llamarada colérica, sádica, y, aunque no llegó a pasar de la mitad de mi espalda, fue suficiente para llenarme de adrenalina.

Tiré con todas mis fuerzas mientras emitía un grito de rabia desgarrador y desmembré su cabeza con saña, tirándola al suelo. Ésta rodó un par de metros y se paró cuando se topó con la pared. Sus ojos rojos quedaron abiertos, con un gesto sorprendido y horrorizado.

Helen y Teresa se quedaron paralizadas por un instante.

- ¡Venga, vamos! – grité.

Tiré de Helen y de Teresa, que soltó el cuerpo de Alina, y obligué a que se despertasen para que echasen a correr conmigo.

Por fin, reaccionaron y salimos volando por la otra puerta del cuarto de las sirvientas, la cual daba al pasillo del pasadizo.

Teresa no perdió tiempo. Enseguida detectó la puerta de piedra y la corrió hacia un lado. La salida quedó abierta. La salida hacia el exterior. La salida hacia mi vida, hacia Jacob.

- ¡¿Qué ha pasado?! – gritó uno de los guardias desde el cuarto de las sirvientas.

Las tres nos metimos en el pasadizo y Teresa volvió a cerrar la puerta de piedra antes de llevar a Helen a su espalda y de que echáramos a correr por ese estrecho túnel de piedra caliza.

Pudimos escuchar las voces de los guardias en el pasillo sin salida, estaban buscando la entrada al pasadizo.

Apretamos el paso y los dientes y seguimos volando por esa sucesión de túneles húmedos y oscuros que parecían un laberinto.

Algo claro comenzó a verse al final del pasadizo.

- ¡La salida! – clamó Helen.

Seguimos corriendo, yo a todo lo que daban mis piernas, Teresa esperando un poco por mí, y el hueco iluminado que daba al bosque se fue haciendo cada vez más grande, ya se podía ver cómo la niebla entraba por él. Hasta que por fin llegamos a esa salida.

Teresa atravesó el hueco con Helen y acto seguido me lancé a hacerlo yo.

Mi cuerpo chocó con la nada y me caí hacia atrás, del impacto.

- ¡¿Qué pasa?! – inquirió Teresa, parándose para mirar.

Me puse de pie inmediatamente.

- ¡No! ¡No puedo pasar! – le desvelé, desesperada, tocando la barrera transparente que tenía delante.
- ¡Inténtalo de nuevo! – gritó Helen.
- ¡No puedo! – sollocé con impotencia, empujando la barrera con el hombro.
- ¡Se han ido por aquí! – oí que hablaban los guardias por los túneles.
- ¡Rápido!

No, no podía ser. Esto no podía estar pasando. No ahora que habíamos llegado hasta aquí. Habíamos trabajado tanto durante estos meses, habíamos esperado tanto…

Jacob, mi Jacob, mi amor.

Tenía que curar este corazón como fuera, tenía que llegar a él, tenía que abrazarle, besarle, decirle cuánto le amaba…

Pero volvía a estar atrapada, por más que golpeaba la barrera, no podía hacer nada, era inútil.

Mi pulsera no dejaba de vibrar.

Miré a Helen y a Teresa.

Yo no podía salir de aquí, pero ellas sí, tenían que hacerlo. Razvan no encontraba a Ryam y puede que dentro de poco Helen ya no le resultase necesaria, ella cada vez corría más peligro. Y Teresa tenía que marcharse para encontrarse con su hija. No podían quedarse aquí por mi culpa.

- Marchaos – hablé con nerviosismo y frustración, pero con determinación.
- ¡No, yo no me pienso ir de aquí sin ti! – se opuso Helen con una mezcolanza de enfado y agonía en su rostro.

No podía perder el tiempo discutiendo con ella, los guardias se acercaban a toda velocidad.

- Id a buscar a mi familia, hablad con Alice, explicádselo todo, ella sabrá qué hacer – les pedí, mirándoles con convicción.
- ¡No! – protestó Helen entre lágrimas.

Teresa me observaba con angustia, no sabía qué hacer.

Saqué la caja de mis faldones a toda prisa y traté de pasarla por la barrera, pero no había forma.

- Mierda – mascullé.
- ¡Por aquí! – escuché que gritaban ya muy cerca.
- Confío en vosotras – afirmé con determinación.
- ¡No, Nessie! – lloró Helen, revolviéndose en la espalda de Teresa para intentar llegar a mí.
- ¡¿A qué estás esperando?! – le grité a Teresa con enfado -. ¡Vete ya! ¡Corre! – le ordené.

La vampiro me observó una última vez con unas lágrimas que no salían de sus dulces ojos, aunque también dejaron ver el temple y una firmeza que me aseguraba que confiara en ella. Se dio la vuelta con rapidez y echó a correr hacia el bosque, internándose en la niebla mientras Helen chillaba y lloraba, estirando la mano para llegar a mí.

Ese rostro y esa mano reclamándome fue lo último que vi antes de que desaparecieran entre la densa bruma.

Dejé que salieran mis lágrimas y, cuando me di cuenta, ya tenía a todos aquellos vampiros encima.

- ¿Dónde creías que ibas, eh? – dijo Keiler en un tono arrogante, sujetándome del brazo de mala manera.

Cuando me giró, vi a Razvan.

Su semblante mostraba la decepción y la cólera. Se acercó a mí con premura y se quedó a un palmo.

- ¡Maldita terca! – gritó, propinándome un bofetón en la cara con el dorso de su mano de hierro.

Mi cara se ladeó, del fuerte golpe, el cual me dolió muchísimo.

- ¡¿Qué hacéis ahí parados?! – les increpó a los demás, furioso -. ¡Id tras ellas! ¡Rápido!
- ¡No! – grité, llorando.

Los guardias obedecieron sus órdenes sin vacilar y atravesaron la barrera como si nada, desapareciendo en la niebla igual que si fueran rayos.

- ¡Tú no saldrás de esa habitación hasta la boda! – aseguró entre dientes, abalanzando sus manos hacia la caja metálica.
- ¡No! ¡No! – chillé, forcejeando con él para que no me la quitara.

Pero era imposible. Terminó arrebatándomela, por mucho que luché, y me estranguló el brazo para hacerme caminar.

- ¡No! – lloré, intentando hacer fuerza con las piernas y los pies para resistirme.

Razvan me arrastró unos metros y terminó cogiéndome, harto, para lanzarme sobre su hombro de la misma forma que había hecho Zhanna para llevarme al cuarto de limpieza.

Entonces, él sí que notó el espejo que reposaba bajo mi faldón.

- ¿Qué es esto? – quiso saber, enfadado, bajándome.

Me empujó contra la pared y, sin darme tiempo ni a pestañear, metió la mano bajo mi falda y sacó el espejo de mano.

- ¡No, dámelo, es mío! – chillé, lanzándome a él para recuperarlo.

Razvan me dio otro manotazo y mi espalda se estampó contra la pared. Me quedé sin aire un par de segundos por el fuerte choque.

- ¡Es ese maldito espejo mágico que tiré en el sótano! – masculló, apretando los dientes con más que rabia. Luego, me miró con certidumbre -. ¡Esa condenada de Teresa pagará por su traición!
- ¡No, déjala en paz!

El vampiro observó el espejo con ira durante un instante y después dirigió a mí la misma mirada.

- Lo has estado usando para verle a él, ¿no es cierto? – gruñó.

No le contesté, me limité a levantar la barbilla con un orgullo rabioso.

Razvan rechinó los dientes y volvió a cogerme en volandas para correr por el túnel a la vez que yo gritaba y le pegaba puñetazos en la espalda.

Salimos del pasadizo. Todo a mi alrededor pasó a la velocidad de la luz, tan sólo se veían líneas de color gris, de las paredes, y otras de color rojo anaranjado, de las antorchas con fuego. En menos de un minuto, el furioso vampiro recorrió todos los pasillos y las escaleras que daban a mi celda.

La puerta ya estaba abierta. Entró, se paró y me tiró al suelo, donde caí de espaldas y me hice bastante daño.

- Te quedarás aquí hasta la boda – murmuró con ira.

Vi horrorizada cómo su mano arrojaba el espejo con saña. El impacto que esa imagen me provocó hizo que viera la escena como si pasara a cámara lenta. El espejo se estampó en la superficie de piedra cruelmente y en una milésima de segundo se redujo a pedazos, que se esparcieron por todas partes. Algunos trozos del cristal llegaron hasta mí y otros se metieron debajo del camastro.

- ¡NOOOO! – chillé, llorando.

El labio de Razvan se curvó hacia arriba, satisfecho, y se marchó de la habitación, cerrando la puerta de un portazo.

Me quedé en el suelo, llorando durante un rato, y cogí uno de los cristales. Cual fue mi sorpresa cuando, al observarlo, la imagen de Jacob salió. Me fijé en el resto de trocitos. Todos reflejaban las mismas escenas, sólo que, dependiendo del tamaño, la imagen se cortaba más o menos.

Me sequé las lágrimas con premura y esperanza y busqué el trozo más grande. Me levanté, me senté en la silla y observé a Jacob con ese pedazo de espejo roto.
Estaba en el taller trabajando, con ese mono gris y esa camiseta que ya no era tan blanca debido a la grasa. Estaba tan guapo.

Su rostro llevaba esa amargura, pero aún así, verle me hizo sonreír.

Sí, tenía que ser fuerte. Por él.

No podía perder la esperanza. Teresa y Helen habían conseguido escapar. Nuestro plan no había salido tan mal. Yo seguía encerrada, pero ellas ya estaban fuera. Ellas avisarían a mi familia.

Seguí mirando la película de mi futuro marido y recé para que mis amigas consiguieran huir de allí.

Por favor, Teresa, corre…, pensé con todas mis fuerzas.
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Ingrid.Cardenash
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Jue Jun 09, 2011 1:23 am

sabes chica tienes una imaginacion genial dejame decirte que estan estupendos tus libros y no te imaginas las ganas que tengooo dee leer los otros capitulos.................................. ojala ellas puedan llegar donde jacob
me encanta este libroooo
que imaginacion esperoooo que el otroo capitulo sea mejor jajajajaja
de todas formas si son iguales a los anteriores van a estar estupendos.
te felicitoooo I love you I love you Razz
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MariannBlack
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Vie Jun 10, 2011 8:24 pm

INTERESANTE! Capitulo, ya quiero saber que sigue, tienen que llegar con los Cullen y salvar a Nessie >.<' en fin me encanto el capitulo, Mucho suspenso xD, Exelente! Very Happy
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JACOB&NESSIE
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Sáb Jun 11, 2011 3:22 pm

¡HOLA GUAPISIMAS!

Ingrid.Cardenash:
¡NUEVA LECTORA! alien alien alien ¡QUE BIEN!
Muchas gracias por esas cosas tan bonitas que me pones :ºº) Y muchas gracias por leer mis historias!!!!
Espero que te siga gustando el libro ^^
Ya veras, todavia quedan muchas cosas por pasar Wink

MariannBlack:
Bueno, ya veremos que pasa con los Cullen, y eso es en este capi que viene ahora Wink

¡MUCHAS GRACIAS POR LEERME, GUAPISIMAS! I love you I love you I love you Aqui os dejo el capi de hoy, espero que os guste Wink

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DIEZ MESES Y MEDIO: VERDAD

(PARÉNTESIS)
ALICE


UN MES DESPUÉS DEL SECUESTRO: FANTASMAS.

- Venga, Alice, llegaremos tarde – me apremió Bells, que ya estaba cogida de la mano de Edward, preparada para salir por la puerta volando.
- Sí, y hoy es la última representación – se quejó él.
- Un momentito, tengo que coger el bolso – dije, llevando mis pasos hacia las escaleras.
- ¿Y dónde lo tienes? – quiso saber Jazz, impaciente.
- En el dormitorio – se me adelantó Ed, suspirando.

No les hice caso, subí los peldaños sin que esos tacones apenas llegasen a tocarlos y enseguida llegué a la habitación. Cogí el bolso de la butaca y salí con rapidez de allí.

Pero entonces, algo me detuvo en mitad del pasillo. Todas las puertas del mismo se cerraron con sonoros portazos, empezando con la del dormitorio del que acababa de salir y siguiendo con el resto de puertas, que se estamparon contra el marco una tras otra, como las fichas de un dominó.

Noté una presencia pasando a mi lado como una exhalación y me quedé más paralizada de lo que ya estaba.

¿Qué había sido eso?

- Alice – escuché que resoplaba Jasper.
- Ya… ya bajo – murmuré, todavía perpleja por lo que había pasado.

Miré a mi alrededor, escudriñando cada palmo del pasillo para ver si volvía a pasar algo. Pero no ocurrió, así que reinicié la marcha de nuevo y descendí las escaleras, aunque esta vez un poco más despacio.

Jasper enseguida se dio cuenta de mi semblante, si bien Edward ya lo vio todo en mi mente.

- ¿Qué te ha pasado? – preguntó este último con gesto extrañado -. ¿Por qué estás así?
- Todas las puertas del pasillo se cerraron solas con un portazo, ¿no las habéis oído? – le recordé y expliqué para los demás.
- No – negó Jazz, frunciendo el ceño al igual que Edward.
- ¿Qué portazos? – inquirió Bella con el mismo gesto.
- ¿No los habéis escuchado? Fueron muy fuertes.
- No, no hemos oído nada – reiteró Bells.

Pestañeé, perpleja.

- Pues se cerraron solas, Ed, tú puedes verlo.
- No veo nada de eso en tu cabeza – me contradijo, observándome con algo de preocupación -. Lo único que veo es que cogiste el bolso y te paraste en el pasillo.
- ¿Y no ves que se cerraron las puertas? – interrogué, sorprendida -. Lo estoy recordando ahora mismo.
- Solamente veo que te paraste en el pasillo – repitió él.
- Qué raro… - murmuré, llevando mi mano a la barbilla, pensativa.

¿Por qué Ed no podía ver eso? El caso es que esta situación me recordaba a algo, pero no sabía a qué. Era algo que Renesmee me había contado, sin embargo, seguía sin recordarlo…

Y las puertas, ¿por qué se habían cerrado de ese modo? ¿Podría ser que hubiera…?

- ¿Fantasmas? – cuestionó Edward con una sonrisita burlona, adelantándose a mis propios pensamientos.
- ¿Crees que hay fantasmas en la casa? – se rió Bella.
- No soy tonta, ¿sabéis? No me asusto porque se hayan cerrado unas puertas, es que, además, he notado una presencia – afirmé, bajando mi mano para cruzarme de brazos, indignada por la falta de confianza que me procesaban.
- Si Alice lo dice, es cierto – secundó Jazz.
- Gracias, cielo – le sonreí, y le di un beso en los labios.
- Vamos, no me dirás que porque se hayan cerrado unas puertas, según tú – matizó Ed con intención -, ya va a haber fantasmas.
- Te repito que noté una presencia, una especie de brisa pasando a mi lado como una exhalación – reiteré, molesta por su actitud.
- Sería una corriente, Alice – le acompañó Bella, sonriendo, aunque en ella no había ninguna burla.

Me mordí el labio al ponerme a pensar.

Jazz se quedó mirándome, esperando mi reacción. Él tenía confianza plena en mí, si yo decía que se caía el cielo, me creería.

Esto era muy, muy raro, sin embargo, tenía que reconocer que parte de razón a Edward no le faltaba. Tal vez hubiera exagerado un poco y sólo hubiese sido una corriente de aire, como había dicho Bells. Y puede que ellos estuviesen distraídos cuando sucedieron los portazos, aunque me seguía extrañando que Ed no pudiese verlos en mi mente.

Edward suspiró, cansado, cuando leyó mis últimos pensamientos.

- Llegaremos tarde – repitió por enésima vez.
- Sí, será mejor que nos marchemos, Alice – me dijo Jasper, tomando mi mano -. Los demás ya deben de llevar un buen rato esperando en la puerta del teatro.
- Tienes razón – exhalé, asintiendo -. Debemos irnos ahora.
- Llegaremos más rápido a pie – afirmó Edward, ya caminando hacia la puerta junto a Bella.

Nosotros hicimos lo mismo.

- ¿Y Renesmee no viene al final? – pregunté.
- No, ha quedado con su novio – contestó Bells -. Creo que van a ir al cine o algo así.
- Ah.

No sé por qué, la imagen de Jacob Black me vino a la cabeza de repente. Qué tontería.

Edward abrió la puerta y los cuatro salimos al exterior. En un abrir y cerrar de ojos, ya estábamos volando por el bosque.


La mañana siguiente amaneció despejada. Me quedé mirando cómo salía el sol por lo Montes Chugach, pensando en lo que había ocurrido esa noche con las puertas, en esa dudosa presencia que había pasado por mi lado, en por qué Edward no había visto nada en mi mente. Hasta que los dedos de Jasper se deslizaron por mi cuello, haciéndome salir de mis pensamientos.

- ¿Qué haces aquí tan temprano? – me preguntó, sentándose en la tumbona de al lado.
- Nada. Sólo estaba viendo amanecer mientras pensaba – le contesté, suspirando.
- ¿Y en qué pensabas?
- En lo de los portazos.
- ¿Todavía sigues dándole vueltas al asunto?

Su pregunta no fue malintencionada, sino todo lo contrario. Jazz sabía tan bien como yo que eso había sido algo muy extraño, y que yo tenía razón. Había algo sobrenatural en todo esto, aunque aún no sabía lo que era.

- Sí – le confesé sin dudarlo ni un instante -. No fue una corriente, Jazz. Vosotros no los escuchasteis, y Edward tampoco puede verlo en mi mente. Todo esto es muy raro.
- Sí, lo es – asintió, mirando a esas montañas llenas de luces y sombras creadas por el sol.

Entonces, de repente, algo serpenteó delante de mis narices a una velocidad increíble, digna de un vampiro, y se quedó frente a mí.

Podía notarlo, sentirlo, estaba ahí, justo delante. Podía ver cómo la transparencia de esa presencia no era nítida, pues lo que dejaba ver a través de ella se veía algo borroso, y eso hacía que pudiese percibir su silueta perfectamente.

Me quedé muda y quieta, de la estupefacción, y mis ojos se abrieron como platos.

Pero, de pronto, una mano, de distinta procedencia e iguales características, se posó en mi hombro. Me levanté súbitamente, a la defensiva, y las dos presencias desaparecieron con rapidez. Jasper saltó de su tumbona, alertado por mi extraña reacción, con la misma postura y retiró su labio automáticamente.

- ¿Qué pasa? – quiso saber, sin cambiar de actitud a la vez que miraba alrededor, vigilante.

Dejé mi postura, pues ya se habían ido, aunque seguí en alerta.

- Algo me ha tocado el hombro – desvelé con los ojos aún abiertos de par en par.
- ¿Cómo? – parpadeó, irguiéndose él también.
- ¿No las has visto?
- ¿El qué?
- Son dos presencias, Jazz, las he sentido – le revelé, empezando a pasear de aquí para allá sin parar.
- ¿Estás segura? ¿Estás segura de que hay fantasmas en la casa?

Me paré y me quedé frente a él.

- Sí – afirmé con convicción.
- ¿Y qué hacemos? ¿Hay que llamar a un… sacerdote para que nos limpie la casa?

Me resultaba raro ver a Jasper hablando de estas cosas con esa seriedad, pero él me entendía y jamás dudaba de mí. Siempre había sido así.

- No, con eso sólo conseguiremos enfadarles – declaré -. Lo mejor es averiguar qué es lo que quieren.
- Es lo que faltaba – intervino Edward de repente, con una sonrisita que no me gustó nada -. Justo lo que le gusta a Alice, todo ese mundo paranormal. Seguro que tú vas a ser la encargada de averiguar qué es lo que quieren esos dos fantasmas.

Los demás no tardaron en aparecer en el porche, aunque ellos iban vestidos, no como él y Bella, que tenían el bañador puesto para darse un chapuzón en la piscina.

- Por supuesto – sonreí -. Ellos han venido a pedirme ayuda, por eso soy la única que los veo.
- Sigo sin ver nada de eso en tu mente – manifestó, ahora más serio, mientras tomaba de la mano a Bells y se dirigía a la piscina.
- Claro que no, ellos bloquean tu don para que tú no puedas verles.
- Genial, tenemos fantasmas en la casa – sonrió Em -. Esto se pone interesante – y se frotó las manos.
- ¿Y son buenos o malos? – quiso saber Renesmee, riéndose.
- Bueno, ya está bien de bromitas, ¿no? – protesté, cruzándome de brazos -. Estoy hablando en serio, y Jazz ha sido testigo.
- Lo he sido – ratificó él.
- Está bien, está bien – asintió Edward, aunque seguía con esa sonrisita que me sacaba de quicio -. Si tú dices que hay fantasmas, será que los hay.
- ¡Venga, tírate ya! – exclamó Bella, empujándole hacia el agua.

Mi hermanastro se cayó de espaldas y se hundió en el líquido. Se sentó en el suelo de la piscina y se quedó esperando a su mujer, que no tardó nada en zambullirse junto a él.

Mientras ambos se quedaban en el fondo para hacerse carantoñas, yo agarré a Jasper de la mano y me metí en la casa, enfadada, soltando todo tipo de maleficios mentales para que Ed los escuchara.

Me daba igual lo que pensaran. Aquí había dos presencias, las había sentido, una de ellas me había tocado el hombro.
Y yo iba a investigar qué es lo que querían de mí.


SEIS MESES DESPUÉS DEL SECUESTRO: CHARLIE.

El estridente ruido del teléfono inalámbrico comenzó a sonar en el salón. Me acerqué con presteza y lo descolgué.

- ¿Diga?
- Hola, Alice, soy Charlie, ¿está Bella?
- Oh, vaya, lo siento, Charlie, acaba de salir con Ed – le contesté, soplándole a mis uñas para que se el esmalte se secara más rápido.
- ¿Y Nessie? ¿Está por ahí?
- ¿Quién? – pregunté, extrañada.

Ese nombre me sonaba de algo, pero ahora no caía.

- Renesmee, quién va a ser.

Pestañeé, algo confusa. Por alguna razón, empecé a sentirme rara, había algo que intentaba recordar y no venía a mi cabeza, y eso era muy extraño.

De pronto, y sin previo aviso, comencé a tener una visión, y me quedé perpleja por lo que salía en ella. No se veía nada bien, en realidad, todo era confuso, los flashes iban y venían sin control ni orden alguno, y las imágenes apenas se veían, eran muy borrosas, casi inexistentes, y era así porque Jacob Black aparecía en ellas. Sin embargo, no fue eso lo que más me chocó, sino que también salía Renesmee.

Jacob y Renesmee.

¿Cómo podía tener una visión sobre Jacob Black? ¿Y sobre Renesmee? A él no podía verle, y a ella tampoco. ¿Y por qué? ¿Por qué tenía una visión en la que salía él? ¿Por qué salía junto a Renesmee?

El auricular del teléfono fue descendiendo poco a poco a medida que mi mano lo soltaba, y se quedó trabado en mi hombro. Las imágenes que conseguía discernir me dejaron con la boca abierta.

En las imágenes de la visión Jacob Black y Renesmee se abrazaban y se besaban. En todas. Todas las imágenes mostraban lo mismo, sólo que en diferentes situaciones y ambientes. Ellos eran felices juntos, la felicidad que ellos desbordaban y una energía prodigiosa que emanaban nos contagiaban al resto de nosotros, incluidos Bella y Edward. Y era un amor diferente, había algo en ellos que jamás había visto en cualquier otra pareja, ni siquiera entre vampiros.

Jacob Black y Renesmee iban a ser pareja en un futuro. Pero, ¿cómo? Si hacía siete años que no sabíamos nada de él…

- ¿Alice? ¿Sigues ahí?

La voz de Charlie hizo que me despertase y volviera en mí, con la consecuente desaparición de la visión.

Volví a agarrar el auricular con la mano y lo puse en mi oreja. Le escuchaba perfectamente, pero él tenía que oírme a mí.

- Sí, perdona, Charlie – le respondí, todavía un poco perpleja por la visión -. ¿Qué me decías?
- Que si se puede poner… Renesmee – se notó que rectificó el nombre.
- Lo siento, tampoco se encuentra aquí. Ha salido con su novio.
- Ah, ya, ese… novio – murmuró con evidente disgusto.
- ¿Era por algo importante?
- ¿Eh? – su voz sonó como si le hubiese interrumpido en mitad de algún pensamiento -. Ah, no, no, sólo quería saber qué día exactamente os vais a ir a Denali, para llamar a Bells antes de que os marchéis.
- ¿A Denali? – inquirí sin entender nada.
- Sí, Bella me dijo que os ibais a Denali por Navidad, ¿no es así? – ahora era Charlie el que parecía no comprender.
- ¿Bella te dijo eso? – pestañeé, confusa.

Pude escuchar una serie de murmullos malhumorados.

- Así que no es verdad – masculló con disgusto -. Bueno, mira, dile que si no quiere venir, que no pasa nada, no tiene por qué inventarse excusas. Pero que para la próxima vez, que me diga la verdad, aunque, bueno, ya le llamaré yo más tarde para hablar con ella – bufó.

No entendía por qué Bella se había inventado eso, pero le seguí la corriente a Charlie para no alimentar más los malos ánimos.

- Ya le regañaré yo también – solté.
- Bueno, gracias, Alice. En fin – resopló -, tengo que colgar, estoy en la comisaría y tengo un poco de lío.
- Que tengas un buen día.
- Eso espero – suspiró -. Por cierto, a ver cuándo arregláis ese teléfono, siempre se corta.
- ¿Que se corta? – repetí, pestañeando sin parar.
- Sí, en cuanto se pone Nessie, no sé qué pasa, pero siempre se corta – afirmó, otra vez malhumorado -. Ya no sé si es que lo hace adrede o qué. Hace siglos que no hay forma de hablar con ella, y, encima, ahora le ha dado por no querer móviles, es el colmo – resopló de nuevo -. Ya sé que no quiere hablar con Jacob, y que tampoco querrá que yo le suelte algún sermón, cosa que no pienso hacer, pero esto de colgarme el teléfono y de no poder contactar con ella de ninguna manera, me desespera – otro suspiro salió por su boca -. En fin, ahora tengo que dejarte, acaban de darnos un aviso. Ya volveré a llamar. Hasta pronto, Alice.

Tardé un poco en reaccionar ante tanto exceso de rara información de la que yo no tenía conocimiento alguno.

- Hasta pronto – murmuré, confusa.

El teléfono comenzó a emitir los pitidos intermitentes cuando Charlie colgó antes que yo.

Todo era muy extraño, pero había una frase que resaltó sobre las demás y que se unía a mi visión, confiriéndole a ésta un poquito más de significado: ya sé que no quiere hablar con Jacob.

¿Qué significaba esto? ¿Es que acaso se conocían? ¿Alguien les había presentado en alguna ocasión? Sin embargo, eso no podía ser. Jacob le odiaba. Ella había sido el motivo por el cual Bella se había transformado, y eso él nunca se lo perdonaría, por eso se marchó y no volvió a acercarse a nosotros jamás. ¿O sí? ¿O se lo había perdonado? ¿Acaso ahora Jacob quería un encuentro con Renesmee para hablar con ella? ¿Sería para saber de Bella? Quizás él quería decirle algo, y si era así, Renesmee parecía estar al corriente.

Entonces eso quería decir que ella y Jacob se iban a conocer, y, según mi visión, iban a terminar enamorándose. ¿Podía ser eso posible? ¿Jacob podría enamorarse de la causante de la transformación de Bella? No obstante, Renesmee parecía negarse a hablar con Jacob.

Me mordí el labio, escudriñándome la cabeza. Por alguna razón, había algo que no me cuadraba en todo esto, algo que no estaba en el sitio en que tenía que estar. ¿Y qué sermón tendría que soltarle Charlie a Renesmee? ¿Quizás por colgarle el teléfono? ¿Pero por qué iba Renesmee a hacer algo así?

Me vi obligada a salir de mis pensamientos enseguida, pues la puerta de casa se abrió y Renesmee entró en el salón.

- Hola, Alice – me saludó.
- Ah, hola, cielo – contesté, tratando de volver en mí y todavía con el teléfono en la mano.
- Voy a mi habitación – me anunció, y comenzó a caminar hacia la puerta que comunicaba nuestra vivienda con la de Ed, Bells y ella -. Se me olvidó la llave de la otra casa, así que entro por aquí.
- Renesmee, espera un momento – le pedí.

Mi sobrina se detuvo y se dio la vuelta para mirarme.

- ¿Qué pasa?
- Ha llamado Charlie – no pude evitar que me saliese esa voz de regañina -, y me ha dicho que le cuelgas el teléfono cuando te llama.
- No se lo cuelgo, es que hay problemas en la línea – se excusó de mala gana.
- ¿Seguro? ¿No será que no quieres hablar con tu abuelo por algo? – inquirí con suspicacia.
- ¿Y por qué iba a hacer yo algo así? – se rió.

Eso era verdad, y no tenía respuestas para eso.

Renesmee se giró de nuevo para iniciar la marcha, pero yo necesitaba saber otra cosa.

- Espera – le paré otra vez.
- ¿Y ahora qué pasa? – suspiró.
- ¿Conoces a Jacob Black? – le pregunté, mordiéndome el labio.
- No – me respondió con sequedad.

Su rápida y segura respuesta hizo que me quedase un par de segundos un tanto paralizada, ya que ni siquiera me había preguntado quién era él.

- Pues Charlie me ha dicho que no quieres hablar con Jacob Black. ¿Es que él te ha llamado alguna vez? – quise saber.
- No – repitió.

De pronto, algo en sus ojos me heló, porque era la primera vez que veía esa mirada en ese ser angelical que era mi sobrina. Era una mirada fría y calculadora. Aún así, seguí con mi interrogatorio.

- ¿Y por qué me ha dicho eso, entonces?
- Charlie me ha dicho que ese perro quiere hablar conmigo – la palabra perro sonó extraña y demasiado cruel para su boca, y, por alguna razón, esa pronunciación por parte de ella me impactó -, pero yo no quiero hablar con él. Le cuelgo para que no me insista más con ese tema.
- ¿Y de qué quiere hablar Jacob Black contigo?
- No lo sé, Charlie no me lo ha dicho, pero no me interesa para nada – resopló, dándole un bandazo a su larga melena con desdén -. Y ahora, si me disculpas, me voy a mi habitación. Tengo cosas que hacer.
- Sí, claro – asentí, aunque no pude evitar que mi semblante dejara entrever mi estado de extrañeza -. Pero la próxima vez que te llame Charlie, no le cuelgues el teléfono, ¿de acuerdo? Es tu abuelo, y también desea mantener una agradable conversación con su nieta de vez en cuando.
- Sí, no te preocupes – sonrió esta vez.

Se dio la vuelta del todo y desapareció por la puerta que comunicaba las dos viviendas.

Exhalé, no muy conforme, y posé el auricular en la toma de la batería, diciéndome a mí misma que todo esto era muy extraño.

Me giré y comencé a andar hacia las escaleras para subir a nuestro dormitorio, ya que Jasper estaba allí, enganchado al ordenador con Em y Carlisle, pero, de repente, un ruido seco hizo que me volviera para mirar, sorprendida.

El teléfono inalámbrico reposaba en el suelo. Fruncí el ceño, extrañada, y me dirigí hacia él para ponerlo en su sitio. Sin embargo, cuando mi mano estaba a punto de recogerlo, el aparato se movió y se alejó de ella un par de metros.

Me quedé estupefacta, inmóvil, mirando el teléfono con atención, con los ojos abiertos como platos.

Durante estos meses había seguido notando esas dos presencias. Pasaban a mi lado algunas veces, muy pocas llegaron a tocarme, incluso las llegué a sentir en las afueras cercanas de la casa, de la que caminábamos hacia el coche para ir a la universidad, pero jamás habían llegado a este nivel de manifestación.

Me incorporé de nuevo, tengo que reconocer que algo asustada, y me acerqué al teléfono para tratar de cogerlo otra vez. Cuando estaba a un palmo de tocarlo, el auricular volvió a alejarse unos metros y se quedó prácticamente debajo del sofá.

Volví a quedarme tiesa, mirando ese teléfono, sin embargo, algo me decía que tenía que ir a por él, así que tragué saliva y me aproximé al sofá para cogerlo. Me puse de rodillas para llegar mejor a él y, por fin, el auricular no se movió.

Pero mi mano palpó algo más que ese aparato, eran dos papeles pequeños y gruesos. Saqué el inalámbrico y los dos papeles, los cuales miré inmediatamente. Eran dos fotografías.

¿Era esto lo que las presencias querían que viese?

Me puse en pie mientras las observaba con atención y extrañeza.

En la primera fotografía salía Renesmee sonriendo con felicidad, ella sola, y al fondo se erigía la Torre Eiffel.

¿Cuándo había estado Renesmee en Paris? ¿Y quién le había sacado esta fotografía? También me fijé en que el autor de la misma no era muy buen fotógrafo, pues ella no estaba centrada en la foto, sino que salía a un lado de la misma.

Pasé a la segunda fotografía, colocando esa primera detrás.

En esta foto también salía Renesmee, sonriente, estaba en este mismo sofá en forma de U. Como en la anterior fotografía, tampoco salía centrada, pero hubo algo que llamó mi atención especialmente. Sobre sus rodillas se posaba un catálogo de vestidos de novia, se podía ver perfectamente en su portada. Sin embargo, era una fotografía de hace casi un año, puesto que la pequeña estatua de mármol que salía por detrás del sofá ya la había quitado hace bastantes meses, mucho antes de que ella nos anunciara que tenía novio y que se iba a casar.

Me quedé alucinada. ¿Qué era esto? ¿Por qué mi sobrina tenía ese catálogo en aquellas fechas, si ni siquiera conocía a su novio? ¿Y qué me trataban de decir esas dos presencias con estas dos fotografías?

El ruido de la puerta me sobresaltó e hizo que, por alguna razón, me metiese las fotografías en los bolsillos traseros de mi pantalón.

No terminó de cerrarse la hoja del todo, cuando Bella y Edward entraron en casa.

- Hola, Alice – me saludaron los dos.
- Hola – murmuré, aún impactada por todo lo que acababa de suceder.
- ¿Qué pasa? – quiso saber Bells, preocupada por este rostro perplejo y aturdido -. ¿Has tenido una visión?

Alcé el rostro para mirarla. Claro que había tenido una visión, pero, ¿debería contársela? Jacob Black había sido su mejor amigo en aquellos tiempos, pero se había marchado, y ahora enterarse de que su hija y él se iban a enamorar no era fácil de asimilar, y encima, Renesmee tenía novio y estaba a punto de casarse, o eso creía ella, porque mi visión era clara, ella y Jacob se iban a enamorar. No sabía si era prudente decir todo esto ahora. Y más estando Edward delante. Bueno, él todavía no había dicho nada, puede que tampoco quisiese que ella lo supiese, o tal vez él tampoco quería saberlo demasiado. Sin embargo, Ed parecía muy tranquilo y relajado. Eso me extrañó.

- No, no – disimulé, sonriendo como pude -. ¿Qué hacéis aquí? ¿No estabais de caza? – pregunté para cambiar de tema.
- Estábamos – se quejó él con retintín.
- Sí, pero vengo a cambiarme de ropa – me explicó ella, dándole un codazo a su marido -. Estos pantalones no son nada cómodos para cazar.
- Te lo dije – le recordé.
- Y yo también – se incluyó Ed.
- Sí, ya, soy una cabezota, lo sé – rió, dirigiéndose a la misma puerta por la que había salido su hija hace treinta segundos -. En fin, vengo enseguida.
- Ah, Bells, ha llamado Charlie – le revelé.

Mi cuñada se paró y se giró hacia mí para mirarme.

- ¿Y qué quería? ¿Te lo ha dicho?
- Quería saber cuándo nos íbamos a Denali – mi tono salió con un poco de reproche censurador -. ¿Por qué le has dicho que íbamos a Denali en Navidad?

Bella y Ed fruncieron el ceño sin comprender.

- Yo no le he dicho eso – afirmó, extrañada.

Yo también bajé las cejas del mismo modo.

- Pues tu padre estaba bastante enfadado, y me ha dicho que si no quieres ir, que no pasa nada, pero que le digas la verdad.
- Pero si él me dijo que se iba de viaje con Sue – chistó -. Por eso no vamos a Forks este año.

Otra vez me extrañé, pero antes de que me diera tiempo a hablar, el teléfono inalámbrico sonó en mi mano.

El número del móvil de Charlie aparecía en la pantalla.

- Es Charlie – le revelé, pasándole el teléfono.

Bells lo cogió y tocó el botón para descolgar.

- Hola, papá, dime.

Ed se dirigió a la mesa del sofá y se puso a ojear una revista.

- Hola, hija, ¿cómo va todo por ahí? – escuché que decía él.
- Bien, me pillas en casa de milagro, porque tengo que salir de nuevo.
- ¿Para qué existen los móviles? – resopló él.
- Ya, bueno, se me olvidó en casa – mintió ella, pues si no lo llevaba encima, era porque salía de caza y no le apetecía llevarlo.
- Bueno, eso da igual, quería hablar contigo – declaró Charlie, otra vez malhumorado.
- Está bien, suéltalo – suspiró Bella.
- ¿No me habías dicho que os ibais a Denali para Navidad?

Y entonces, Bella hizo algo muy raro que me dejó perpleja.

- Sí, nos marchamos a Denali la semana que viene – aseguró con una voz tan extremadamente segura y sobria, que no parecía ella.

¿Pero por qué decía eso ahora? Acababa de decirme que Charlie se iba a marchar de viaje con Sue. ¿Qué estaba pasando?

Me fijé en su rostro y me quedé pasmada. Su semblante casi no mostraba emoción alguna, parecía que estuviese hipnotizada. Después, dirigí mi mirada a Edward. Él no tenía esa expresión, sin embargo, leía la revista como si nada, como si no estuviese viendo ni escuchando nada extraño.

- Pues Alice me dijo que eso no era así – alegó Charlie.
- Claro que no, ella no te dijo eso, papá. Seguro que tú lo interpretaste mal.

Se hizo un silencio al otro lado de la línea.

- Bueno, puede ser – murmuró él finalmente -. Tal vez me precipitara en mis conclusiones – declaró. Luego, suspiró -. En fin, también quería hablarte de otra cosa.
- ¿De qué se trata?
- Es Jacob, me tiene muy preocupado.

¿Jacob Black otra vez? Edward ni se movió, seguía ojeando la publicación tranquilamente.

- No te escucho muy bien, papá – afirmó Bella con ese rostro frío -. Tenemos problemas en la línea y se corta.

Pero si la línea estaba perfectamente, ¿por qué le mentía?

- Sí, siempre se corta en el momento más oportuno – replicó Charlie, enfadado -. A ver si lo arregláis de una vez, porque siempre que quiero hablar de Jacob, el teléfono...
- No te oigo… - y Bella colgó.

Entonces, su rostro volvió a ser el de siempre.

Tuve que emplearme a fondo para recuperar la compostura.

- ¿Por qué le has colgado? – quise saber, extrañadísima.
- ¿Cómo? – preguntó ella sin entender.

Ed dejó la revista en la mesita para mirarme con un rostro similar al de su esposa.

Volví a sentir a las dos presencias, las cuales se colocaron a ambos lados para observar la misma estampa que yo. Esto ya me sobrepasaba. O me estaba volviendo loca, o aquí estaban pasando cosas muy raras.

- Le has dicho que teníamos problemas en la línea y le has colgado – le recordé, intentando ignorar a los dos fantasmas que me acompañaban.
- ¿Qué dices, Alice? – rebatió Edward, mirándome como si yo estuviese sorda -. Charlie ha colgado cuando terminaron de hablar.
- ¿Cuándo terminaron de hablar? – murmuré.
- Sí, después de que Charlie le ratificara que se iba de viaje con Sue – dijo, pronunciando las palabras con ese cansancio que da a entender que había sido muy evidente que Charlie las hubiese pronunciado.
- ¿Lo ves? ¿Ves cómo se va de viaje? – repitió Bella con un poco de sorna -. Por eso no podemos ir a Forks este año.

No me lo podía creer. ¿Qué estaba pasando aquí? Desde luego, yo no había escuchado nada de eso.

- ¿Te vas a cambiar o no? – le azuzó Edward.
- Sí, voy – contestó Bella, dándose la vuelta otra vez hacia la puerta.

Me quedé mirando cómo se iba a la otra casa, con cara de tonta, junto a esos dos fantasmas que me acompañaban, mientras que Edward cogía la revista para ojearla de nuevo.

Fue entonces cuando me percaté de otra cosa. Mi hermano no parecía escuchar mis pensamientos, era como si ahora mismo estuviera oyendo otra cabeza diferente.

Estaba claro que no podía contar con él, ni con nadie, solamente podría contar con Jasper, sólo él me creía. También me di cuenta de algo más. Yo era la única que podía sentir a las dos presencias, y ellas me estaban haciendo señales, me estaban intentando decir algo. Y estaba relacionado con mi familia, algo les estaba pasando.

Yo era la encargada de averiguarlo.


DIEZ MESES Y MEDIO DESPUÉS DEL SECUESTRO: VERDAD.

Los meses pasan rápido, y las averiguaciones demasiado despacio.

Durante los cuatro meses y medio siguientes, estuve visitando continuamente la biblioteca pública con Jasper, intentando saber más sobre presencias, casos paranormales y sesiones de espiritismo. También visité a algunos médiums, aunque esto de poco me sirvió, pues la mayoría solamente eran charlatanes que se aprovechaban de la gente. Si quería saber qué me intentaban decir esos espíritus, tenía que comunicarme con ellos, hablar con ellos.

Como me temía, Jasper fue el único que me creyó. No es que los demás no lo hicieran, pero no al nivel que lo hacía Jazz, él se comprometía totalmente con mi causa sin pedirme más explicaciones, confiaba ciegamente en mí y eso me alentaba. Edward insistía en que él no veía nada de mis contactos con esas dos presencias en mis recuerdos, y yo sabía que era así. Los fantasmas no debían de querer que él interviniese, y tampoco el resto de mi familia, pues sólo se me manifestaban a mí, así que lo respeté y no les mencioné más el tema. Además, no quería seguir escuchando las bromitas de Emmett, necesitaba plena concentración.

Pensé en llamar a Louis para pedirle ayuda, sin embargo, él era científico, y era evidente que no creía en fantasmas ni espíritus, así me lo corroboró Carlisle cuando le pregunté. A quien sí llamé fue a Tanya y a su aquelarre, pero saltaba el contestador, que me decía que se encontraban de viaje. Cuando por fin conseguí ponerme en contacto con ellos a través de sus teléfonos móviles, me dijeron que estaban haciendo un largo viaje de placer por Europa. Se les veía bastante ocupados, así que decidí no molestarles más, me pareció que estropearles un tour por un extraño y difícil de creer tema de fantasmas, no era lo más correcto. Así que seguí mis averiguaciones yo sola, acompañada por Jasper.

Pero llegó un día en que la verdad se presentó ante mí por medio de unos acontecimientos que llegaron con precipitación.

Ese día Jasper y yo habíamos quedado.

Me miré en el espejo un par de veces, eso era suficiente para ver que esos pantalones vaqueros me quedaban perfectos con esos tacones. Había acertado al comprármelos y eso me hizo sonreír con satisfacción.

El teléfono sonó abajo. Em y Rose se habían ido de caza con Ed y Bells, y Carlisle y Esme estaban dando un paseo por la ciudad. Los únicos que estaban abajo eran Jazz, que me estaba esperando para unirnos a estos últimos más tarde, y Renesmee.

- Jazz, coge el teléfono – le pedí con un cuchicheo malhumorado.
- Ya lo ha hecho Renesmee – escuché que me comunicaba desde nuestra habitación.

Pero el teléfono seguía sonando.

Fruncí el ceño, molesta. Seguro que Jasper me estaba tomando el pelo. Resoplé, no tenía ganas de jugar, así que salí de ese cuarto y bajé al salón con rapidez para cogerlo yo.

Mis pies se pararon en seco cuando llegué a la mesa donde estaba el teléfono.

Renesmee estaba hablando por el auricular, manteniendo una animada conversación con alguien que parecía ser Charlie, sin embargo, el estridente sonido del teléfono seguía sonando.

- Renesmee, ¿qué haces? – le pregunté, extrañada.

Mi sobrina giró el rostro hacia mí y me sonrió.

- Estoy hablando con Charlie – dijo, tapando el auricular de abajo con la mano; luego, lo destapó y siguió esa conversación extraña.

Pero el teléfono seguía sonando.

De repente, su mano se borró por un brevísimo instante y después volvió a aparecer, sólo que ya no sostenía el auricular, sino que éste estaba reposando en su sitio, esperando a que alguien lo descolgara.

Me quedé paralizada.

Renesmee seguía hablando por un teléfono que no sostenía.

¿Qué era lo que había pasado? ¿Qué era lo que estaba pasando?

Mis pies iniciaron la marcha hacia ella con rapidez.

- Renesmee, ¿qué…?

De repente, una de las presencias pasó ante mí y me metió algo en el bolsillo de la chaqueta, haciendo que me parase en medio de la estancia.

El teléfono dejó de sonar y mi sobrina fingió que colgaba. Se alejó del aparato y se sentó en el sofá para leer una revista.

Metí la mano en mi bolsillo y saqué unas fotografías. Eran las mismas que me habían dejado aquella vez bajó el sofá. Y, de pronto, mis ojos se abrieron como platos cuando las volví a mirar.

Otra imagen empezó a dibujarse en la fotografía de París, una silueta que aparecía poco a poco, junto a Renesmee. Y mis pupilas se dejaron ver más, sorprendidísimas, cuando la imagen apareció del todo.

Era Jacob Black, y estaba sentado junto a Renesmee. Su brazo descansaba en el hombro de mi sobrina y ella estaba arrimada a él. Ambos sonreían de felicidad, sus ojos brillaban y el amor se palpaba incluso en la fotografía.

Miré las fotografías con ansiedad. Pasé la de Paris y observé la otra. Jacob también aparecía junto a Renesmee en el sofá de esta casa y sus manos se entrelazaban. Mis atónitos ojos se fueron hacia algo en lo que no me había fijado. La pulsera de Renesmee. Era una pulsera de compromiso.

De pronto, aquella visión volvió a pasar por mi cabeza, repitiéndome las mismas escenas. Jacob Black y Renesmee estaban juntos, se besaban, se amaban, estaban locamente enamorados. Pero, entonces, algo más se añadió a mi visión y me dejó más estupefacta todavía. Era Renesmee, de niña, y Jacob Black estaba con ella, jugando. Cientos y cientos de imágenes pasaban a toda velocidad por mi cabeza, tanta, que tuve que llevarme la mano a la frente para no marearme. Jacob la cuidaba, la protegía, jugaba con ella, y estaba en nuestra casa de Forks… Otras escenas empezaron a salir. Era el claro, los Vulturis estaban allí, Renesmee era una niña y estaba sobre el lomo de Jacob. Yo llegaba con Jasper y alguien más… Las escenas se sucedían y se sucedían. En otra volvían a salir los Vulturis, Renesmee había sido secuestrada, y Jacob se volvía más fuerte y poderoso para reclamarla…

Entonces, salí de mi visión súbitamente y alcé el rostro con clarividencia. Lo que había visto no había sido una visión del futuro, sino imágenes que ya estaban grabadas en mi cabeza. Lo que había visto habían sido mis recuerdos, y éstos habían regresado a mi cabeza de nuevo. Jacob siempre había estado en nuestras vidas. Jacob y Nessie estaban imprimados, los dos.

Ahora lo recordaba todo. Todo. Incluso cómo Nessie nos decía en Forks que ya no amaba a Jacob. Qué raras sonaron aquellas palabras. Porque ellos se iban a casar, se amaban con locura, y algo nos hizo creer que eso era cierto, algo nos hipnotizó de tal modo, que nos obligó olvidar todos nuestros recuerdos. Pero Nessie jamás hubiera dicho eso, algo tuvo que hablar por ella. Y no me hizo falta pensar mucho, mi instinto para lo espiritual y mágico hizo el resto. Eso sólo podía ser una cosa: un hechizo.

Miré a mi alrededor con nerviosismo. Había fotografías por todas partes, y en aquellas en las que salía Nessie estaba Jacob, por supuesto. Pero ese hechizo nos había hecho no verle a él, haciendo que solamente saliera Nessie, como había pasado con las fotos que mi mano aún sostenía.

Nessie, ahora ese nombre no me planteaba ninguna duda. Jacob se lo había puesto cuando era un bebé. Jacob, pobre Jacob. ¿Dónde estaría ahora?

La miré a ella, sólo que, en esta ocasión, mis ojos ya no eran engañados, y mi cerebro tampoco. Me di cuenta enseguida de una cosa. Jacob y Nessie estaban separados, pero yo no tenía jaquecas, y Nessie estaba aquí. El hechizo había hecho que yo no recordase este detalle antes.

Estaba claro como el agua, esa no era Nessie. En cuanto me percaté de esto, la ilusión que aparecía sentada en el sofá desapareció.

Habíamos estado viviendo en una ilusión todo este tiempo, creyendo ver algo que no existía, incluso puede que mis visiones sobre nosotros también se viesen afectadas. No me hizo falta hacer muchos cálculos mentales. Diez meses y medio, Nessie llevaba desaparecida diez meses y medio.

- ¡Jasper! – le llamé con una voz nerviosa mientras ya me dirigía hacia la puerta para ir en busca del resto.

Nessie no estaba en casa. La habían secuestrado delante de nuestras narices y nosotros no nos habíamos dado cuenta.

Jasper no tardó nada en bajar.

- ¿Qué pasa? – preguntó, alarmado.
- Te lo explicaré por el camino, acompáñame – le rogué, amarrando su mano.

De repente, alguien apareció en el salón, venían de las habitaciones de arriba.

- ¿Qué hacéis aquí? – quise saber, alucinada.
- ¿Puedes… puedes vernos? – inquirió Louis, parecía sorprendido.
- ¿Con quién hablas? – me preguntó Jasper, bajando las cejas con extrañeza.
- ¿No los ves? – pestañeé -. Son Louis y Monique.
- No.
- No nos puede ver – me aclaró Monique -. Ninguno de vosotros puede vernos, tú eras la única que notaba nuestra presencia.
- Claro, todo es efecto del hechizo – caí, frunciendo los labios.
- ¿Qué hechizo? – interrogó mi pobrecito Jasper, que no se enteraba de nada.
- Ya te lo explicaré, cielo, pero ahora no puedo – le calmé -. Tenemos que darnos prisa.
- ¿Darnos prisa para qué?
- ¿Desde cuándo lleváis aquí? – les pregunté a Louis y Monique.

Jazz frunció el ceño de nuevo, aunque esta vez con un poco de enfado, por no explicarle ya qué estaba pasando.

- Eso pienso yo – le respondió a la falsa e inexistente Nessie.

Él seguía viéndola y escuchándola, pero ahora, yo no podía, ya que el hechizo había desaparecido en mí. Intenté no prestar atención a Jasper y a su conversación en solitario y me centré en lo importante.

- Desde que Tanya nos avisó, al mes de que Renesmee fuera secuestrada – dijo Louis -. Su aquelarre vino hasta aquí cuando se enteró de que la boda entre Nessie y Jacob se había suspendido, pero vosotros no les veíais, al igual que con nosotros, no les escuchabais, ni siquiera les olíais. Eso extrañó a Eleazar, que enseguida se dio cuenta de lo que pasaba y nos llamó para que acompañásemos a Kate y Garrett.
- ¿Kate y Garrett también están aquí? – inquirí, sorprendida -. Pero si el aquelarre de Denali está de viaje por Europa.
- El hechizo te ha hecho creer que hablabas con ellos, pero nosotros somos testigos de que no ha sido así – me aclaro Monique -. El hechizo te ha hecho escuchar eso. Tanya, Eleazar y Carmen se marcharon para buscar a un tal Ezequiel. Según Eleazar, era el único que podía ayudaros.

Cada vez entendía más cosas.

- Ezequiel… - murmuré, pensativa -. No me suena.
- ¿Estáis hablando de Ezequiel? – intervino Jazz.
- ¿Sabes quién es? – le pregunté.
- He oído hablar de él en alguna ocasión. Era uno de los magos de los Vulturis.
- ¿Uno de los magos? – repetí, sorprendida.
- Los Vulturis tenían tres magos que utilizaban la magia negra: Ezequiel, Nikoláy y Ruslán – empezó a explicarme -. Puede que ahora suene muy extraño, pero en aquella época había muchas supersticiones y se creía mucho en esas cosas. Los Vulturis no eran una excepción. Desconozco lo que ocurrió, pero al parecer, los magos se rebelaron contra Aro y le traicionaron. Nikoláy y Ruslán consiguieron escapar, pero se dice que Ezequiel terminó muerto por la guardia, aunque son muchos los que creen que aún sigue vivo, porque jamás se encontraron sus cenizas.
- Pues no debe de estar muerto, porque Eleazar salió en su busca – continuó Louis -. Y si él lo ha hecho es porque sabe que sigue vivo.
- No, es cierto, Renesmee – le rebatió Jasper a mi sobrina.

La falsa Nessie estaría tratando de convencerle de que eso no era así, por supuesto. Seguí sin hacer caso por el momento, no teníamos tiempo que perder.

- ¿Y por qué estáis vosotros aquí? – inquirí mientras Jasper seguía su discusión con esa inexistente Nessie.
- Kate y Garrett se quedaron por aquí, para avisar al resto si había algún cambio en vosotros – declaró Louis -. Pero al poco se dieron cuenta de que teníais más vigilancia, así que nos llamaron a nosotros para que hiciéramos su trabajo mientras ellos investigaban de quién se trataba. Alguien os vigila desde el bosque, aunque todavía no sabemos de quién se trata. Kate y Garrett están ahí para que no se acerque a la casa. Nosotros hemos estado intentando hacerte señales para que te dieras cuenta de lo que pasaba, pues eras la única que no parecía tan hechizada. Al principio no eras muy receptiva, pero a medida que pasaba el tiempo, lo eras más, se ve que el hechizo iba perdiendo fuerza en ti poco a poco.
- Sin embargo, seguimos preocupados – irrumpió Monique -. Han pasado más de diez meses y Eleazar no ha conseguido dar con Ezequiel. Además, estos días su móvil está apagado o fuera de cobertura.
- Será mejor que nos demos prisa – afirmé, tirando de Jasper para iniciar la marcha hacia la puerta -. Tengo que contárselo al resto. No sé cómo haré, pero tengo abrirles los ojos de alguna manera.
- Es complicado, pero nosotros te ayudaremos en lo que podamos – dijo Louis, acompañándome junto con Monique con premura.

Abrí la puerta y los ojos casi se me salen del sitio.

Helen estaba en el umbral, a punto de tocar al timbre, y no venía sola, una mujer vampiro la acompañaba, iba ataviada con un vestido sucio y largo, antiguo, y sus ojos mostraban una evidente sed, aunque parecía estar controlándose.

- ¡Alice! – lloró Helen, tirándose a mis brazos.

No terminé de pestañear, abrumada y sobrepasada por toda esta situación, cuando más gente apareció delante de mí.

Eran Eleazar, Carmen y Tanya, acompañados por otro vampiro de aspecto extraño. Ezequiel.

(FIN DEL PARÉNTESIS)
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delzodriak
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Sáb Jun 11, 2011 8:08 pm

Me dejaste así affraid es alucinante al fin alcance la lectura hasta aquí tu historia esta que me muero es una suerte que actualices de forma constante te lo agradezco besos y muchas energía para que continúes la historia lol!
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Ingrid.Cardenash
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Dom Jun 12, 2011 12:05 am

uawwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww
esta genial este capitulo Wink
ya toca esperar el otro ojala prontooo se sepa lo de nessie
que triste que jacob este tan mal Crying or Very sad

eres genial estoy metida en esta historia y creeme he leido todo tipo de historia entre jacob y renesme peroo nada se compara a lo que escribes aca de verdad estan geniales
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Day Black
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Dom Jun 12, 2011 3:25 am

ME ENCANTA TU HISTORIA!!!! el anterior libro no lo leí ME LO DEVORE!Y cada día que que leo un nuevo capitulo de este mas me gusta!AMO A JACOB y la forma en que lo describes y mas como describes su relación con Nessi es exactamente como yo me lo imagino!
Me muero por leer como sigue!ESCRIBES GENIAL! Very Happy
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Brenda
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Lun Jun 13, 2011 3:43 am

WOW.. me encantó! de verdad está increíbleee! ME ENCANTA COMO ESCRIBES!
No cabe duda: Alice es la mejor! Very Happy
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JACOB&NESSIE
Team Mariana


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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Lun Jun 13, 2011 6:48 pm

¡HOLA, GUAPISIMAS! XDD

delzodriak:
Citación :
Me dejaste así affraid es alucinante al fin alcance la lectura hasta aquí tu historia esta que me muero es una suerte que actualices de forma constante te lo agradezco besos y muchas energía para que continúes la historia lol!

Muchas gracias a ti!!!! :º) No te imaginas la ilusion que me hace que me leais, en serio Wink
Espero que te siga gustando ^^ Ya veremos que pasa ahora... Twisted Evil
¡Y muchas gracias por tus animos!

Ingrid.Cardenash:
Citación :
uawwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww
esta genial este capitulo Wink
ya toca esperar el otro ojala prontooo se sepa lo de nessie
que triste que jacob este tan mal Crying or Very sad

eres genial estoy metida en esta historia y creeme he leido todo tipo de historia entre jacob y renesme peroo nada se compara a lo que escribes aca de verdad estan geniales
Muchas gracias, guapa :º)
Pues ya veremos que pasa ahora que los Cullen se han enterado de todo... Twisted Evil
¡Y dentro de poco empezamos con el POV de Jacob! alien alien alien

Day Black:
Citación :
ME ENCANTA TU HISTORIA!!!! el anterior libro no lo leí ME LO DEVORE!Y cada día que que leo un nuevo capitulo de este mas me gusta!AMO A JACOB y la forma en que lo describes y mas como describes su relación con Nessi es exactamente como yo me lo imagino!
Me muero por leer como sigue!ESCRIBES GENIAL! Very Happy
Muchas gracias a ti tambien, guapisima! :º)
Me alegro mucho de que te gustase "Despertar" y ahora te este gustando esto ^^
JACOB ES EL MEJOR, EL MEJOR, Y EL MEJOR!!!! :-)ºº0
Pues ya veremos que pasa con Nessie, porque ahora ya lo saben todo los Cullen... Twisted Evil
Y como ya dije, queda menos para el POV de Jacob!!!! sunny sunny sunny

Brenda:
Citación :
WOW.. me encantó! de verdad está increíbleee! ME ENCANTA COMO ESCRIBES!
No cabe duda: Alice es la mejor! Very Happy
Muchas gracias, guapisima :º)
Pues si, viva Alice, que se dio cuenta de todo!!!! cheers cheers cheers
Ya veremos que pasa con Nessie, porque ahora los Cullen ya lo saben todo... Twisted Evil
Y como ya dije, queda menos para el POV de Jacob!!!! sunny sunny sunny


¡MUCHISIMAS GRACIAS A TODAS, PRECIOSAS! ME HACEIS MUY, MUY FELIZ :ºº) Y sois demasiado buenas conmigo, jaja.

Bueno, os dejo otro capi, espero que este tambien os guste Wink

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ONCE MESES Y TRES SEMANAS: RESCATE

- Ahí tienes tu comida – masculló Alina, tirándome la bandeja en el camastro de malos modos.

Siempre me había odiado, pero desde que le había arrancado la cabeza, me odiaba mucho más, claro.

La comida se desparramó por la bandeja y el agua se desbordó del vaso, empapando hasta el pan.

Se marchó, pegando un portazo, y cerró con llave.

Me levanté de la silla y saqué el trocito de espejo de debajo del colchón con rapidez.

No tardó nada en mostrarme la imagen que mi corazón deseaba ver con todas sus fuerzas. Jacob estaba en el bosque, en esa roca de siempre, sentado bajo aquel enorme abeto, con la cabeza apoyada en su ancho tronco, mirando al infinito con sus preciosos ojos, tristes y perdidos.

Mi corazón siempre sufría los mismos embustes cuando le veía de este modo, y en estos meses siempre había sido así.

Había pasado un mes y tres semanas desde que Helen y Teresa habían conseguido escapar, y me había aferrado a eso para sobrevivir a este infierno. Pero no había aparecido nadie por aquí, y ahora no me quedaba más que una semana, una sola semana, siete días para que el corazón se oscureciera del todo, para que Jake…

Cerré los ojos, apretando los párpados, y la mano que no sostenía el trozo de cristal se transformó en un puño rabioso. No, no podía ni pensarlo, hacía demasiado daño, era demasiado desgarrador.

No aguantaba más, solamente quedaba una semana para que se cumpliera ese año. Comencé a dar paseos por la pequeña habitación, histérica, parecía una leona enjaulada, hasta mi aro de cuero parecía nervioso, hoy estaba especialmente excitado. No podía seguir esperando por Helen y Teresa. Tenía que salir de aquí, como fuera. Tenía que curar ese corazón, llegar hasta Jacob y salvarle.

Y, además, le necesitaba conmigo, esto era insoportable, los pinchazos jamás se iban de mi estómago, necesitaba abrazarle, besarle, olerle, tocar su rostro, sus manos, decirle cuánto le amaba, que jamás le había dejado, que casarme con él era lo que más ansiaba del mundo. Le necesitaba, le necesitaba…

Observé esa ventana por enésima vez. ¿Qué pasaría si me tiraba desde allí? Últimamente no dejaba de hacerme esa pregunta. ¿Sería capaz de sobrevivir? Tal vez si aterrizaba en algún árbol… No, estaban demasiado lejos. Yo era un semivampiro, era más dura que una humana completa, puede que no me matase en el aterrizaje, sin embargo, lo más seguro es que me rompiera algo, y después a ver cómo escapaba.

No sabía qué hacer. Me senté en la silla, dejando el trozo de espejo en mi regazo, y doblé mi cuerpo hacia delante para que mis manos se metieran por mi pelo con desesperación.

Lo único que se me ocurría hacer era echar a correr y luchar con todo aquel que se me pusiera por delante, pero eso era una muerte segura, y tenía que llegar a Jacob, tenía que llegar a él.

La puerta se abrió de pronto a la vez que mi pulsera se ponía en alerta, eso hizo que yo hiciera lo mismo y me guardara el trozo de cristal dentro de la manga afrancesada de mi vestido, mi piel era fuerte, no me cortaría.

- Hora de ir al inodoro – me anunció Natasha, mirándome con ese desprecio que ponía siempre cuando se trataba de necesidades humanas.

No tenía ni pizca de ganas de ir, sin embargo, las dos visitas al inodoro eran las únicas veces que salía de mi celda, así que no la desaproveché. Ahora Razvan me tenía encerrada a todas horas.

Me levanté de la silla y comencé a seguirla. Bajamos las escaleras y pasamos por los pasillos lúgubres de siempre, hasta que por fin llegamos a ese cuarto pequeño donde estaba el viejo y oxidado inodoro. Entré y cerré la puerta.

Me disponía a tirar de la cadena, cuando mi pulsera comenzó a vibrar y escuché una discusión que llamó mi atención, así que esperé para que Natasha pensara que no había terminado.

Eran Razvan, Nikoláy y Ruslán, aunque también había otro vampiro, y parecían muy disgustados con algo. Pegué la oreja a la puerta con mucho sigilo para que Natasha no me oyera y agucé el oído todo lo que pude.

- ¡¿Cuándo ha sucedido eso?! – preguntó Razvan con un evidente tono de sorpresa y furia a la vez.

- Todo ocurrió durante la noche, señor – habló el otro vampiro -. Yo he conseguido escapar y he venido para contárselo en persona.

¿Qué habría pasado? ¿De qué estarían hablando? Mi oreja ya no podía estar más pegada a la puerta.

- ¡Ve a avisar al resto de la guardia! – le ordenó nerviosamente -. ¡Que estén atentos a cualquier movimiento del bosque! ¡Y que estén preparados para luchar!
- Sí, señor – acató el vampiro.

Acto seguido escuché sus precipitadas pisadas saliendo de la estancia.

- ¡Te dijimos que era muy extraño que los Cullen no salieran en la semiesfera, Razvan! – voceó Nikoláy, enfadado.

Mi corazón quiso latir con fuerza, pero conseguí controlarlo para que no sospechasen nada.

¡Mi familia, mi familia!

- ¡Mis hombres estaban allí, es imposible! – se defendió él con otra voz.
- ¡Pues ya ves todo lo que han hecho! – siguió Ruslán, nervioso -. ¡Los Cullen han terminado con ellos! ¡Y lo peor de todo es que no podemos verles! ¡Puede que ya estén viniendo hacia aquí!

Tuve que sujetarme el corazón de nuevo, porque ahora latía con esperanzas renovadas.

- ¡Te lo advertimos y no nos hiciste caso! – bufó Nikoláy de nuevo -. ¡Te avisamos de que tenías que enviar más hombres a Anchorage, te dijimos que no te fiaras!
- Ezequiel tiene que estar involucrado en esto – masculló Ruslán con odio evidente -. No se conformó con traicionarnos, ahora lo que quiere es vengarse.
- Te doy toda la razón, hermano – afirmó Nikoláy, hablando con esa voz de ultratumba cabreada -. Solamente él tendría el suficiente poder para quitarles el primer hechizo y protegerles para que no les veamos en la semiesfera.
- Todavía está el resto de hechizos – declaró Razvan -. Esos no puede contrarrestarlos.

¿El resto de hechizos?

Y entonces, de repente, empezaron a escucharse un montón de voces y gritos, golpes estremecedores e impactos ensordecedores que hicieron que me despegase de la puerta, del susto. También pude percibir cómo Natasha se pegaba a la misma, seguramente asustada.

- ¡¿Qué es eso?! – exigió saber Ruslán.
- ¡Ya están aquí, señor…! – chilló el vampiro de antes, a lo lejos.

Un alarido desgarrador siguió a su frase, hasta que se ahogó.

- ¡No puede ser! – exclamó Razvan -. ¡Es imposible que hayan llegado tan pronto!
- ¡No hay tiempo! ¡Tenemos que irnos de aquí! – apremió Nikoláy -. ¡Coge a la mujer única y al corazón, tenemos que escondernos hasta que se cierre el ciclo del hechizo del Gran Lobo!

¡NO! ¡EL CORAZÓN!

Pero otra voz se escuchó, y ésta estaba más cerca.

- ¡Renesmee! – me llamó -. ¡¿Dónde está mi hija?! – y acto seguido se oyeron más alaridos y golpes secos y fuertes.

Ahora mi corazón sí que latió con fuerza cuando escuché los gritos coléricos de mi madre. También distinguí a la perfección el agresivo rugido de mi padre.

- ¡Mamá! ¡Papá! – chillé, abriendo la puerta.
- ¡Renesmee! – me escuchó ella desde donde estaba.

Natasha se giró hacia mí, en posición de ataque, en cuanto la hoja se abrió.

- ¡¿A dónde te crees que vas?! – me siseó, enseñándome la dentadura.

Ella también había escuchado la conversación entre Razvan, Nikoláy y Ruslán, por supuesto.

No podía perder el tiempo con ella, tenía que llegar a ese corazón antes que Razvan. Ese corazón ahora era mi vida.

Me agazapé y también le mostré mis dientes. Como en aquella ocasión cuando le arranqué la cabeza a Alina, la adrenalina comenzó a fluir por mis venas, y era rabiosa, estaba llena de odio. Odio por lo que le habían hecho a Jacob, odio por lo que le habían hecho a mi familia, odio por lo que le habían hecho a Teresa, a Helen, odio por lo que me habían hecho a mí, odio por separarme de Jacob, por obligarme a perder casi un año de mi vida sin él, por forzarme a decir aquellas crueles y falsas palabras, por hacer sufrir a Jacob durante tanto tiempo…

Me abalancé hacia Natasha sin pensármelo dos veces, lo único que tenía en la cabeza era aquel odio que inundaba mi cerebro de miles de posibilidades sádicas para terminar con ella. Ahora tocaba luchar, mi propia familia lo estaba haciendo para sacarme de allí.

Choqué contra su cuerpo de mármol y ambas caímos en el suelo. Ni siquiera me dolió, tenía demasiada cólera encima como para enterarme de nada más. Jacob, él era lo único para mí, y juraba por mi vida que ya nada me detendría, nada haría que yo no llegara hasta él.

- ¡Renesmee! – gritaba mi madre entre todo aquel lío de voces y golpes.

Natasha seguía siendo más fuerte que yo, así que me propinó una patada desde el suelo que me lanzó hacia la pared, mi espalda se estampó y el paramento tembló.

- ¡Renesmee! – rugió mi padre con ira a unos cuantos pasillos mientras se escuchaba cómo aniquilaba a otro vampiro.

Me quedé sin respiración un par de segundos, del fuerte impacto, y me mareé ligeramente, cosa que la vampiro no tardó en aprovechar. Se puso en pie y se lanzó hacia mí para levantarme del suelo pétreo, quería llevarme junto a Razvan.

Pero en cuanto su mano tocó a mi brazo, mi pulsera soltó una potente descarga eléctrica que la lanzó de espaldas entre sus altísimos gritos de dolor. El estrépito que su columna vertebral produjo al estrellarse contra la pared fue impresionante, y el golpe fue tan fuerte, que el cerramiento se rompió y su cuerpo lo atravesó, mezclándose con las grandes piedras que lo formaban. Natasha cayó de espaldas en la estancia de al lado y quedó semienterrada entre los bloques pétreos, inmóvil.

Mis padres aparecieron en la esquina del pasillo y me vieron enseguida, aunque antes le echaron un vistazo sorprendido a Natasha.

- ¡Renesmee! – gritó mamá, llegando hasta mí en una décima de segundo junto a mi padre.
- ¡Mamá! ¡Papá! – lloré, incorporándome para abrazarles.
- ¡¿Estás bien?! – quiso saber ella, separándose de mí para acariciarme la cara frenéticamente y cerciorarse de que así era.
- Sí – asentí.
- Tenemos que irnos, ya vienen hacia aquí – apremió mi padre nerviosamente, pues no había tiempo para lloros, saludos, ni nada.

Me levanté a la vez que mi madre ya tiraba de mi mano para echar a correr por el pasillo.

Los restos ligeros de un humo púrpura empezaron una caminata lenta y tediosa por el techo, invadiéndolo todo poco a poco.

Me quedé boquiabierta cuando vi lo que estaba sucediendo. Toda mi familia estaba allí, incluida la de Denali. Todos estaban inmersos en una feroz batalla con la guardia de Razvan, dispersos por los diferentes pasillos. Jasper le arrancaba la cabeza a uno de ellos con una habilidad increíble, Alice mareaba y engañaba a su oponente, adelantándose a todos sus movimientos, Esme ya no era mi dulce abuela, ahora era una fiera rabiosa, Emmett sonreía con satisfacción cuando le aplastaba la cabeza a su rival contra el suelo, Rosalie era impresionante incluso luchando, Carlisle esquivaba los puñetazos con una maestría asombrosa, Kate electrocutaba a todo aquel que osaba a rozarla, Garrett peleaba con una inteligencia increíble, Tanya saltaba como una tigresa sobre su víctima, Eleazar sabía todos los trucos de un guardia y Carmen ya estaba prendiéndole fuego a su contrincante muerto con una de las antorchas que colgaban de la pared.

Me calmé un poco al ver lo bien que se desenvolvían todos, parecían estar ganando a la guardia de Razvan.

Comenzamos a atravesar aquel campo de batalla lleno de cadáveres incendiados, con rapidez, esquivando las diferentes luchas, y mis padres se metieron por otro pasillo que iba en dirección contraria a mi objetivo.

- ¡Esperad, tengo que coger el corazón! – les paré, tirando de mi madre para que cambiara de rumbo.
- ¡Sí, el corazón, estamos buscándolo! ¡¿Dónde está?! – inquirió mamá, siguiéndome.

Al parecer, ya sabían de qué hablaba.

- Helen y Teresa nos lo han contado todo – me aclaró papá, al leer mis pensamientos.

Eso significaba que habían conseguido llegar a casa de mi familia y que estaban a salvo, lo cual me tranquilizó muchísimo. Ellas estaban bien.

Sin embargo, este no era el momento de explicaciones.

Les conduje por el pasillo que llevaba al salón, a toda velocidad, pero cuando giramos la esquina, nos topamos de frente con cuatro guardias que se plantaron delante para cortarnos el paso.

¡No! Estábamos justo ahí, podía escuchar los rítmicos y pausados latidos del corazón de Jacob a dos zancadas. Éstos me llamaban, me imploraban que fuera a buscar a ese corazón ya.

Mis padres se adelantaron automáticamente para protegerme. En un abrir y cerrar de ojos, comenzó una batalla en la que unos se lanzaron hacia los otros sin cuartel.

Mi padre se arrojó hacia dos de los guardias, rugiendo con la furia propia de un patriarca que defiende a su familia hasta la muerte. Su ataque era grácil y sutil como el de un leopardo, pero contundente y fuerte como el de un tigre, implacable. Ver así a mi progenitor me impresionó, jamás le había visto en una situación como esta, ya sabía que era muy buen luchador, pero nunca me hubiera imaginado esa fuerza y destreza que mostraba.

Su golpe fue eficaz, y uno de los dos guardias cayó al suelo entre gritos de dolor ensordecedores, llevándose la mano a su pierna destrozada, aunque el otro solamente perdió la mano y pudo seguir luchando.

Mi madre no se quedó atrás tampoco. Primero chocó con su oponente y ambos salieron despedidos hacia atrás, de sus propios embustes, si bien cayeron de pie y pudieron comenzar a fintar. Mi padre estaba atento a todas las jugadas, escaneando cada uno de los cerebros que le rodeaban, preparado por si tenía que actuar para defender a mi madre o a mí.

El vampiro que quedaba se abalanzó hacia mí con rapidez.

- ¡No toques a mi hija! – chilló mi madre, haciendo el amago de tirarse a él furiosamente para interponerse.
- ¡No te preocupes, la pulsera le protege! – le paró papá a la vez que esquivaba uno de los puñetazos de su rival.

Mamá se paró en seco, pero papá se adelantó al pensamiento del oponente de ésta, el cual iba a aprovechar esa distracción, y saltó de su posición para interponerse. Mientras yo ya tenía encima al guardia que se había arrojado hacia mí, él recibió un puñetazo en el estómago, del atacante de mi madre, que le lanzó de espaldas y le tiró al suelo.

- ¡Edward! ¡Nessie! – chilló mamá, horrorizada, sin saber a quién de los dos mirar.

Mi agresor no llegó a tocarme. Al igual que con Natasha, mi pulsera soltó una fuerte descarga eléctrica que le envió prácticamente al infierno, incrustándole en el paramento de piedra. El vampiro quedó encajado en el mismo, estaba ennegrecido, medio muerto, prácticamente quemado del todo.

Mis padres y los tres guardias que quedaban no fueron los únicos que se quedaron perplejos ante el poder de mi pulsera, yo misma lo estaba. Esta era la primera vez que la pulsera hacía algo así. Siempre me había protegido, pero jamás había atacado. Sin embargo, enseguida supe a qué se debía esto. Mi aro de cuero estaba desesperado, solamente quedaban siete días para ese horrible plazo, y estaba sacando las fuerzas de dónde podía. Pero había algo más que no escapó a mi memoria y a mi aguda intuición. También quedaba muy poco para que la profecía se cumpliera, para que todo el poder del Gran Lobo saliera completamente, eso afectaba a la pulsera. Ella también adquiriría más poder, y esto era una muestra de ello. Cada día que pasaba, cada hora que se acercaba al día del cumplimiento de la profecía, mi aro de cuero era más poderoso, y Jacob también.

La profecía iba a cumplirse, Jacob y yo íbamos a casarnos, y NADIE iba a poder impedírmelo.

- ¡Ve a por el corazón! – gritó mi padre a la vez que se levantaba y se abalanzaba a por uno de los guardias.
- ¡Corre! – le siguió mamá -. ¡Nosotros estaremos bien!

No lo dudé ni un momento. Corrí a toda velocidad y eché a volar entre ellos, saltando por encima de sus cabezas. Casi me parecía que lo hacía a cámara lenta. Los traspasé a todos y llegué a la puerta del salón en dos amplios pasos.

Cuando entré, mis ojos se abrieron como platos.

Razvan sostenía la caja metálica entre sus manos, sonriendo con esa malicia que me daba asco. Sabía que yo iría allí a buscarla, me estaba esperando.

También me fijé en que la semiesfera dorada y el libro de la profecía no estaban en su sitio.

- ¿Creías que te ibas a llevar esto tan fácilmente? – cuestionó.

No lo hacía en voz alta, pero mi pulsera rugía con cólera incontrolada. Estaba ansiosa y llena de ira.

- ¡Si no quieres morir, dame esa caja ahora! – le advertí.

Su risa arrogante y llena de autosuficiencia me ofendió tanto, que apreté las muelas con odio.

- Tú vendrás conmigo, y yo le perdonaré la vida a tus padres.
- ¡No, Renesmee! – voceó mi padre desde el pasillo cuando vio mis intenciones.

Pero no le hice caso, el sentimiento de odio y de venganza era demasiado fuerte, no lo podía controlar.

Noté el fuego candente en mi espalda, aunque se quedó a medias y no pude transformarme. Me daba exactamente igual. Me arrojé a él como una leona salvaje, prorrumpiendo un rugido estremecedor que salió de lo más profundo de mis entrañas, y salté para derribarle.

Me estampé contra su barrera transparente y salí despedida hacia atrás, cayéndome en el suelo de espaldas.

- Tu pulsera no es la única que puede hacer barreras individuales – afirmó.

Su boca se torció en otra sonrisa altiva y mi odio aumentó. No pensaba rendirme, jamás. Jacob era lo más importante para mí, e iba a conseguir ese corazón como fuera.

Mi precioso aro de cuero vibró intermitentemente para darme un mensaje que descifré a la perfección.

Sí, además contaba con la ayuda de mi pulsera.

Me puse en pie y me quedé frente a él, mirándole fijamente a los ojos, esos horribles ojos rojos llenos de maldad que tanto miedo me daban en mis pesadillas.

- ¡Tú! – gritó mi madre cuando entró en el salón junto a mi padre, a mis espaldas -. ¡Tú eres quien secuestró a mi hija! ¡¿Cómo te atreves?!

Mamá estaba a punto de abalanzarse hacia Razvan, cuando mi padre le detuvo interponiéndole su brazo.

- Espera, Bella – habló mi padre con una voz calmada aunque extremadamente amenazadora. Hasta yo podía sentir el odio que desprendían los ojos de mi progenitor cuando se clavaban en los de Razvan -. Este maldito va a recibir su merecido ahora.
- No podéis atacarme mientras esté en mi barrera – afirmó, mostrando esa sonrisa asquerosa -. Ni siquiera tú puedes ver mi mente.
- No seremos ninguno de nosotros tres quienes te ataquemos – aseguró mi padre, que ya estaba al tanto de todo al ver mis pensamientos -. De momento.

La expresión de Razvan cambió al instante, y la mía también, porque ahora era yo la que sonreía con malicia y desdén.

Mi aro de cuero rojizo se cansó de esperar y no le dio más conato de fuga. Antes de que a su pie le diera tiempo a retrasarse para llevarle hacia atrás, alcé la mano con rapidez y toqué su barrera con mi palma. Mi pulsera latió con contundencia mientras su propia energía la rodeaba en forma de electricidad azul y soltó una descarga potentísima a través de mi mano que hizo que la burbuja de Razvan se rompiera en miles de pedazos como si fuese un simple cristal.

El vampiro salió despedido de espaldas, estampándose contra los anticuados butacones, que amortiguaron algo su caída, aunque éstos también chocaron contra la chimenea apagada, junto a él.

Razvan se quedó paralizado por un momento, aún en el suelo, observando sus ropas quemadas. Su barrera había impedido que la descarga eléctrica le hiciese más daño, aunque su burbuja había sido eliminada.

Mis ojos se movieron hacia otra dirección y corrí hacia allí, aprovechando el shock de Razvan. La caja metálica estaba en el suelo y se había abierto. El corazón ensangrentado y casi oscurecido del todo yacía en la superficie, junto a ella. Lo cogí con ambas manos, metiéndolo en la caja rápidamente, y me lo llevé conmigo, poniéndome junto a mis padres con presteza.

Ahora nadie me quitaría este corazón. Jamás.

Aunque sabía que ni mucho menos Razvan había terminado.

- ¡Cuidado! – nos avisó mi padre.

El vampiro se levantó, iracundo, y sacó algo del bolsillo de sus pantalones negros. Eran más polvos mágicos.

- ¡No! – gritó papá.
- ¡Demasiado tarde! – masculló el mago, apretando los dientes.

Antes de que a mis padres les diese tiempo a cogerme para darse la vuelta y salir de allí, Razvan nos lanzó ese polvillo, enviándolo hacia nosotros con rabia.

- ¡Nooo! – chilló mamá.

Pero mi pulsera de cuero vibró con furia y desvió los polvos como si les hubiese dado un manotazo, deshaciéndolos igual que si fueran un simple humo. No llegó a ninguno de nosotros ni una sola molécula.

- ¡Es increíble! – exclamó mi padre, alucinado.

Ahora mi aro de cuero tenía el suficiente poder para hacer eso.

- ¡Nooo! – gritó Razvan con una furia frustrada, saltando hacia mí como un perro rabioso.

Mi padre se interpuso en su camino y los dos chocaron en el aire, enzarzándose en una pelea que continuó cuando aterrizaron de pie en el suelo.

- ¡Edward! – voceó mi madre, preocupada, mientras se ponía delante de mí y llevaba sus brazos hacia atrás para protegerme.

Sin embargo, Razvan ya no tenía barrera, y papá podía leer cada uno de los movimientos que el mago iba pensando, esquivándolos y bloqueándolos con una facilidad pasmosa.

Razvan terminó separándose de mi padre, pegando un salto hacia atrás, y se quedó en posición defensiva, observándole.

- Eso no te lo recomiendo – le advirtió mi progenitor, levantando su labio con suficiencia -. Soy bastante bueno parando ese tipo de ataques.

De pronto, Emmett apareció por la puerta, detrás de nosotras.

- Lo de ahí fuera está hecho. ¿Necesitas ayuda? – se ofreció con una expresión de odio que pedía a gritos que la respuesta fuese positiva.
- Dos son mejor que uno – le respondió papá.

No había terminado la frase, y mi tío ya se estaba poniendo a su lado.

Mi aro de cuero seguía rodeándose de esa electricidad furiosa, él también estaba ansioso por terminar lo que había empezado, si bien a mí no me hacía ni cosquillas.
Los ojos de Razvan no hacían más que estudiar la situación mientras fintaba con los dos fuertes contrincantes que tenía delante. Uno representaba la fuerza bruta, el otro la estrategia y la destreza. Sin embargo, sus pupilas escarlata se iban continuamente hacia mi pulsera, se notaba que ésta era lo que más miedo le daba.

De repente, Razvan se dio la vuelta y atravesó la puerta que daba al comedor sin ni siquiera abrirla, sino que se la llevó por delante.

- ¡Mierda, se escapa! – gritó Emmett.

Mi padre ya le estaba persiguiendo.

Mamá era demasiado baja para llevarme, así que Em me subió a su ancha espalda y echaron a correr para hacer lo mismo.

La velocidad era increíble, aunque no me resultaba tan emocionante como en el lomo de Jacob. Puede que fuera por la altura y la forma de viajar, sentir el vertiginoso viento por todo tu cuerpo sin ningún obstáculo, como si volaras libre, influía bastante, y eso solamente lo sentía subida en el lomo de mi lobo.

Salimos al comedor y acto seguido comenzamos a internarnos en los pasillos, los cuales estaban llenos de ese humo púrpura que ahora era espeso y se metía hasta por los ojos. En un latido de corazón, nos vimos rodeados y seguidos por el resto de mi familia, que volaban a nuestro lado con cara de suma concentración, sin quitarle ojo al vampiro que perseguían.

Mi padre iba en cabeza, seguido de Emmett, cuyos dientes podía escuchar desde mi posición al apretarse unos contra otros. Seguramente el salvar y vengar a Jacob le afectaba más que a los demás, igualado a mi madre. Rose no tardó en ponerse a su lado, me echó una rápida mirada para comprobar que estaba bien, otra a la caja para cerciorarse de que la llevaba conmigo y volvió la vista al frente.

Los pasillos pasaban a toda velocidad, tan sólo eran líneas que iban rectas y de repente se doblaban hacia un lado y después giraban hacia el otro, parecía un laberinto. El humo púrpura nos acompañaba en nuestro camino, lo seguíamos como si fuera el cauce de un río.

Razvan huía delante de mi padre y le sacaba bastantes metros. Era rápido.

Hasta que salió al exterior por una puerta que ya estaba abierta, junto con la humareda, que parecía ir a morir allí. Entonces nos topamos con algo que no nos esperábamos.

El mago atravesó esa fila con facilidad y nosotros nos paramos en seco, tanto, que me estampé contra la cabeza de Emmett, aunque él no pareció ni notarlo. Me dejó en el suelo y me quedé detrás de él.

La fila consistía en los tres secuaces de Razvan, que se encontraban intercalados con varios de sus gigantes, siete enormes seres sin expresión alguna en el rostro, con esa piel grisácea y esos ojos completamente blancos. Todos ellos tenían un corte de pelo muy apurado, al igual que los soldados de un ejército.

- Razvan está huyendo – declaró mi padre, apretando los dientes con rabia.
- Tendremos que enfrentarnos a ellos para poder pasar, y aún así, cuando lo hagamos, Razvan ya estará muy lejos de aquí – manifestó Jasper.
- No habrá luchas innecesarias – habló Carlisle -. Lo único que nos interesa ahora es sacar a Nessie de aquí, el tiempo apremia.
- Tenéis muy mala suerte – intervino Elger -, eso será imposible. La chica se quedará con nosotros.
- Eso ya lo veremos – afirmó Emmett, haciendo estallar sus nudillos.

Mi familia al completo se agazapó y nuestros contrincantes hicieron lo mismo, incluidos los grandísimos gigantes, que obedecieron a un simple gesto de Axel.

De pronto, todo fue una locura, unos abalanzándose contra los otros, borrones de diferentes colores entremezclándose, hasta que se pararon en el centro del choque y salieron disparados como fuegos artificiales.

Mis dedos aferraron la caja metálica con fuerza. Mi respiración no podía estar más nerviosa y mi pulsera vibraba con insistencia, erigiendo su burbuja protectora a mi alrededor inmediatamente. Yo también quería luchar, pero tenía miedo de que mi inferioridad supusiera más una carga que una ayuda. Además, no podía soltar el corazón. No sabía qué hacer.

Emmett se fue directo hacia Elger, el impacto de los dos titanes fue tan fuerte, que el estallido retumbó en los árboles de ese bosque en el que nos encontrábamos.

Sin embargo, la tierra no tembló debido a eso. Los gigantes también se habían arrojado hacia diferentes miembros de mi familia.

Kate no tuvo problema, en cuanto uno de ellos la tocó, salió despedido hacia atrás, electrocutado, aunque el gigante se levantó al instante, totalmente recuperado.

- ¡¿Qué es esto?! – siseó ella con los ojos como platos.
- ¡Se… se regeneran! – me acordé.
- ¡No puedo verles la mente! – reveló mi padre, algo aturdido por eso, mientras luchaba con uno de ellos.
- ¡Cuidado! – gritó Garrett, abalanzándose hacia otro gigante, que venía para agarrarme a mí.
- ¡No, yo estoy protegida! – voceé.

Pero no me hizo caso. Garrett consiguió interponerse, pero a costa de que ese enorme ser le machacase contra un árbol.

- ¡Garrett! – chilló Kate, tocando a todos los gigantes que encontraba a su paso para apartarlos.
- ¡No! – volví a exclamar en voz alta.

Agarró al que aplastaba a su novio contra el tronco y éste salió despedido de lado con su cuerpo lleno de convulsiones debido a la corriente que seguía traspasándole. Me acerqué a ellos con premura y me arrodillé a su lado para ver el estado de mi tío.

- Estoy bien – tosió él mientras Kate dejaba caer las rodillas junto a él -. Sólo ha sido un pequeño golpe…

Mi tía respiró, más aliviada, aunque yo observé otra cosa.

- Garrett, tu mano… - murmuré.

Intentó esconder la muñeca, pero la mano yacía junto a mis rodillas.

- Idiota – le regañó ella, si bien seguía notándose ese alivio -, ¿es que ibas a esconderla todo el tiempo? ¿Te crees que yo no iba a darme cuenta? – y cogió la mano, enfadada.
- Ten cuidado, luego tiene que volver a su sitio – dijo él, intentando bromear para quitarle hierro al asunto.
- Siempre tienes que hacerte el hombre – siguió riñéndole ella, tirando de su mano buena para ayudarle a levantarle.
- Eso es difícil cuando tu pareja femenina es más fuerte que tú – rebatió él con una sonrisa, dándole un beso en los labios.
- Bueno, déjate de caramelos ahora – bufó Kate, aunque intentando recomponerse -. Tenemos otros asuntos que atender.

Y los dos volvieron a la batalla en medio segundo.

Giré el rostro con precipitación para mirar la estampa que tenía frente a mí. Daba igual todo lo que mi familia lograse hacer, daba lo mismo cuántos miembros les arrancasen, incluidas cabezas, los gigantes se regeneraban con rapidez y volvían a revivir una y otra vez para atacar de nuevo con furia.

Carlisle también se dio cuenta de esto.

- ¡Es imposible! ¡Debemos huir de aquí! – exclamó.
- ¡La chica y el corazón se quedan con nosotros! – gruñó Duncan, arrojándose hacia mí.
- ¡No! – gritó mamá, que en ese momento estaba luchando con otro gigante, hábilmente, por cierto.

Jasper le arrancó la cabeza al gigante con el que estaba peleando y aprovechó ese momento para tirarse a Duncan como un torpedo ultrasónico.

Salieron despedidos hacia atrás, del choque, pero cayeron de pie, así que ambos se quedaron en posición de ataque y comenzaron a fintar.

La espalda de Emmett se estampó contra el tronco de uno de los árboles cuando Elger le propinó un puñetazo en el estómago. El crujido de la madera rompiéndose restalló y las astillas salieron volando en todas direcciones.

- ¡Emmett! – gruñó Rose, furiosa.

Le propinó una fuerte patada al gigante con el que se medía para quitárselo de encima un momento. Momento suficiente para que ella embistiera contra Elger, furiosa, y saltara sobre su espalda como una leona.

El enorme vampiro de pelo albino se zarandeó para quitársela de encima, pero Rose era muy persistente, grapó su dentadura en su clavícula y Elger estalló en un grito ahogado que no fue menos estremecedor.

- ¡Muy bien, cariño! – aclamó Emmett con una sonrisa orgullosa, despegándose del tronco -. ¡Sujétale bien!
- ¡Te arrepentirás de esto! – rugió el vampiro gigante, llevando su enorme mano hacia atrás para agarrarla por el pelo.

Sin embargo, su mano no llegó a tocarla, sino que su brazo salió despedido varios metros. Em había llegado a tiempo.

Esta vez el vampiro albino sí chilló con ganas, llevándose la otra mano a su muñón de piedra, y Rose se bajó de su espalda para colocarse junto a Emmett.

- ¡Maldita sea, Elger! – gruñó Duncan entre dientes mientras fintaba con Jasper.
- ¡Se acabó el juego! – bufó Axel, que estaba haciendo lo mismo con mi padre.
- ¡No! ¡Tenemos que marcharnos de aquí, rápido! – nos advirtió mi progenitor, hablando con rapidez.
- ¡Masacrarlos a todos! – les ordenó el vampiro de media melena lisa y negra a los gigantes.

Éstos no dudaron ni un instante. Con una rapidez extraordinaria nos rodearon a todos, junto con el herido y más que resentido Elger, Duncan y Axel, y se lanzaron a por nosotros con saña.

- ¡No! – gritó mamá, que no podía utilizar su escudo protector contra eso.

Sin embargo, mi pulsera latió una sola vez y una energía eléctrica se repartió a nuestro alrededor instantáneamente, envolviéndonos a todos con una burbuja protectora ante los atónitos ojos de mi familia, que no podían verla, como yo, pero que también podían sentir su calidez y su magia. Mi aro de cuero me había estado protegiendo a mí todo el tiempo, pero ante este peligro tan claro, ahora había añadido a cada miembro de mi familia.

Los gigantes y los propios Elger, Axel y Duncan chocaron contra la barrera eléctrica, disparándose hacia atrás, y se quedaron tendidos en el suelo, aturdidos por la descarga.

Me di cuenta de que cuando la pulsera erigía una barrera, no azotaba esas descargas eléctricas tan fuertes como cuando no la erigía. Eso era debido a que la barrera era protección, no era ataque.

- Es increíble – murmuró Eleazar, maravillado.
- El poder del Gran Lobo – sonrió mi madre, orgullosa.
- Vámonos, no hay tiempo que perder – nos apremió Carlisle, echando a correr.

Emmett me tomó del brazo y me subió a su espalda a una velocidad vertiginosa, y, con la misma, empezamos a atravesar el bosque seguidos por el resto de mi familia, dentro de esa burbuja grande que nos protegía.

Sí, por fin era libre como una mariposa, ¡libre!

¡JACOB, MI AMOR, ESPÉRAME, YA VOY!
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Brenda
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Lun Jun 13, 2011 11:37 pm

Diooos, eso stuvo increíblee! Muy emocionanteee.. Maravilloso!
Ya quiero saber qué pasará... cómo lo tomará Jacob?! Very Happy
wow.. por fin starán juntos, o al menos eso espero! <3
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Ingrid.Cardenash
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Mar Jun 14, 2011 12:42 am

no lo puedo creer que capitulo mas maravillosooo
tengoo la piel de gallina jajjajajajaj de saber que va aa pasar
ya quierooo saber ummmmm Crying or Very sad
perooo no nena espectacular lo que escribes vuelvoo y digoo loo mismooo que IMAGINACIONNNNNNNNNNNN jejeje me encanta
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Marina26
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Mar Jun 14, 2011 11:33 pm

Es realmente genial este capitulo, ya tengo ganas de saber como sigue que emoción, me encanta como escribes!! Ya me habia leido despertar, pero con este te has superado aún mas, Felicidades!!
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JACOB&NESSIE
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Miér Jun 15, 2011 6:56 pm

¡HOLA, GUAPISIMAS!

Brenda:
Citación :
Diooos, eso stuvo increíblee! Muy emocionanteee.. Maravilloso!
Ya quiero saber qué pasará... cómo lo tomará Jacob?! Very Happy
wow.. por fin starán juntos, o al menos eso espero! <3
Muchas gracias =ºº)
jajaja, bueno, ya veremos que pasa Twisted Evil De momento, los Cullen han rescatado a Nessie, ya veremos que tiene que hacer Nessie y como se encuentra Jake Wink


Ingrid.Cardenash:
Citación :
no lo puedo creer que capitulo mas maravillosooo
tengoo la piel de gallina jajjajajajaj de saber que va aa pasar
ya quierooo saber ummmmm Sad
perooo no nena espectacular lo que escribes vuelvoo y digoo loo mismooo que IMAGINACIONNNNNNNNNNNN jejeje me encanta
Muchas gracias a ti tambien =ºº)
Esos Cullen ahi luchando... Twisted Evil Ya veremos que pasa a partir de ahora Wink


Marina26:
Citación :
Es realmente genial este capitulo, ya tengo ganas de saber como sigue que emoción, me encanta como escribes!! Ya me habia leido despertar, pero con este te has superado aún mas, Felicidades!!
Muchas gracias, guapa =ºº)
Y encima tengo nueva lectora!!!! Que guay!!!! ^^
Ya veremos que pasa... Twisted Evil

¡MUCHAS GRACIAS GUAPISIMAS! Si teneis alguna duda o pregunta, ya sabeis, aqui estoy Very Happy
Aqui os dejo el siguiente capi Wink

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PLAZO: UNA SEMANA

Sentí un gran alivio cuando el avión aterrizó en Vancouver. Bueno, alivio, ansiedad y nervios, muchos nervios. Después de coger varios aviones seguidos y con prisas, por fin llegábamos a nuestro destino.

Mi tía Alice me había conseguido ropa en Bulgaria, en una de las ciudades por las que pasamos a toda prisa para despistar, ya que la gente me miraba con extrañeza. Entramos las dos rapidísimo en una tienda, mientras el resto de mi familia se quedaba fuera para vigilar, y cogió lo primero que pilló, pues temíamos que los ayudantes de Razvan nos estuvieran pisando los talones. Me cambié de ropa allí mismo, en el probador, y Alice pagó la cuenta ante la atónita mirada de la dependienta, que vio cómo mi horripilante vestido era tirado a la basura por mí.

No sé ni qué ciudad era. Cogimos el primer avión que pudimos y a partir de ahí todo fue hacer escala de un sitio a otro, buscando vuelos disponibles, hasta que por fin llegamos a Vancouver.

Todavía no habíamos hablado de nada, no habíamos tenido tiempo, lo único que sabía es que Teresa y Helen estaban a salvo, en una suite que mi familia había alquilado en un hotel de lujo de la ciudad, con Louis, Monique y Ezequiel. Eleazar les llamó cuando corríamos por los pasillos de uno de los aeropuertos por los que pasamos, para decirles que todo había salido bien.

No solté aquella caja metálica en ningún momento. Mis dedos la aferraban como si fuera un tesoro. Para mí lo era.

El destino de nuestro viaje no fue elegido al azar; necesitábamos irnos a una ciudad transitada, llena de gente, lo más alejada posible y que nada tuviera que ver con ninguno de nosotros. Por eso mi familia planeó quedar en Vancouver con Louis y el resto. Todo lo habían planificado a la perfección.

Yo había insistido en ir directamente a La Push, necesitaba ver a Jacob ya, pero mi familia me persuadió diciéndome que primero tenían que contarme toda la situación, cosa que ya me alarmó bastante.

Cuando el avión aterrizó y el pasaje pudo bajarse del mismo, salimos a toda prisa y alquilamos varios taxis para dirigirnos al hotel. Del avión a la parada de taxis nos llevó muy poco tiempo, puesto que no llevábamos equipaje y ya fuimos directamente hacia allí.

El hotel quedaba en el centro de la ciudad, aunque el trayecto se me hizo más bien corto, estaba deseando ver a Teresa y a Helen.

Ni siquiera paramos en recepción, ya que la llave estaba en la habitación. Unos subieron por las escaleras y otros cogimos el ascensor para llegar a la última planta del edificio. Una vez que llegó, salimos con rapidez y caminamos por el pasillo para llegar a la puerta que estaba al final del mismo. Parecía una estrella de rock o un político, rodeada de tantos guardaespaldas. Papá picó con una compleja contraseña y Monique nos abrió.

Casi no me dio tiempo ni de pasar. En cuanto la puerta se cerró, la entrada de la suite se llenó de abrazos. Por fin mi familia y yo pudimos descargar toda la tensión y la emoción de nuestro reencuentro, y dimos rienda suelta a las muestras de cariño. También con Helen y Teresa, que se abalanzaron hacia mí para apretarme en un efusivo abrazo.

Teresa ya no llevaba esas dos trenzas enroscadas en la cabeza, sino que ahora su largo cabello se ataba con una cola baja, y tampoco llevaba ese horrible vestido de sirvienta anticuada, ahora vestía unos modernos pantalones vaqueros y una blusa blanca que le sentaba realmente bien y que le rejuvenecía, aunque ella no necesitaba eso, por supuesto. Casi me parecía raro verla así, tan moderna.

- Estaba muy preocupada por vosotras – les confesé a Helen y Teresa -. Llegué a creer que tal vez no hubieseis conseguido escapar.
- Nos costó lo nuestro, pero al final lo conseguimos – declaró Helen -. Llegamos a un aeropuerto y nos colamos en un avión, en el almacén del equipaje – miró a Teresa y se rió -. Si no llega a ser por ella, no lo hubiésemos conseguido.
- ¿Y tú? ¿Conseguiste reprimir tu sed? – le pregunté a Teresa.
- Eso ha sido lo peor de todo – confesó, cerrando los ojos al recordar el mal trago.
- Pero lo lograste, eso ya es un gran paso – le ensalzó Helen, frotando su brazo con ánimos.

Teresa sonrió.

- ¿Y qué pasó después? – interrogué.
- Terminamos en Roma – suspiró Helen -, pero al menos ya estábamos a salvo de la guardia de Razvan, aunque sabíamos que éste, Nikoláy y Ruslán nos podían ver a través de la semiesfera. Nos colamos en el primer avión que iba a Estados Unidos, que aterrizó en Nueva York, y de allí fuimos a La Push.
- ¿A la Push? – mi corazón pegó un brinco.
- Sí, al principio pensamos que era mejor ir a buscar a Jacob, ya que él es el Gran Lobo, pero cuando llegamos, vimos que la zona estaba muy, muy vigilada. Así que terminamos yendo a Anchorage. No fue nada fácil llegar, Teresa tenía mucha sed, tuvimos que pararnos más de una vez para que ella la saciara con animales, nos perdimos un par de veces, y cuando por fin llegamos, nos encontramos con Kate y Garrett, que nos mostraron un camino seguro por el cual pasar mientras ellos controlaban a los vampiros de la guardia de Razvan que vigilaban a tu familia. Fue una odisea, pero finalmente llegamos.
- Dices que la zona está muy vigilada, pero los lobos tienen que oler a esos vampiros – manifesté con inquietud.
- Están... contagiados por Jacob – intervino mi padre, hablándome con una cautela que me preocupaba más -. Desconocemos en qué consiste exactamente, sin embargo, es obvio que los lobos no saben que los están vigilando, ni siquiera Jacob, puesto que esos vampiros están allí, Helen y Teresa los han visto.
- ¿Pudisteis hablar con alguien de la manada? ¿Pudisteis ver a Jacob? – les pregunté, expectante.

Los ojos de Helen se fueron hacia mi padre, tristes, y mi corazón pasó a latir con miedo y angustia.

- ¿Qué pasa? – quise saber, nerviosa, cambiando la mirada hacia mi progenitor.
- Es mejor que nos sentemos – me aconsejó, haciéndome un gesto con la mano para que me dirigiera con ellos al enorme salón que seguía a ese vestíbulo de estilo moderno -. Tenemos muchas cosas de las que hablar y poco tiempo. Primero tengo que presentarte a Ezequiel – y señaló a alguien que estaba a mis espaldas.

Ezequiel, ese nombre hizo que me girara rápidamente para ver por fin de quién se trataba, ya que Nikoláy y Ruslán lo habían mencionado un par de veces y, al parecer, era bastante peligroso para ellos.

Lo primero que me sorprendió fueron sus ojos. Eran dorados, señal de que no tomaba sangre humana. Su pelo blanco y largo no llegaba a los hombros, lo llevaba bastante desaliñado y revuelto, aunque se veía limpio. Su frente era amplia y se abría a ambos lados, confiriéndole a su rostro una peculiar forma de corazón. Vestía una camisola bastante ancha de lino azul marino y unos pantalones de igual estilo y tonalidad.

Lo segundo que me sorprendió fue que iba acompañado de una chica cuyos grandes iris eran de color fucsia. Su tez morena, sus rasgos latinos y su pelo liso, largo y negro, el cual iba amarrado en una coleta alta, enseguida hicieron que mi cabeza se girara hacia Teresa, que se colocó a su lado en una fracción de segundo. Su enorme sonrisa y asentimiento ratificó mis deducciones. Era Mercedes, su hija. Se habían reencontrado…

- Me alegro mucho de conocerte al fin, Renesmee – habló Ezequiel antes de que a mí me diera tiempo a abrir la boca para dirigirme a Teresa.

Me extrañó un poco que se dirigiera a mí haciéndome una especie de reverencia.

- Lo mismo digo – asentí.
- Y esta es…
- Mercedes – me adelanté a mi padre, mirando a la misma.
- Mi madre me ha hablado mucho de ti – me dijo ella con ese acento mexicano que era idéntico al de su progenitora, sonriéndome.
- Y a mí de ti – le correspondí la sonrisa, aunque en esos momentos no estaba para sonreír mucho, pues los nervios y la ansiedad de ir a por Jacob me radiaban por todos sitios -. Me alegro mucho de que al fin os hayáis reencontrado.

Las dos se miraron, sonrientes, y se dieron un abrazo y un beso.

Parecía que Mercedes se había tomado muy bien que su madre fuese un vampiro, no parecía nada sorprendida ni incómoda con ese hecho.

- Todo ha sido gracias a Ezequiel – afirmó Teresa -. Él ha estado cuidándole todo este tiempo.
- ¿Cuidándole? – pregunté, mirándole a él.
- Ezequiel fue el que ayudó a Mercedes a escapar de Ion el día que éste la contagió – me reveló Teresa, que no se despegaba de su hija ni un segundo y agarraba su mano con fuerza.
- Y también has ayudado a Ryam – añadí yo misma, intercalando una mirada cómplice con Helen, la cual desplegó una amplia sonrisa.
- Ryam apareció en mis sueños – me reveló Ezequiel -. Lo único que tuve que hacer fue dejar que él me encontrase.

Fruncí el ceño con extrañeza, pues los vampiros ni siquiera duermen.

- Ezequiel entra en un estado de trance gracias a la meditación – me explicó Alice, que adivinó mi pregunta solamente con mi gesto -. En ese estado es capaz de ver el presente de las personas que influyen en algún aspecto de su vida.

Eso me recordaba a mi espejo. Saqué el trocito que quedaba, del bolsillo de mi chaqueta, y lo observé. Solamente salía niebla, Jacob estaba de patrulla, así que volví a guardarlo.

- Vi cómo Ryam hablaba con Teresa en el castillo de Razvan – siguió Ezequiel -. Desde el momento en que él aceptó ayudarla para buscar a Mercedes, ya influyó en mi vida, puesto que Mercedes está bajo mi tutela y supervisión. Bueno, estaba – y miró a Teresa, haciéndole un gesto con la cabeza en señal de disculpa.

Ahora entendía la actitud de Mercedes. Había estado viviendo con Ezequiel durante estos últimos años, de ahí que estuviera acostumbrada a la presencia de vampiros, al menos, de uno.

- Nunca podré agradecerte lo mucho que has hecho por nosotras – murmuró Teresa, emocionada.

Mercedes apretó su mano y le besó en la mejilla.

- No agradezcas mis actos, hice lo que debía hacer – afirmó Ezequiel con voz solemne.
- Ryam estuvo en Anchorage, vino un día después, con Mercedes – me contó Helen, ilusionada.
- Entonces, ¿por fin le has visto? – le pregunté, contenta por ella.

Lo que podía, porque los nervios y la ansiedad me superaban.

- Sí – respondió con otra sonrisa enorme -. Ahora sé que se encuentra bien y estoy mucho más tranquila.

No pude evitar sentir un poco de envidia sana, porque yo, en cambio, todavía estaba aquí, sin Jacob.

- Los dos estaban ansiosos por sus reencuentros, uno por su encuentro con Helen y la otra por su encuentro con su madre – intervino Eleazar. Las mejillas de mi amiga se ruborizaron ligeramente -. Sin embargo, Tanya, Carmen y yo avisamos de que la zona estaba vigilada por varios componentes de la guardia de Razvan, así que acordamos que los chicos fueran al día siguiente, para que Ezequiel actuase primero y pusiese una barrera que protegiera la casa de las vistas de esos vampiros. La barrera proyectaba una especie de espejismo, haciendo que éstos vieran otras cosas. Preferimos que Ryam y Mercedes viniesen un día después, para asegurarnos primero de que todo salía bien. Kate y Garrett se encargaron de ir a recogerlos a su llegada para que accedieran a la casa por el camino correcto.
- ¿Y por qué no ha venido hasta aquí? – inquirí por curiosidad.
- Ryam es un joven muy inquieto y audaz – me contestó Ezequiel -. Nos dijo que tenía que seguir otra pista muy importante.
- Pero ahora, si no está contigo, Nikoláy, Razvan y Ruslán podrán ver dónde está con su semiesfera dorada – manifesté, preocupada.

Di por hecho que él ya sabía todo lo referente a la semiesfera, porque seguramente Teresa y Helen les habrían puesto al corriente a todos de cada uno de los detalles del castillo para planear bien el rescate.

- No temas – me calmó él -, está al amparo de una de mis piedras.
- ¿Al amparo de qué? – repetí, perpleja.
- Son unas piedras mágicas, mira – dijo Emmett, sacándose una del bolsillo de su pantalón para mostrármela -. Todos llevamos una. Bueno, todos, no, las distribuimos por grupos. Mola, ¿eh?

La pequeña piedra en cuestión era elíptica y plana, era de color azul celeste y estaba llena de manchitas negras de diferentes tamaños. La superficie era tan pulida, que brillaba como si llevase barniz.

- Ezequiel las dota de poder – continuó mi madre -. Con ellas ningún mago puede vernos, y son tan poderosas, que en un grupo, con que la lleve uno, vale.
- Ni siquiera yo puedo veros – confirmó Ezequiel.
- ¿Vosotros también las llevasteis al castillo? – inquirí, sorprendida.

Aunque no sé de qué me sorprendía tanto, visto lo visto.

- Sí – respondió Alice -. Ezequiel nos dio unas cuantas el mismo día que llegó.

Por eso Nikoláy y Ruslán habían dicho que hacía tiempo que no veían a mi familia en la semiesfera. Por eso tampoco podían ver a Ryam.

- ¿Por qué nos ayudas tanto? – le pregunté -. Sé que conoces a Nikoláy y a Ruslán, y sé que les traicionaste, que has estado escondido todos estos siglos. ¿Por qué has salido ahora y te has expuesto de este modo? ¿Por qué nos ayudas a todos?
- Porque la profecía ha de cumplirse – declaró él, otra vez con tono solemne -. El Gran Lobo debe reinar para instaurar la paz.
- ¿Conoces la profecía? – interrogué, asombrada.
- Los tres la conocemos, incluso los Vulturis – afirmó.
- ¿Los Vulturis?

Parecía tonta, de tanto repetir las cosas, pero es que cada vez me iba quedando más alucinada con cada información.

- Nikoláy, Ruslán y yo formábamos el trío de magos de los Vulturis, junto con Anna, mi esposa – y su voz se tiñó de tristeza. Hizo una pequeña pausa y siguió con su locución -. Por muy difícil que sea ahora de comprender, en aquella época las artes de la magia estaban muy bien consideradas, los magos, los profetas, los videntes y adivinos eran muy importantes, tanto, que ocupaban una buena posición social. Todo noble que se preciara tenía magos a su disposición, incluso los reyes. Los Vulturis no eran una excepción.

››Como bien comprenderás, no tengo recuerdos de mi vida como humano, ni siquiera sé quién me mordió. Solamente sé que ya era mago en mi otra vida y que Nikoláy y Ruslán también lo eran, debíamos de ser muy buenos para que Aro nos eligiera. Nos buscaron a los tres y nos transformaron exclusivamente para que fuéramos los magos de los Vulturis. Después conocí a mi esposa, Anna. Ella estaba allí porque podía predecir el futuro.

››Como ya dije, los magos estábamos muy bien considerados en aquella época, así que vivíamos una vida bastante acomodada. Sin embargo, Nikoláy y Ruslán querían más, se corrompieron y comenzaron a ansiar el poder del que gozaban los Vulturis. Empezaron a planear su traición hacia Aro, incluyéndome a mí en sus argucias, pero yo no estaba de acuerdo con ellos. Yo quería irme, movido por otros motivos bien distintos. La magia negra no me agradaba, la odiaba, muchas veces Aro nos obligaba a utilizarla contra inocentes, inventándose cualquier excusa que alegar delante de sus testigos y seguidores. No obstante, tampoco quería traicionar a los Vulturis, así que me negué a acompañarles, si bien les juré que no les delataría. Aún así, mi negación no les gustó.

››Un día Anna entró en trance y empezó a relatar una de sus profecías, yo era el encargado de escribirlas en un libro. Sin embargo, esta profecía era especial, lo que vaticinaba era muy importante, traía cambios. A Nikoláy y Ruslán no les gustó lo que se vaticinaba en ella, pues, como dije antes, ellos querían el poder. Aún así, Anna y yo escondimos el libro para que Nikoláy, Ruslán y los Vulturis no lo encontraran.

Hizo otra pausa y continuó hablando.

- Yo me encontraba ausente cuando sucedió. Nikoláy y Ruslán encontraron el libro e intentaron destruirlo, sin embargo, mi esposa apareció y trató de impedirlo. Ellos la asesinaron.

Me estremecí al oír cómo lo pronunciaba. Todavía había mucho odio en esas palabras.

- Después, decidieron que era mejor si los Vulturis sabían de la profecía, puesto que Aro no se quedaría de brazos cruzados y haría cualquier cosa para que ésta no se cumpliera. Fingiendo su lealtad hacia él, engañaron a Aro, diciéndole que Anna y yo habíamos escondido el libro porque queríamos traicionarles. Aro les encomendó a ellos ser los encargados de custodiar el libro para que nadie más viera la profecía, sin embargo, decidió perdonarnos la vida a mi esposa y a mí, pues le seguíamos siendo muy útiles. Eso les disgustó profundamente, pues lo que querían era que hubiese ordenado nuestra muerte y así encubrir su asesinato.

››Cuando llegué y vi los restos de mi esposa, me dijeron que Aro había descubierto el libro y que él la había asesinado como castigo, aunque había decidido perdonarme la vida a mí. Eso me enfureció y me llenó de odio e ira, añadido a mi dolor. Me dijeron eso porque sabían que si descubría que habían sido ellos, los delataría ante los Vulturis para vengarme, pero no contaron con que yo fuese a por Aro.

››Mi ira me cegó completamente, nada me importaba ya, así que intenté asesinar a Aro. Esto echó por tierra todos los planes de Nikoláy y Ruslán, puesto que, cuando Aro salió ileso de mis intenciones, él mismo me dijo que nos había perdonado la vida a mi esposa y a mí, a pesar de nuestro intento de rebelión. Fue entonces cuando la certidumbre vino a mí y supe toda la verdad, que Nikoláy y Ruslán habían asesinado a mi esposa y que me habían engañado. Y delaté a esos dos asesinos. Pero Aro no fue indulgente conmigo, no me perdonó que escondiera la profecía y que intentase matarle. Mandó a su guardia a por mí, en la cual aún no estaba ese tal Demetri, y conseguí escapar utilizando algunos de mis trucos. Así fue como me convertí en un doble traidor.

››Nikoláy y Ruslán también consiguieron escapar gracias a su semiesfera dorada, con ella veían todo lo que pasaba en el salón de los Vulturis, así que cuando la guardia fue a buscarles, ellos ya habían desaparecido.

››He pasado varios siglos de mi existencia escondido en las montañas de Canadá, ya que era doblemente perseguido, vigilándoles, esperando mi venganza personal. Sé cuáles son las intenciones de Nikoláy y Ruslán, y no voy a permitir que consigan su objetivo – concluyó, tiñendo su voz de un hondo resentimiento.

Se hizo un mutismo que duró unos segundos.

- ¿Y Razvan? – inquirí -. ¿Qué tiene que ver él con todo esto?
- Razvan es un pupilo de Nikoláy, él mismo le transformó – comenzó a explicar -. Nikoláy y Ruslán ya son muy poderosos por sí solos, pero Razvan es capaz de encadenar hechizos, cosa que ellos no pueden, y eso les es muy útil. Además, le necesitan para invertir la profecía.
- ¿Encadenar…? – mi frase se cortó cuando iba a decir la palabra hechizos.
- Sí, Razvan puede hacer una cadena de hechizos, de manera que cuando se deshace el primero, se activa otro, y así sucesivamente. Eso hace que sea muy difícil terminar con sus encantamientos, puesto que nunca se sabe dónde acaba la cadena. Pueden ser dos hechizos encadenados, tres, cuatro…

Eso me hizo recordar algo.

- Cuando estaba en el castillo, escuché una conversación entre Razvan, Nikoláy y Ruslán – empecé a manifestar -. En ella Nikoláy dijo que sólo tú tendrías el suficiente poder para quitarle a mi familia el primer... y que no se les viera en la semiesfera. Y después Razvan le contestó que todavía quedaba el resto de... ¿Era a esto de los... encadenados a lo que se refería?
- Sí – asintió, entendiendo mi lenguaje imposible.
- ¿Eso quiere decir que seguís…? – otra vez no pude pronunciar hechizados.

Pestañeé, perpleja, cuando vi cómo varios miembros de mi familia también intentaban hablar y no podían.

- Ezequiel nos quitó el primer… - las cuerdas vocales de mi madre enmudecieron y, ante la imposibilidad de pronunciar el vocablo, pasó a la siguiente frase -. Pero inmediatamente después… - la cual no pudo terminar tampoco.

Me quedé de piedra. No sólo yo y Helen no podíamos contar nada de lo que nos pasaba. Mi familia, incluida la de Denali, Louis, Monique, Teresa, y hasta Mercedes, también estaban bajo el mismo hechizo. Este debía de ser uno de esos hechizos encadenados.

Ninguno de nosotros podíamos contar lo que nos pasaba, no podíamos escribirlo, no podíamos insinuarlo, no podíamos pronunciar ninguna palabra que tuviera que ver con esto, ni siquiera gesticularlo…

- Todos estamos bajo la influencia de los hechizos – me ratificó Ezequiel.
- Pero tú acabas de pronunciar la palabra – pestañeé sin comprender -. Y, además, ¿cómo vas a estar…? Razvan no te ha…
- Los hechizos de Razvan también son contagiosos, en cuanto una persona hechizada por Razvan entra en contacto con otra que no lo está, le contagia – me reveló, dejándome más atónita de lo que estaba -. ¿Entiendes ahora por qué a Nikoláy y Ruslán les interesa que Razvan esté con ellos? Sin embargo, a mí no me hacen tanto efecto como a vosotros, por eso puedo pronunciar ciertas palabras.
- Esto es una mierda, y muy incómodo – resopló Emmett, cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño.

Me mordí el labio, pensativa.

- Antes dijiste que Nikoláy y Ruslán necesitaban a Razvan para invertir la profecía – recordé -. ¿Cómo es eso?
- El Gran Lobo es considerado un rey en la profecía. Razvan también es de sangre azul – desveló.
- ¿Cómo? – mis ojos se abrieron como platos.
- Es el hijo bastardo de un antiguo príncipe sucesor al trono ruso que nunca llegó a reinar – siguió revelando -. Su madre era una de las cocineras del castillo y su padre, el príncipe, la asesinó cuando Razvan no era más que un niño, estando él presente. Su padre terminó desterrado de su patria, incluso su nombre fue borrado de los libros de historia – ahora entendía esa fijación por las humanas, por verme comer como una humana y por los vestidos antiguos -. La profecía sólo puede ser invertida si la mujer única, es decir, tú, se casa con otro príncipe o rey que sustituya al Gran Lobo, aunque primero éste tiene que dejar de existir, o por lo menos perder su poder. Por supuesto, también es necesario hacer uso de la magia negra para que esto funcione. Si la profecía se invierte, Razvan pasará a reinar en nuestro mundo.
- Por eso quieren terminar con Jacob – me dio un fuerte pinchazo en el estómago solamente con oír mis propias palabras -. Sé que han unido sus fuerzas para… - mi palabra se quedó atravesada en la garganta. La dejé por imposible y seguí hablando -. Sé que solamente lo han conseguido porque Jacob estaba en su forma humana cuando le… - chasqueé la lengua. Em tenía razón, esto era muy incómodo -. Su poder espiritual no se manifiesta en ese estado, pero sí que es lo bastante fuerte como para evitar que puedan matarle. Pero, ¿por qué un año? ¿Por qué han esperado un año?
- La profecía se cumplirá el día de la boda. El hechizo del corazón es fulminante con cualquier otro ser, sin embargo, en el Gran Lobo es diferente. Con él tenían que esperar un año para que el corazón se oscureciera del todo. Razvan, Nikoláy y Ruslán necesitaban que su muerte coincidiera aproximadamente con ese día, para que su objetivo de invertir la profecía funcionase. Han planeado y calculado esto a la perfección, han esperado el momento justo para llevar a cabo el hechizo, y el ciclo del mismo se cierra al cumplir un año completo, justo para que llegue el día que la profecía marca para la boda: la ciento sesenta y ocho puesta de sol del año.
- ¿Qué día es ese? – quise saber, ya haciendo mis cálculos mentales.

Mi corazón se aceleró cuando terminé de hacerlo y lo supe.

- El dieciocho de junio – me confirmó Jasper acto seguido.

Todos me miraron y supe que estaban pensando lo mismo que yo. Ese era el día que Jake y yo habíamos escogido para casarnos el año pasado.

- Tienes que casarte con el Gran Lobo ese día para que la profecía se cumpla – dijo Ezequiel -. Y no nos queda más que una semana de plazo.
- Sí, tengo que... con él, tengo… tengo que partir ya mismo – murmuré, llevando mi mano hacia mi pelo con ansiedad.
- Espera – me detuvo mi padre -. Primero tenemos que prevenirte.
- ¿Prevenirme? – me quedé tiesa y mi estómago recibió un pinchazo.

Ezequiel y mi familia se miraron los unos a los otros con preocupación. Eso me puso más nerviosa.

- Sentémonos en ese amplio y cómodo sofá – nos instó Carlisle, señalando el mismo con la mano y esperando a que nosotros pasásemos delante -. Estoy seguro de que estarás cansada.

La verdad es que lo estaba. Agotada era la palabra más exacta, pero no podía esperar más para ir junto a Jacob. Necesitaba verle ya.

- Primero tenemos que explicarte la situación – declaró mi padre, mirándome y hablándome con precaución mientras me conducía hacia el sofá al empujarme suavemente con su mano.

Otra vez mi corazón se encogió, temeroso.

Todos obedecimos y llenamos el asiento. Me senté y posé la caja metálica en mi regazo.

- ¿Me permites ver el corazón, por favor? – me pidió Ezequiel.
- Sí, claro – murmuré.

Abrí la caja metálica hasta que la tapa hizo tope atrás para que pudiera verlo mejor.

Todos jadearon al verlo y mamá agarró mi mano con fuerza mientras lo miraba con un gesto de dolor. Ella también estaba muy preocupada por Jacob, él seguía siendo su mejor amigo. Emmett apretó los dientes y Rosalie frotó su brazo varias veces para calmarle.

- Está cubierto casi del todo… - musitó mamá.
- Es lo que me suponía, su color no es negro, es marrón oscuro – habló Ezequiel.
- ¿Y eso qué significa? – quise saber, pronunciando con ansiedad.
- Quiere decir que el hechizo no ha conseguido que él te odie.
- Sí, ya lo sé – asentí sin dudar -. Jacob no me odia, jamás me odiaría.
- Sin embargo, el corazón se ha oscurecido debido al rencor – afirmó, mirándome con mucha prudencia.
- ¿Al… rencor? – solamente me salió un hilo de voz.
- El primer hechizo ha hecho que él crea que le has dejado por otro hombre – comenzó a aclararme -. Esa ha sido la puerta que ha abierto el camino para el segundo hechizo, el hechizo del corazón. Después de pasar una primera fase de duelo, digámoslo así, el hechizo hace que esa pena pase a ser rencor, y ese rencor se transforme en odio. En el caso de Jacob, ese odio no ha aparecido, puesto que, como tú bien dijiste, él nunca podría odiarte, vuestro vínculo es demasiado fuerte. Sin embargo, ha prevalecido ese rencor, y éste sí que ha ido creciendo poco a poco hasta cubrir el corazón casi completamente. Y eso es suficiente para que el corazón se autodestruya y él fallezca.

Tuve que sujetarme mi propio corazón para que no se me cayera.

- Dices que el primer… abrió la puerta. Tú conseguiste quitarle el primer… eso – me vi obligada a usar esa palabra para sustituirla por hechizo - a mi familia. Podrías… podrías hacer lo mismo con Jacob – se me ocurrió, comunicándolo con una esperanza ansiosa -. Si le quitaras el primer eso…
- Los hechizos del Gran Lobo son especiales – me desveló, hablándome con prudencia -. Yo no los puedo romper, puesto que están creados por tres magos, no tengo tanto poder. Sólo él puede hacerlo, ya que es el Gran Lobo. Jacob debe darse cuenta de todo, al igual que hizo Alice, sólo así su poder espiritual actuará y romperá los hechizos.
- ¿Y si se lo cuentas todo tú? – volví a proponer, esta vez con más urgencia -. Tú estás menos influenciado por el… eso, puedes hablar con Jacob y explicarle más o menos lo que hay.
- Me temo que eso no será posible.
- ¿Por qué? – mi esperanza se cayó en picado.
- El hechizo aumentará su intensidad con la presencia de Jacob.
- ¿Qué quieres decir?
- Su poder espiritual es contraproducente para nosotros. Nuestro hechizo está creado para que Jacob no pueda sospechar nada, y aumentará su intensidad cuando detecte su poder espiritual. Ni siquiera yo podré contar nada. Y no sólo eso, aunque consiguiera decírselo a alguno de los lobos, el hechizo se contagiaría, como ya expliqué antes. El único que no puede ser contagiado es Jacob, ya que su poder espiritual es demasiado fuerte, recuerda que para ser hechizado, los tres magos tuvieron que unir sus fuerzas.
- ¿Y entonces qué hacemos? – sollocé, desesperada, observando ese corazón ennegrecido.
- Sólo Jacob tiene el suficiente poder para terminar con los hechizos, con todos los hechizos – matizó.
- ¿Con todos? – alcé la cabeza para mirarle, asombrada -. ¿Con los nuestros también?
- El… eso de Jacob es como la madre nodriza – intervino Emmett, utilizando mi mismo sustituto para hechizo -. Si se termina con la madre nodriza, las demás naves desaparecerán del mapa.
- Yo no lo habría explicado mejor – le alabó Ezequiel, sonriéndole.
- Gracias – sonrió Em, haciendo una reverencia.
- Como acabo de decir, sólo Jacob puede terminar con los hechizos, y solamente tú puedes ayudarle a purificar su corazón.
- ¿Qué tengo… qué tengo que hacer? – quise saber, ansiosa.
- Primero debe desaparecer el primer hechizo – empezó -. Tienes que conseguir que él deje de creer que le has abandonado y que ya no le amas. Tienes que hacer que él se de cuenta de que os amáis, y que todo eso que él cree es mentira. Sólo así se romperán los dos hechizos.
- Pero he de prevenirte – siguió mi padre -. Cuando llegues, te encontrarás a un Jacob muy hostil contigo. No olvides que él cree que le has abandonado por otro hombre y que está lleno de ese rencor, su corazón está oscuro casi del todo – otra vez me llevé la mano a mi propio corazón -. Sé que esto que te voy a pedir te va a costar mucho, no le ves desde hace prácticamente un año y sé que ansias abrazarle y besarle, sin embargo, es aconsejable que al principio mantengas un poco las distancias con él, que no corras a abrazarle como si no hubiese pasado nada, porque eso podría ser contraproducente. Jacob está lleno de rencor, y esa actitud tuya tan repentina y contraria a sus pensamientos podría causar un gran rechazo en él. Eso podría acelerar el proceso de ennegrecimiento del corazón.
- ¿Y qué hago? – las lágrimas ya rodaban por mis mejillas.

Sólo de pensar en que no podía abrazarle ni besarle, me hundía en las tinieblas, porque llevaba tanto tiempo esperando, necesitaba hacerlo, lo ansiaba con todas mis fuerzas.

- Debes ir poco a poco – continuó hablando mi progenitor -. Como ya dijimos, él no te odia, e irá abriendo su corazón poco a poco. Aunque no te será fácil, porque si ya nos cuesta hablar entre nosotros, con él será peor, como ya ha explicado Ezequiel. Y hay otra cosa.
- ¿Más? – murmuré, desolada.

Le hizo un gesto a Ezequiel para que lo explicase él y éste asintió.

- Para terminar completamente con todos los hechizos, el corazón debe ser destruido, sin embargo, antes de eso debe ser purificado. Si se destruye antes, ese rencor podría quedarse en Jacob para siempre – mi estómago ya no soportaba más pinchazos -. Solamente cuando Jacob se de cuenta de que todo ha sido un engaño y que siempre os habéis amado, purificará su corazón.

››El corazón sólo puede ser destruido utilizando la mezcla de vuestra sangre con la sustancia de una planta cuya foto te proporcionaré. El problema es que esta planta queda en una montaña de Canadá, concretamente, cerca del Monte Whitetail, siguiendo el río Kootenay, que corre por la Fosa de las Montañas Rocosas, también conocido como el valle del millar de picos.

- Te llevaremos a La Push mañana y te dejaremos allí con una excusa – continuó mi padre -. Billy no está… eso y no será un problema, en cuanto te vea, podrás alojarte en su casa, y Jacob sigue estando imprimado de ti, siempre te protegerá. Le diremos que te están persiguiendo, lo cual no deja de ser cierto, y que tiene que llevarte a esa montaña, donde Em te recogerá – el mencionado me sonrió -. Te proporcionaremos un plano y todo lo necesario para el viaje. Por otro lado, nosotros actuaremos con el resto de lobos. Ezequiel erigirá una barrera para que los vigilantes de Razvan no vean nada, nosotros nos encargaremos de ellos. Jacob no debe saber nada, para que no sea contraproducente, y debéis ir solos para que vuelvas a… conquistarle, por decirlo de alguna forma, tenemos muy poco tiempo y nada debe interponerse entre vosotros.
- Hay más – dijo Ezequiel -. Jacob no debe tener contacto con el corazón, no debe tocarlo, pues su poder espiritual podría destruirlo antes de que fuera purificado. Solamente tú puedes destruir ese corazón, pues fue revivido con tu sangre. Te daré todas las instrucciones a seguir para que, al llegar al lugar donde se encuentra la planta, sepas cómo hay que destruir el corazón.
- Tienes que ser fuerte – me animó papá -. Sé que puedes hacerlo, Jacob sigue amándote y vuestro vínculo sigue siendo irrompible, jamás olvides eso.
- Sí, tienes razón – asentí, secándome las lágrimas.
- Tienes que salvar a Jacob, cielo – dijo mamá, metiéndome el pelo detrás de las orejas -. Sólo tú puedes hacerlo, y todos sabemos que puedes y que lo conseguirás.
- Sí, tengo que ser fuerte, por él – afirmé con convicción -. Le salvaré y nos casaremos. Nada podrá impedírmelo. Jamás.
- Esa es mi chica – me aclamó Emmett.

Sí, había llegado el momento.

Caperucita por fin iba a rescatar a su lobo.
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Ingrid.Cardenash
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Miér Jun 15, 2011 9:42 pm

espectacular este capii
esperoo renesme vuelva a conquistar al gran loboo Laughing
eres genial preciosa esperoo sigas con estos libros!!!
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Marina26
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Jue Jun 16, 2011 1:07 pm

Que imaginación, ya espero el proximo capitulo!! Tengo ganas de que se encuentren jacob y Nessie, espero que todo salga bien!!
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Cristina Almeida
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Vie Jun 17, 2011 3:07 am

Mi Díooooooooooossss, llevo dos dias leyendo, qué magnificos capis, eres muy lista!!!!
Forjarán un vínculo que ningún ser podrá deshacer... Que lindas palabras! Eres preciosa, en serio! Todos los capis son estupendos, me gustó mucho lo de la descubierta de Alice, me emocionó mucho... Cómo le dije cuando empecé por ese foro, he leido otras historias de Jake y Nessie, pero nada nada nada se compara con la suya, es una suerte para mí leer los capis, imaginar a Jacob aún mas maravilloso, estupendo, guapo... Y ahora??? Lo que pasará??? A mí no me gusta para nada que él sufra.. Ainsssss, espero que todo salga bien, que Nessie tenga fuerza para no abrazarle ni besarle... Bueno, yo no consiguiria, Te lo Juro!!! jajajajajajajaja. Besos, Preciosa!!!!! Sigues con los capis pronto!
I love you I love you I love you I love you
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Vie Jun 17, 2011 5:06 am

diooooooooooooosssssssssssss
encontre esta novela hace dos dias y ya me la leí!!!! y estoy frustrada quiero nuevo capituloooooooooooo
por favor avisame cuando actualices !!

aa te tengo que contar algo yo me llamo Alina tambien jajjajaja cuando leí que uno de los personajes se llamaba asi no lo podia creer jaajaj
bueno plis subi capi o muero
cuidate
beso
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MensajeTema: Re: 2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18   Hoy a las 4:58 am

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2º LIBRO DE JACOB Y NESSIE: NUEVA ERA (Continuacion de Despertar) +18
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